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«Yo, Robot» es una de las obras más destacadas del maestro de la ciencia-ficción Isaac Asimov (1920-1992), un escritor de origen ruso pero nacionalizado estadounidense que, junto a Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, está considerado uno de los autores más grandes del género de todos los tiempos. Esta obra es una antología de relatos publicada en el año 1950 en el que se recogen nueve historias breves de la llamada ‘serie de los robots‘ y que nos hablan sobre los robots y sobre las Tres Leyes de la Robótica concebidas por Asimov, planteando al lector reflexiones acerca de un hipotético futuro en el que los robots formarán parte de nuestra vida cotidiana.
En el año 2004 una versión cinematográfica que aprovecha algunos de los nueve relatos contenidos en «Yo, Robot» llegó a las salas de cine. Dirigida por Alex Proyas, un director que demostró una gran habilidad en esa rareza llamada «Dark City» pero cuya carrera ha sido demasiado irregular, y protagonizada por Will Smith, Bridget Moynahan, Bruce Greenwood, Chi McBride, James Cromwell, Shia Labeouf y Alan Tudyk, entre otros, nos contaba como en un futuro cercano los robots vivirán en armonía con los humanos, integrados en nuestra sociedad como herramientas útiles, objetos cotidianos de nuestro día a día. Programados para cumplir a rajatabla tres preceptos básicos (una versión de las Tres Leyes de la Robótica de Isaac Asimov: no causar daño alguno a un humano, obedecer y proteger su existencia), los robots de aspecto humanoide se ocupan de tareas de todo tipo sin causar nunca ningún mal a los seres humanos. Pero cuando uno de ellos se vea implicado en el asesinato de un eminente científico, el doctor Alfred Lanning, la investigación, a cargo de Del Spooner, un detective que desconfía de los robots y de una psicóloga robótica, se convertirá en una carrera contrarreloj para evitar el fin del mundo.
No, la película «Yo, Robot» («I, Robot«) no puede mirar de frente al clásico literario homónimo en el que se inspira, pero el guión de Jeff Vintar, Hillary Seitz y Akiva Goldsman es muy inteligente: opta por escoger lo mejor de los relatos de Isaac Asimov y construye su propia historia. En la película hay algo de «El robot perdido» (Sonny escondido en un mar de robots idénticos), «Robbie» (el robot que se convierte en el fiel amigo de una niña), de «Razón» (un robot que adquiere consciencia y crea su propia religión), de «¡Embustero!» (que cuenta con la psicóloga robótica Susan Calvin), de «¡Fuga!» (la computadora positrónica Cerebro), de «El conflicto evitable» (los robots se rebelan contra el hombre por considerarlo peligroso para su propia seguridad) y, en resumen, un poco de todos los relatos de Isaac Asimov. Intentar alzarse por encima de esta obra fundacional del género de la ciencia-ficción hubiese sido irresponsable, así que Alex Proyas opta por llevar el metraje hacia el entretenido blockbuster de acción.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal