Reseña de otra de las películas nominadas a mejor film este año en los Óscars. Además ha recibido nominaciones a mejor actriz (Corey Mulligan) y a la adaptación de la novela de Nick Hornsby.

 

https://www.via-news.es/images/stories/cine/Resenyas/an-education-cartel.jpgPaís: Reino Unido.
Duración: 102 min.
Género: Drama, romance.
Interpretación: Peter Sarsgaard (David), Carey Mulligan (Jenny), Alfred Molina (Jack), Rosamund Pike (Helen), Dominic Cooper (Danny), Olivia Williams (Srta. Stubbs), Emma Thompson (directora), Cara Seymour (Marjorie), Matthew Beard (Graham), Sally Hawkins (Sarah).
Guión: Nick Hornby; basado en las memorias de Lynn Barber.
Producción: Finola Dwyer y Amanda Posey.
Música: Paul Englishby.
Fotografía: John de Borman.
Montaje: Barney Pilling.
Vestuario: Odile Dicks-Mireaux.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing  de España.
Estreno en Reino Unido: 30 Octubre 2009.
Estreno en España: 26 Febrero 2010.
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“An education” es para este año lo que para otros fueron “El dilema: Frost contra Nixon”, “Expiación”, “The queen” o los éxitos de James Ivory de los 90’s, una película en la que la ambientación, la recreación de una época y la palabra (el guión) tienen un elevado peso específico. También es una película un poco a contracorriente, no modesta en su elaboración pero sí en sus pretensiones porque no está dirigida para el gran público, sino para otro más minoritario.

Dicho lo dicho suena a película aburrida o película no apta para todos los públicos (entendido esto como todo lo contrario de lo que normalmente significa) y para nada o al menos me ha parecido todo lo contrario, una película suculenta más bien, con mucho trasfondo y mucho que mascar y rumiar, de una manera similar de algún modo a lo que pasaba con “Up in the air”. Es quizás por eso por lo que ha cosechado tres nominaciones a los óscars de este año (película, actriz protagonista y guión adaptado).

El guión me parece magnífico por varias razones y entre ellas porque sorprende justo después de pensar que ya sabes qué te vas a encontrar, pero sobretodo porque compone una situación que te da mucho que pensar y porque la compone con una precisión y una habilidad propias de un mecanismo de relojería. Se basa en una novela de Nick Hornsby (“Alta fidelidad”, “Un niño grande”) ¡¡¡Ahhhh, claro, eso lo explica todo!!!! Y, en efecto, me parece una grandiosa adaptación y lo digo sin leer la novela, simplemente porque si una película es buena es una buena adaptación, así de fácil.

Por comentar de qué va, que siempre hay a quien le interesa, digamos que se centra en una adolescente británica de 16 años que en plena recta final hacia Oxford se topa con David y eso le trastoca y le cambia el rumbo y no voy a decir más porque lo demás hay que verlo y descubrirlo y merece la pena hacerlo.

El caso es que “An education” alecciona, lo cual me parece una extraordinaria virtud porque si la experiencia personal es siempre poca, aprender en “cabeza ajena” siempre me ha parecido una forma inteligente de no evitar errores y esta película o el libro en que se basa intuyo que pueden ayudar a replantearse muchas cosas, lo que le da un peso específico que no tienen muchas películas actualmente. Sólo voy a hacer un apunte: los personajes de Alfred Molina, Emma Thompson u Olivia Williams (magníficos todos en sus actuaciones) digamos que son, poco simpáticos, aburridamente británicos y el reverso “oscuro” del chispeante y vital personaje de Peter Sarsgaard, pero a la postre no todo es lo que parece y esa es la lección que aprende la protagonista, Carey Mulligan.

Ni qué decir tiene que la película descansa en gran parte en una Carey Mulligan que es un enorme descubrimiento y que desarrolla una interpretación magnífica, aunque Peter Sarsgaard, francamente, no le va a la zaga. Esta es una película de brillantes interpretaciones, en la que los diálogos son los auténticos “efectos especiales”.

También aporta la directora Lone Scherfing (a la que algunos recordaréis por “Italiano para principiantes”) una sensibilidad peculiar a la película que la hace distinta, que recoge de manera admirable ese tono gris con el que pretende identificar a un modo de vida británico en contraste con otro de una juventud que se rebela  y quiere “vivir” con intensidad transgrediendo, viajando, dejándose llevar…..en realidad esto es una alegoría de nuestras propias vidas ¿diversión o responsabilidad? ¿lo conveniente o lo que más nos apetece hacer? Visualmente la directora logra llevarnos al Londres y al París de los años 60’s y lo hace enfrentando la vida plácida de las familias acomodadas con otra más alegre de los locales de fiesta y en ambos casos con notable acierto (me pareció fascinante la primera incursión de Jenny en un local nocturno, explica perfectamente por qué el personaje decide dejarse llevar).

En suma una película muy recomendable, a contracorriente pero seguramente más imperecedera que muchas “de evasión” de las que vemos ahora. De vez en cuando hay que dejarse llevar por este tipo de películas y ésta es una buena ocasión.

Me quedo con una idea: la ayuda a los demás no se impone, se ofrece. Todos tenemos derecho a equivocarnos y a elegir qué queremos hacer, todos tenemos derecho a equivocarnos porque el aprendizaje que se obtiene del error solo está al alcance de los que se arriesgan y “vivir” conlleva equivocarse. Quizás sea mejor “vivir” equivocándose que “morir” no haciéndolo o quizás lo mejor sea experimentar hasta aprender lo suficiente para decidir. En cualquier caso y viene a cuento todo esto de un momento que para mi gusto es el más impactante de la película: cuando Jenny pide ayuda a su profesora y ésta le contesta: “No sabes cuánto tiempo llevaba esperando este momento”.