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Ganadora de los prestigiosos premios Nebula, Hugo y Locus a la mejor novela del año 2007, la triada de galardones de más galones del género de la ciencia-ficción, el novelista Michael Chabon se ganó su hueco en la historia con «El sindicato de policía yiddish«, una novela policíaca ubicada en una ucronía en la que las autoridades internacionales reubican a la comunidad judía en Alaska tras la fallida fundación del estado de Israel en Oriente Medio. Una obra excelente donde lo de menos es el género negro y lo mejor, su conjetura sobre un ficticio colapso de Israel en 1948 que hubiese llevado a los judíos a establecerse en Alaska.

Sí, tal y como hizo Robert Harris en «Patria» quince años antes, una novela policíaca ubicada en una distopía en la que los nazis habían ganado la Segunda Guerra Mundial, el escritor norteamericano de ascendencia judía Michael Chabon imaginaba un mundo en el que a los judíos se les permitió instalarse en las frías tierras de Alaska para construir su nación soñada. La idea está basada en un hecho real, una propuesta que se hizo al presidente Franklin D. Roosevelt a los refugiados judíos que huían de la persecución nazi para ofrecerles un territorio que pudiesen sentir como propio, pero que nunca prosperó.

Con «El sindicato de policía yiddish» Michael Chabon exploró algunos géneros que no son habituales en su obra, aunque son temas recurrentes en sus obras los judíos estadounidenses, la integración de esta comunidad en la sociedad y el antisemitismo. Este joven prodigio literario, que se hizo famoso con sus primeros relatos publicados en la revista «New Yorker» a mediados de los ochenta, obtuvo el premio Pulitzer en 2001 con «Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay«, una novela ambientada en los inicios de la industria del comic en Estados Unidos. Desde entonces todas sus obras son un acontecimiento,

«El sindicato de policía yiddish» («The Yiddish Policemen’s Union«) nos traslada sesenta años más tarde de la fallida fundación del Estado de Israel, cuándo los judíos y sus descendientes han prosperado en el distrito federal de Sitka, en Alaska, un asilo provisional y gélido donde viven seguros como refugiados. «Corren tiempos extraños para ser judío«, dicen. Y es cierto, pues faltan solo dos meses para la Revocación, para la devolución del territorio ocupado por los judíos a los EE.UU. El asesinato de un carismático miembro de la comunidad servirá para poner de manifiesto que unas poderosas fuerzas conspiran entre las sombras, en un lugar donde los rabinos son criminales, los delincuentes creen en Dios y el detective de homicidios Meyer Landsman, un buen tipo con el corazón roto, solo cree en su botella.

Se rumorea que la novela estuvo en manos de los hermanos Joel y Ethan Coen para realizar una adaptación cinematográfica, pero, por desgracia, parece que el proyecto no llegó a prosperar.

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