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La obra de Isaac Asimov es tan prolífica que resulta difícil escoger una entre todas ellas, aunque seguramente la mayoría coincidirán destacando sus ensayos de divulgación científica, la serie de los robots y la trilogía original de «Fundación«. Pero no hay que olvidar que Asimov también dirigió su atención al público juvenil y que con la saga de Lucky Starr los acercó un poco a las estrellas.
David Starr es un joven huérfano y un intrépido e ingenioso cruzado de la justicia interestelar, creado por Asimov en el año 1951 a propuesta de Frederick Pohl y Walter Bradbury, y que había de servir de base para una serie de televisión. Firmada con el pseudónimo Paul French, la primera aventura «David Starr, Space Ranger» fue publicada en enero de 1952, y aunque los planes para la serie de televisión no prosperaron, Asimov continuó escribiendo una serie de libros sobre el personaje hasta un total de seis: la ya mencionada «David Starr: Space Ranger» y «Lucky Starr and the Pirates of the Asteroids«, «Lucky Starr and the Oceans of Venus«, «Lucky Starr and the Big Sun of Mercury«, «Lucky Starr and the Moons of Jupiter» y «Lucky Starr and the Rings of Saturn«.
Las aventuras de Lucky Starr eran una obra de Isaac Asimov, aunque no las firmara con su nombre: habían robots, las Tres Leyes de la Robótica, historias ingeniosas, conceptos astronómicos y físicos,… Sus viajes como agente especial del Consejo de Ciencias le llevan por todo el Sistema Solar, en ocasiones acompañado de un humano de Marte, llamado John Bigman Jones.
Las novelas fueron reeditadas a principios de los años setenta, ya firmadas por el propio Isaac Asimov, e incluían una introducción en la que éste explicaba nuevos descubrimientos astronómicos que ponían en evidencia errores de su texto original.

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