linea_separadora

¿Qué hubiera sido de nuestra infancia sin Mortadelo y Filemón, Rompetechos, 13, Rue del Percebe, El botones Sacarino o Pepe Gotera y Otilio? Detrás de todos estos personajes hay dos nombres a destacar. Uno es el de la familia Bruguera, con Joan Bruguera como fundador de la editorial El Gato Negro y, después del fin de la Guerra Civil, con sus hijos Francisco y Pantaleón que renombraron la editorial como Bruguera. El otro es, por supuesto, Francisco Ibáñez.

Bruguera es mucho más que un sello, que es lo que es hoy: fue una editorial visionaria que supo detectar y desarrollar el talento de los grandes historietistas españoles y, sobre todo, fue pionera descubriendo a nuevos talentos y editándolos en formato historieta. Hoy, esos nuevos talentos de antaño se han convertido en clásicos atemporales que gustan a niños y a mayores, y esos tebeos han hecho sin duda que nuestra vida sea un lugar mejor.

«13, Rue del Percebe» es una de las series míticas de Francisco Ibáñez. El 6 de marzo de 1961 debutaba en la revista «Tío Vivo«, en la contraportada del semanario, con una primera página en la que ya aparecían la mayoría de sus memorables inquilinos, creados por Francisco Ibáñez y destinados a ser una de las series más populares de los tebeos de Bruguera. Desde 1961 hasta 1968 Ibañez nos ofreció una página repleta de múltiples gags, pues cada inquilino tenía su propio chiste y otros espacios comunes como el hueco del ascensor, la escalera o la calle donde contarnos alguna cosa graciosa. Eran el moroso Manolo que vive en el una buhardilla en el ático, Don Hurón que vive en la alcantarilla, el tendero Don Senén, la portera, el ladrón Ceferino, los cuatro pequeños y gamberrísimos niños, el científico loco y su monstruo de Frankenstein particular, la anciana amante de los animales, el veterinario, la mezquina dueña de la superpoblada pensión y sus inquilinos, y el taimado ratón y el ingenuo gato negro en la azotea. Una fauna peculiar y divertidísima que vivió un único cambio: el científico loco debió desaparecer por presiones de la censura franquista y en su lugar llegó el sastre.

Ibáñez publicó más de trescientas páginas de la serie hasta 1968, y luego fue substituido por Joan Bernet Toledano hasta 1970. El dibujante confesó tiempo después que dejó de hacer «13, Rue del Percebe» por el exceso de trabajo que le suponía crear esas historias. En los años ochenta, en pleno conflicto entre Francisco Ibañez y la editorial Bruguera por los derechos de sus propios personajes, el dibujante creó para la editorial Grijalbo un spin-off de «13, Rue del Percebe» llamada «7, Rebolling Street«, a doble página y con nuevos personajes.

«Hoy día el colmado sería una gran superficie, y la portería no existiría, sustituida por una oficina de banco; en la alcantarilla y el ascensor habría okupas; en la buhardilla estaría aporreando gente del Ayuntamiento reclamando el cobro de impuestos; los niños, en vez de cuatro, serían una decena porque todos vivirían con los abuelos y el caco, uno de esos banqueros de las preferentes… Pero, en el fondo, sería lo mismo y yo tendría los mismos problemas para llenar esos agujeritos«, decía Francisco Ibañez hace unos pocos años sobre su «13, Rue del Percebe«.

linea_separadora