¿Quién no conoce Facebook? Seguro que quien este leyendo esto lo conoce a fondo. La última película de David Fincher es una versión libre sobre su proceso de creación y sobre los problemas legales que ocasionó a su alma mater, Mark Zuckerberg, a priori un argumento con poco tirón para el gran público, pero la calidad y trascendencia de la película están pudiendo hasta con los más reticentes.

*****"La red social" (David Fincher, 2010)
Título original: The social network.
País: EEUU.
Duración: 122 min.
Género: Drama.
Reparto: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), Justin Timberlake (Sean Parker), Armie Hammer (Cameron Winklevoss/Tyler Winklevoss), Max Minghella (Divya Narendra), Rooney Mara (Erica), Rashida Jones (Marylin Delpy).
Guión: Aaron Sorkin; basado en el libro “Multimillonarios por accidente” de Ben Mezrich.
Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael De Luca y Scott Rudin.
Música: Trent Reznor y Atticus Ross.
Fotografía: Jeff Cronenweth.
Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall.
Diseño de producción: Donald Graham Burt.
Vestuario: Jacqueline West.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en USA: 1 Octubre 2010.
Estreno en España: 15 Octubre 2010.

Sin duda estamos ante una de las películas más brillantes del presente año, una de las mejores películas de David Fincher y muchos la consideran una película representativa de una década, de un tiempo, de una realidad concreta, casi nada al aparato y todo cierto, pero conviene precisarlo.

“La red social” es ante todo un proyecto inteligente, sobredimensionado por el tema que trata y resulta una película que da pie a mares de tinta por todo lo que significa ya que no genera debates únicamente por sus valores puramente cinematográficos sino más bien porque expone el nacimiento de algo que forma parte de nuestra historia aunque sea actual, las redes sociales y obliga a tomar partido, a tener una opinión, a informarse si no se conocen o a profundizar en ellas.

Antes de profundizar en sensaciones y apreciaciones puramente fílmicas yo diría que es una película peculiar en esencia, por lo que es, por cómo está hecha, por su planteamiento y por lo que cuenta.

La primera peculiaridad de la que me gustaría hablar  tiene que ver con nuestro conocimiento y acceso a ella. Preguntaros por un momento ¿Cuándo oísteis hablar de esta película por primera vez? ¿A quién? ¿En qué circunstancias? ¿Sabéis que son las redes sociales? Lanzo al aire todas estas preguntas no con interés de conocer una respuesta sino para reflexionar sobre  la forma en que esta película llega a nosotros. Se  rompe en cierto modo el sistema tradicional de distribución. Sigue habiendo un trailer, sigue habiendo cartel que anuncia la película y los productores siguen jugando con las expectativas de los espectador potenciales mediante recursos tradicionales como los mencionados, pero más que nunca en esta ocasión los resortes comerciales y artísticos son otros. Esta vez ¿a quién puede interesar lo que parece un drama juvenil sobre internet? La respuesta, es evidente, a quienes conocen las redes sociales, mayoritariamente jóvenes y con acceso a internet. Evidente, sí, pero implica un cambio radical porque los que contagiarán el interés al resto de espectadores somos, más que los críticos,  los blogueros, los propios usuarios de las redes sociales; ello implica un cambio de estructuras industriales, un cambio generacional, un cambio sistémico a gran escala….que está relacionado con el propio cambio social que van a generar las redes sociales en nuestras vidas.

Pensemos sobre ello, quien deseó estar siempre al día, avanzar con el signo de los tiempos ya no lo logra si no tiene a mano su iphone, su acceso a internet y participa en una red social y por ello estamos ante una película trascendente, que no trata un tema cualquiera, que no es baladí, sino la puerta de entrada a una nueva dimensión, a una nueva realidad y a un nuevo mundo, es ciencia-ficción en el presente o así lo habría entendido cualquier persona que viviendo en el siglo XX hubiera visto por un agujerito o en una bola de cristal este 2010 con facebook y las redes sociales. Como espectador, ya de entrada, perteneces o no a ese nuevo mundo del que habla la película, así que te sitúas ya en una posición concreta, no accedes a ella como accederías a cualquier otra y esto, sin duda, condiciona tu capacidad de disfrute de la misma o el peso específico que el argumento te puede aportar. Por así decirlo, si no tienes ni idea de qué es facebook o una red social, de pronto te cae encima una losa de realidad, te surgen mil dudas, mil preguntas y la temática te encorre, te “sopla en la nuca” para que tomes partido y tengas una opinión. En conclusión, la película no te puede dejar indiferente en ningún caso. 

