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Las Tres Leyes de la Robótica:

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda Leyes.

Manual de Robótica, 56a edición, año 2058.

Uno de los avances científicos con los que más se ha especulado y fantaseado, y que aún queda lejos de ser una realidad, en apariencia y por lo que sabemos, es el de los robots y las I.A. o Inteligencias Artificiales. A estas alturas, para los escritores de ciencia-ficción del siglo pasado, ya deberíamos estar lidiando con I.A. hostiles que pretenden aniquilar a la raza humana, con vidas artificiales capaces de tomar la mayoría de decisiones por nosotros, y con robots diseñados para acompañarnos en nuestros quehaceres diarios. Casi siempre viviendo con nosotros y, en ocasiones, mimetizados entre los seres humanos de forma que sería imposible reconocerlos a simple vista. Estos y otros muchos escenarios, algunos ideales y otros de pesadilla, son los que se imaginaban en “Blade Runner“, “Terminator“, “2001“, “Yo, Robot“, y otros tantos libros y películas del género.

Yo, Robot” en concreto es una de las obras más destacadas del maestro de la ciencia-ficción Isaac Asimov (1920-1992), un escritor de origen ruso pero nacionalizado estadounidense que, con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, está considerado uno de los autores más grandes del género de todos los tiempos. Su obra es tan prolífica que resulta difícil escoger una entre todas ellas o hacer una selección de lo mejor de su bibliografía, aunque seguramente la mayoría coincidirán destacando sus ensayos de divulgación científica, la serie de los robots y la trilogía original de “Fundación“.

Yo, Robot” es una antología publicada en el año 1950 (La primera edición en castellano fue en la colección Nebulae de la editorial Edhasa, en 1956) en el que se recogen nueve relatos breves de la llamada ‘Serie de los Robots‘ y que nos hablan sobre los robots y sobre las Tres Leyes de la Robótica concebidas por Asimov, planteando al lector reflexiones acerca de un hipotético futuro en el que los robots formarán parte de nuestra vida cotidiana. El autor aprovecha los relatos para sugerirnos situaciones complejas a partir de las contradicciones de las Tres Leyes, así como problemas, paradojas e ingeniosos ejercicios intelectuales acerca de los límites de esta norma que rige el comportamiento de los robots, algunos de ellos sorprendentemente humanos. Los nueve relatos son “Robbie” (1940), “Círculo vicioso” (1942), “Razón” (1941), “Atrapa esa liebre” (1944), “¡Embustero!” (1941), “Pequeño robot perdido” (1947), “¡Fuga!” (1945), “Evidencia” (1946) y “El conflicto evitable” (1950), y la mayoría de ellos cuentan con la robotpsicóloga de la empresa U.S. Robots Susan Calvin como protagonista, una científica que ha acompañado los avances de la industria robótica desde sus primeros intentos hasta sus logros más sofisticados. Todos ellos son relatos amenos, accesibles y divertidos.

Esta antología ha superado sobradamente los límites que uno podía esperar de ella, pues aunque se publicó por primera vez hace mucho más de medio siglo sus reflexiones siguen siendo válidas y las preguntas que plantea siguen siendo vigentes puesto que aún no se han respondido: ¿llegarán las máquinas creadas por el hombre a sustituir al hombre? ¿es posible perder el control sobre el producto creado y acabar sometido a él? ¿puede un robot tener sentimientos?,… En castellano en concreto lleva más de cuarenta ediciones en distintos formatos y por un motivo u otro siempre encuentra su lugar en la actualidad y una razón para volver a releerla.

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