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Comedia gamberra testosterónica de los setenta a mayor gloria de Burt Reynolds, hoy en día una película tan poco común que casi es un soplo de aire fresco. Camioneros burdos, persecuciones de la policía, cowboys de carretera adictos a las peleas de bar, a los pantalones vaqueros ajustados y a echarle la caña a la primera chica guapa que se cruza en su camino, vamos justo lo que ahora mismo no debes defender si no quieres ser criticado como un “machirulo” o un “neanderthal”. El caso es que la película simplemente representa el entretenimiento desenfadado y canalla que se estilaba en otro tiempo, otro mundo, una época desaparecida ya en la que casi todo valía. Que el argumento no puede ser más simple y los personajes más estereotipados, pues desde luego, pero vista en este siglo hace incluso más gracia que cuando se estrenó. Fue nominada al Óscar a mejor montaje y tiene un tema central “East bound and down” de Jerry Reed que acompaña perfectamente a las escenas de persecuciones y te subirá el ánimo instantáneamente. Una película muy básica, pero que no te importa ver otra vez de vez en cuando.