Además “La red social” es peculiar por otras razones y me voy a centrar en las fílmicas porque creo que ya se entiende con lo expuesto que las sociológicas dan pie para ensayos larguísimos o artículos de revistas y periódicos incluso, que no tienen nada que ver con lo que hacemos por aquí.

Principalmente si digo que la película es peculiar en gran parte lo digo porque el argumento, el asunto central, el nacimiento de Facebook no parece dar para mucho y en cambio ha resultado todo lo contrario. La verdad es que David Fincher se ha superado a sí mismo aunque tenía ya un cierto halo de director todoterreno, capaz de llevar a cabo cualquier proyecto: rodó con bajísimo presupuesto pero con más que aceptables resultados la tercera parte de Alien; impactó con “Seven”, “The game” y “El club de la lucha”, no tanto con “La habitación del pánico” especializándose en argumentos capaz de dejar al público noqueado con sus “sorpresas”; maravilló a la crítica con un thriller despiadado y algo farragoso pero fascinante como es “Zodiac” y estuvo a punto de ganar el óscar por una historia en principio inverosímil pero llena de emotividad como “El curioso caso de Benjamín Button”. Ahora con “La red social” ha alcanzado la madurez tras la cámara, muchos críticos consideran que puede ganar el óscar a mejor director y la película suena como contrincante de “Origen” en estos premios, aunque es de suponer que habrá más títulos a tener en cuenta.

El caso es que “La red social” es un insólito caso de alquimia fílmica, por así decirlo, Fincher ha logrado dar forma a un material que parecía poco maleable, poco útil para crear una ficción que conecte con el público y lo ha convertido en oro, con uin desarrollo intenso y absorbente. Uno sabe desde la primera escena (magnífica, luego la comento) que está ante una película especial, distinta a cualquier otra,  pero muy interesante en la que nos topamos con un tipo apasionante (una persona real, Mark Zuckerberg, coetánea a nosotros, el multimillonario más joven del mundo) y lo es no porque nos caiga simpático o porque empatice al instante con nosotros (otro acierto, ¡¡mira que es difícil no empatizar con un actor como Jesse Eisenberg, compárese su interpretación con “Bienvenidos a Zombieland”!!!) sino porque su historia, la que se nos cuenta define gran parte de la cultura de la primera década del siglo XXI.

Creo que es muy importante resaltar que no estamos ante un biopic ni ante un drama biográfico. Desde luego ni se nos cuenta la vida de Eisenberg ni se intenta emocionarnos con nada de lo que le sucede (fijaros que Fincher no pierde demasiado tiempo en que entendamos a los personajes o que compartamos lo que sienten, a menudo esto se refleja en diálogos o primeros planos breves con los que no se llega a establecer del todo una conexión emocional, razón quizás por la que la película es emotivamente más bien fría). En realidad lo que hace David Fincher es introducirnos en un ambiente, junto a unos personajes, en los que tiene lugar una explosión creativa trascendente que conlleva una serie de consecuencias. Pienso que le importa más la descripción del conjunto de los acontecimientos que explicar por qué ocurren o qué efecto tienen, aunque el maravilloso guión de Aarón Sorkin (“El ala oeste de la casa blanca”) trata de conseguir todo ello.

