Hace unos días se estrenó en España la última película del director de «Orgullo y prejuicio» y «Expiación«, protagonizada por Saoirse Roan, Eric Bana y Cate Blanchet. Un thriller de suspense y acción con pretensiones de cine de autor.

 

 

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País: EEUU.
Duración: 111 min.
Género: Acción, thriller.
Reparto: Saoirse Ronan (Hanna), Eric Bana (Erik), Tom Hollander (Isaacs), Olivia Williams (Rachel), Jason Flemyng (Sebastian), Cate Blanchett (Marissa), Jessica Barden (Sophie).
Guion: Seth Lochhead y David Farr; basado en un argumento de Seth Lochlead. Producción: Leslie Holleran, Marty Adelstein y Scott Nemes.
Música: The Chemical Brothers.
Fotografía: Alwin Küchler.
Montaje: Paul Tothill.
Diseño de producción: Sarah Greenwood. Vestuario: Lucie Bates. Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España. Estreno en USA: 8 Abril 2011. Estreno en España: 10 Junio 2011. No recomendada para menores de 12 años.

Después de dos dramas de época de notable éxito y aplaudidos por la Academia de Hollywood (“Orgullo y prejuicio” y “Expiación”) y de “El solista” (que no he visto), el director británico Joe Wright cambia completamente de registro y se zambulle a tumba abierta y con ciertas pretensiones de “autor” en el thriller de acción.

“Hanna” comienza fuerte, muy fuerte, con Saoirse Roan (ojo a esta actriz que ya alcanzara una nominación como secundaria por su trabajo en “Expiación” y era lo mejor de “The lovely bones” y vuelve a estar espléndida) abatiendo a un reno en un aislado y remoto paraje helado y sacándole literalmente las tripas. A continuación alguien se acerca por su espalda (Eric Bana), le asegura que está muerta, le asalta, le noquea y a continuación descubrimos qué relación tiene con ella. El director juega con su ventaja y aprovecha que no sabemos quiénes son, por qué están allí ni qué pretenden para brindarnos una primera media hora de película trepidante, repleta de suspense e intriga.

Da la sensación que Joe Wright no pretende hacer un thriller al uso, ni argumental ni estilísticamente, así que tanto la puesta en escena como los acontecimientos que se suceden resultan peculiares, en cierto modo hipnóticos, la pena es que las “reglas del juego” funcionan bien sobretodo en el arranque (brillante y efectiva la escena de la huida de Hannah) pero van perdiendo fuelle conforme avanza la película porque afectan a la verosimilitud e interés del argumento.

No dudo que Joe Wright sea y se sienta un buen director, pero da la sensación que ha tratado de demostrar con esta película su vocación de “autor” y que la ha hecho para autopromocionarse, quizás tratando de demostrar que no mereció quedarse fuera del quinteto de nominados a mejor director cuando “Expiación” sí logró colarse entre las cinco mejores películas en los óscars. Y esa sensación se tiene porque más que la historia o los personajes que maneja parece que le interesa más demostrar que es capaz de hacer algo nunca visto desarrollando una puesta en escena y una ambientación bizarras, eclécticas en cierto modo. Vamos, que parece que ha querido acercarse con esta película al rumbo que desde hace años le funciona tan bien a Danny Boyle, el director de “Slumdog millionaire” y la reciente “127 horas”.

El caso es que en la película aparece de pronto Marissa (Cate Blanchet), cuya vinculación con los protagonistas se explica con otra brillante escena y se inicia una persecución precipitada, explicada de una forma algo burda e incoherente, absurda en algún instante, que nos va llevando por varios países (Marruecos, España y Alemania), lo que aprovecha Wright para intercalar alguna escena autóctona que resulta más relleno que otra cosa (el número flamenco por ejemplo sobra completamente para mi gusto), como también lo es la familia junto a la que viaja Hannah (desaprovechadísima Olivia Williams) que parece un recurso del guionista para alargar la historia hasta la hora y pico.

En el tramo final de película todo enloquece en cierto modo, aunque queda la intriga de la resolución y mantienes el interés. Los personajes secundarios y las situaciones son de lo más atípico, por momentos Wright parece que quiere parecerse al Ridley Scott de “Blade runner” con esos matones contratados para perseguir a Hannah (también desaprovechado Tom Hollander) y el colmo es ese final montado a base de metáforas visuales con esa gran cabeza de lobo de la que aparece Marissa para llevar a cabo el enfrentamiento final.Visual y escénicamente Wright sí consigue su propósito, pero dramática y emocionalmente el argumento va desmayándose hasta quedar prácticamente en nada.

La sensación que te queda una vez vista es la de una película con altibajos, con varias escenas cuasi oníricas pero un argumento insípido y a la postre poco original. Una pena porque la intención era otra muy distinta, la de sorprender, la de descolocar y la de ofrecer algo distinto a lo hecho con anterioridad. En cualquier caso Wright parece que se revela como una personalidad inquieta y es plausible que con un material como el de esta película haya intentado ser original. Ha tenido un leve resbalón, pero puede recuperarse en próximos títulos. Es posible en cualquier caso que “Hanna” no tenga una mala trayectoria comercial, sobretodo en el comienzo de verano, cuando aún no han llegado los blockbusters y cualquier entretenimiento de acción es bien recibido, sobretodo si es en una sala fresquita.