Polar es la adaptación a la gran pantalla del cómic homónimo que firma el autor valenciano Víctor Santos cuyos derechos primero adquirió Dark Horse para su publicación en papel y posteriormente Netflix, que nos ofrece esta película.

Polar
Director: Jonas Åkerlund
Guionistas: Jayson Rothwell, Víctor Santos
Cast: Mads Mikkelsen, Vanessa Hudgens, Katheryn Winnick
1 hora 58 minutos

Un asesino a punto de jubilarse debe dejar a un lado la buena vida cuando su avaricioso jefe envía a una cuadrilla de jóvenes e implacables criminales a acabar con él.

Han pasado un par de años desde que descubrí Polar gracias a la autopromoción que Víctor Santos hacía a través de las redes sociales y, por lo tanto, no os puedo hablar de cómo es exactamente la trama en comparación con el cómic pero sí que os puedo hablar de la adaptación de Polar a la gran pantalla dado que este fin de semana me entretuve viendo la película de Jonas Åkerlund.

El argumento trata sobre Duncan Vizla, el «Káiser Negro» (Mads Mikkelsen) que después de una vida de asesino a sueldo ha de dejarlo porque su jefe, el histriónico Blut (Matt Lucas) (él solito estropea parte de la película), decidió que a los 50 sus asesinos se retirarían cobrando entonces una sustancia jubilación. De hecho la película comienza con una escena de la espectacular Sindy (Ruby O. Fee) engañando a otro asesino a punto de jubilarse y al que otros asesinos liquidan por orden de Blut (aclaro que no son asesinos muy inteligentes, de hecho entre ellos hay un tal Michael Green, que no es otro que Johnny Knoxville, y no se preguntan qué será de ellos al llegar a la cincuentena). Además tenemos a una siempre cambiante (de modelito, peinado y color de pelo) Vivian (Katheryn Winnick), que es el contacto entre Blut y sus asesinos.

Espectacular Ruby O Fee

1Mientras tanto, en la relajada vida prejubilación de Duncan, Vivian le insiste para que haga un viajecito a Rusia y se cargue a cierto tipo, aunque en realidad es una trampa de Blut para ahorrarse pagarle 8 millones al Káiser Negro que actualmente parece mucho más interesado en su vecina: Camille (Vanessa Hudgens). El Káiser completa la misión de Rusia en un visto y no visto, se enemista con Vivian y… vuelve a su retiro ajeno a que su jefe pretende vender la empresa a una corporación, convencido de que si mata a sus asesinos a punto de jubilarse todo irá mejor (que es la mejor manera de enemistarse con sus empleados quienes, como corresponde, van armados y son muy peligrosos, pero qué sabré yo de los negocios en las altas esferas…).

El caso es que, apenas sin darnos cuenta, media película ha transcurrido, Duncan se ha comprado y matado (accidentalmente) a un cachorrito por cierto asesinato que le tortura en sus pesadillas y no sospecha que su jefe, y Vivian, van a hacer caer sobre él todo el peso del capitalismo salvaje y de su equipo de asesinos jóvenes que, cómo no, demuestran ser unos incapaces al ir a asesinar al Káiser quien incluso en mitad de un polvo salvaje (y bastante extenso) con Ruby O. Fee es capaz de detectar a un francotirador a unas decenas de metros de distancia (¡eso es concentración!).

A partir de este momento la cosa se pone chunga, para los malos, porque han secuestrado a Camile y, bueno, al káiser negro no le hace gracia, pero como no es muy inteligente va a visitar a un viejo amigo, otro asesino jubilado, que ha pasado de los 50 sin problemas (lo que no hace sospechar al káiser, debe ser que el sexo le despeja a uno las neuronas). Ese asesino es Porter (Richard Dreyfuss), quien paradójicamente será el que capture al káiser y lo entregue para una extensa sesión de tortura de la que no saldría ni John Wick y que da pie a un espectáculo de hostias en el que no podía faltar una brutal escena de pelea multitudinaria en un pasillo.

Para el final de Polar queda un espectáculo de asesinatos, matanza bestial, muertes cruentas, etc, vamos, justo lo que estábamos esperando los fans de John Wick y de Polar. Por suerte aún queda un momento para un interesante epílogo que dará pie, espero, a una secuela.

Lo primero que tengo que decir es que Polar se hace un poco demasiado extensa, el director de la película, Jonas Åkerlund, se recrea en exceso en escenas paisajísticas y no acaba de ir al grano, naturalmente esto puede ser culpa del guionista Jayson Rothwell, pero nunca del original de Víctor Santos. Da la impresión de que se desaprovechan escenarios perfectos, esos bosques o paisajes nevados, que hubiesen dado pie a escenas alucinantes.

Otro punto en contra es el de la horrible caracterización de un Matt Lucas que parece sacado directamente del casting de una película de Sin City destinada a provocar apoplejías, es demasiado forzado y estridente, por no hablar de su vestuario.

En el lado positivo tenemos muchas cosas, seguramente más que negativas, empezando por el propio Mads Mikkelsen, aunque me da que le han cambiado el parche de ojo, las escenas de acción, que son impresionantes, la trama de Camile, que está muy bien llevada, algunos de los escenarios y, por supuesto, la contratación de Ruby O. Fee para el papel de Sindy.

Como adaptación la verdad es que Polar cumple sobradamente, esperemos que a Netflix le cuadren los números porque la verdad es que me muero por ver Polar: An Eye for an Eye.