A lo largo de la película vemos qué es lo que hace que Mark Zuckerberg “invente” Facebook, cómo saca el proyecto adelante, qué problemas tiene, como evoluciona y crece primero la idea y después el proyecto hasta ser lo que es hoy, una red social formada por millones de personas. Con ello se retrata el mundillo de la Universidad de Harvard y a sus habitantes, se explora la génesis de cualquier proyecto empresarial en el mundo que vivimos y se enfrenta a diversos personajes con motivaciones y formas de pensar distintas, casi siempre marcadas por la ambición. Más que sobre personas y de una forma algo irónica tratándose de un argumento sobre la mayor de las redes sociales, la película habla sobre ambientes, sobre un microcosmos muy concreto de universitarios, tiburones empresariales y frikies informáticos, sobre tiras y aflojas comerciales y judiciales. En esa tarea descriptiva, Fincher está soberbio y logra que el espectador no sólo participe de ese mundo sino que penetre literalmente en él (me parecen fantásticas en concreto todas las tomas en la Universidad y el colegio mayor, se podría decir que es como si estuviéramos dentro aunque en general todos los ambientes están logradísimos).

Tanto el guión como el argumento y el propio desarrollo resultan complejos. Un buen consejo es que si vas a ver la película no pierdas la atención ni un segundo, todo resulta importante, hay muchos detalles en los diálogos que dejan entrever aspectos de la situación y características de los personajes y no siempre es fácil seguir la narración porque Fincher salta atrás y adelante en el tiempo conectando pasado y presente, la génesis de facebook y dos litigios a los que tuvo que hacer frente Zuckerberg (y aunque hablo en pasado estamos hablando del ¿2006? ¿2008?). Un buen ejemplo de ello es la primera escena, toda una declaración de intenciones sobre qué va a ser la película y la clave estilística de la misma. Zuckerberg se encuentra hablando con su pareja en un bar mientras beben. La conversación destapa una crisis sentimental que terminará siendo el motor que engendrará la idea de un facebook a pequeña escala, pero no se trata de un diálogo al uso, Zuckerberg sostiene varios temas a la vez, crispando los nervios de la chica, que es mona, pero también un cerebrito (me refiero a que no se “perdería” con una conversación compleja con varios sentidos o niveles). La sensación que tienes como espectador es como si Zuckerberg estuviera chateando con varias ventanas, varias conversaciones a la vez en un mismo ordenador, algo que es muy “frikie”, muy propio de los que nos manejamos en internet, pero seguramente poco práctico en un cara a cara y más con una persona que demanda atención, un feedback adecuado e implicación emocional. Con una sóla escena, con un diálogo basado en primeros planos el protagonista queda descrito a la perfección y también el fondo y la forma que propone Fincher para la película.

Uno de los temas más fascinantes que propone el guión es discernir si merece la pena construir una red social para conectar a millones de personas si eres incapaz de tener y mantener a un solo amigo. ¿Es tal y como nos lo presentan  Zuckerberg un visionario incomprendido o una víctima de su propia genialidad? Creo que para ello no hay una respuesta emitida desde la dirección ni desde el guión de la película, se nos invita a decidir y lo mejor es que no se asiste a un juicio sumarísimo, sólo se exponen hechos, puntos de vista y el espectador decide, en realidad el “caso” sigue abierto, facebook es real, su creador también y todo de lo que se habla en esta película sigue existiendo, aún está por ver si Zuckerberg es un héroe o un villano independientemente del resultado de los juicios a los que se enfrentó.

Sin duda la película da para mucho, parte de un guión perfecto en sí mismo y está impecablemente montada, ambientada, construida. No sé si acabará siendo la obra maestra de David Fincher, al que queda mucho cine todavía como para hacer juicios de valor precipitados, pero sin duda andará cerca, al menos desde un punto de vista crítico, valorando la película por lo que es, por su dificultad, por su acabado milimétricamente diseñado. Algo muy distinto es si “tocará” la fibra al espectador. Emotivamente ya anticipo que lo dudo, no es una película de sentimientos o emociones, no es un drama al uso, ni siquiera un drama juvenil como podríamos presumir, es algo completamente diferente y en esa peculiaridad es una película única.

No, yo no la calificaría como una obra maestra, para mí sólo lo es aquella que me conmueve interiormente, preciso que haya una conexión emotiva y “La red social” me resulta fría pese a todos sus aciertos y virtudes (creo que en el cine las preferencias de cada cual son sagradas y lo que a mí puede no parecerme una obra maestra a otra persona sí por las mismas razones); pero sin duda es una grandiosa película. Vaticino que disputará los próximos óscars con posibilidades de triunfo hasta el último momento, no hay que ser muy listo para saberlo.