Ante el inminente estreno de la cuarta parte de la saga de «Piratas del Caribe» vamos a recordar las tres películas anteriores. La primera fue estrenada en 2003 y se convirtió en uno de los títulos más vistos y entretenidos de la historia del cine y ese Jack Sparrow uno de los personajes más recordados del mundo del pillaje aventurero.

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País: EEUU.
Duración: 143 min.
Interpretación: Johnny Depp (Capitán Jack Sparrow), Geoffrey Rush (Capitán Barbossa), Orlando Bloom (Will Turner), Keira Knightley (Elizabeth Swann), Jack Davenport (Comodoro Norrington), Jonathan Pryce (Gobernador Weatherby Swann), Lee Arenberg (Pintel), Mackenzie Crook (Ragetti), Damian O’Hare (Gillette), Giles New (Murtogg), Zoe Saldana (Ana María).
Guión: Ted Elliott y Terry Rossio; basado en un argumento de Stuart Beattie, Ted Elliott y Terry Rossio.
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Klaus Badelt.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Montaje: Craig Wood, Stephen Rivkin y Arthur Schmidt.
Diseño de producción: Brian Morris.
Dirección artística: Richard Earl, Derek R. Hill y James E. Tocci.
Vestuario: Penny Rose.
Estreno en USA: 9 Julio 2003.
Estreno en España: 14 Agosto 2003.

Con aquello de la migración de servidores que hemos tenido en Vianews me he puesto a rebuscar y he encontrado la vieja reseña de la primera película de “Piratas del Caribe” que fuimos a ver en tropel con un buen suministro de palomitas allá por 2003 y de la que salimos con buenas sensaciones con la impresión unánime de que había sido una peli entretenida.

En líneas generales tengo ahora una impresión algo distinta de la película y por así decirlo ha mejorado en el recuerdo y con los sucesivos visionados. Por entonces me pareció una película facilona de esas que llamamos con cierto tono crítico “palomiteras” y no jugaba a su favor en mi opinión ni que la Disney la hubiera ideado para relanzar sus atracciones de parques temáticos, ni que andara en la producción Jerry Bruckheimer, a pesar de que por entonces yo hablara maravillas de “Pearl harbor” para que la viera algún que otro amiguete con prejuicios que después sí que pudo ponerla a caldo jeje

Es curioso como a veces no te das cuenta del impacto que puede llegar a tener una película que ves o un libro que lees y que consideras un mero divertimento. A veces ese buen rato se convierte con el tiempo en uno de los mejores ratos que has pasado en un cine o con una lectura. Seguramente minusvaloramos la diversión y la evasión y las consideramos de segunda fila, pero a fin de cuentas los buenos ratos terminan siendo los que más a gusto se recuerdan ¿o no?

Ahora me parecen un poco tontos mis argumentos de que era una película hecha por y para el público, para que entrara por los ojos con ajustadas dosis de comedia, acción y romance, con personajes arquetípicos. Pues muy bien, sí, lo era, como todas las que han llegado después antes de este fin de semana que viene que se estrena la cuarta parte, pero ¿y qué? La cuestión es tener claro si divierte o no, si funciona o no…..Y claro que funciona, como que me ha pasado con ella lo mismo que me pasa con “Depredador”, “Terminator 2”, “Mentiras arriesgadas” y otros muchos clásicos de acción y aventuras, que si los pillo por casualidad haciendo zapping por las televisiones me quedo enganchado sin remedio. Me consuela saber que muchos críticos la consideraron también por entonces un pastiche comercial sin más (sólo un ejemplo, la opinión del crítico del Washington Post: «Un barco de celuloide que no puede evitar hundirse ante el peso de su propia estupidez”, vaya patinazo de opinión).

“Piratas del Caribe” no es una película redonda, ni mucho menos, pero se ha convertido por méritos propios en un clásico moderno del cine de acción y aventuras y miente aquel que no reconozca que le entretiene o es un triste, que también puede ser.

La principal virtud de la propuesta de Gore Verbinski (a quien se le auguraba un futuro muy prometedor como director aunque se ha quedado un poco atrancado) es que resucitaba un género muy atractivo para el público dándole una nueva factura en la que la comedia y la acción son tan importantes como la aventura misma y en la que los efectos especiales y el tono fantástico permiten que podamos ver literalmente cualquier cosa en la pantalla. Las aventuras marinas de los Errol Flynn, Burt Lancaster y compañía quedaban ya muy lejos y resucitarlas con un toque actual fue todo un acierto sobretodo después del fracaso rotundo de Renni Harlin con “La isla de las cabezas cortadas” y de que además la historia se zambulle en el fantástico, que ofrece nuevas y sugerentes propuestas argumentales.

En esta primera película de la saga el capitán Jack Sparrow (inolvidable Johnny Depp encarnando al personaje más recordado de su carrera como actor) pierde su barco, la Perla Negra, que queda en poder de su enemigo el Capitán Barbossa, que además rapta en Port Royal a Elizabeth Swann, hija del gobernador y prometida de Will Turner, quien se unirá a Sparrow para recuperar la nave y a la dama.

El argumento es bastante sencillo y muchos diálogos hemos de reconocer que son facilones, por no hablar de que lo que es propiamente la historia romántica naufraga; pero a pesar de todo la película entretiene como pocas y eso es lo que cuenta y lo que pretendían lograr.

Guste más o menos casi todo el mundo estuvo y está de acuerdo en que lo mejor de la película es el enfrentamiento entre Johnny Depp y Geoffrey Rush, ambos perfectos en sus papeles. Sus personajes desprenden magia por así decirlo y son los que hacen que la historia sea emocionante y divertida. Y los efectos le daban el plus necesario para pasar de una aventura al uso a una sugerente historia fantástica. Yo eché de menos en su día que no tuviera un tono más terrorífico y desafiante, pero la apuesta por la comedia no desmerece realmente.

Verbinski cumple con una puesta escena grandilocuente y por momentos espectacular, pero también contaba con los mejores y más amplios recursos de la productora. Evidentemente todo lo que son efectos, decorados, vestuario, fotografía etc es espectacular y en esta saga el soundtrack siempre ha ayudado mucho para sobredimensionar todas las escenas ya sea por el sonido en sí o por la banda sonora (Ay, esa tonadilla del tema principal cómo resuena en la mente).

En definitiva una película hecha por y para entretener que no sólo lo consiguió, sino que se ha convertido en un referente inevitable de este tipo de cine. Para mucha gente de hecho es una de sus películas favoritas.