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El prolífico mundo del cine de serie B, que tiene tantos productos olvidables como films de culto que han dejado huella, nos ofreció a finales de los años noventa una película que, aunque se estrenó en las salas de cine (con tres años de retraso a causa de la quiebra de su distribuidora, New World Pictures), era carne de videoclub. De hecho el cine de serie B tenía como destino prioritario el formato doméstico, el VHS, y su paso por los cines era testimonial. La premisa argumental de “Warlock” no era tan diferente a las que nos ofrecieron “El Señor de las Bestias” o “Masters del Universo“, que enviaban a los héroes de universos de fantasía hasta una populosa metrópolis de la actualidad, aunque en esta ocasión el hombre que viajaba desde el siglo XVII hasta el presente era un poderoso brujo que estaba a punto de ser quemado en la hoguera.

Warlock“, dirgida por Steve Miner a partir de un guión de David Twohy y protagonizada por Julian Sands, Lori Singer, Richard E. Grant, Mary Woronov y Richard Kuss, nos contaba como el brujo Warlock se traslada desde el Boston de 1691 a Los Ángeles de 1988 huyendo de la hoguera de la Inquisición, y una vez en el siglo XX tratará de unir las tres partes de un grimorio diabólico que fue dividido cuando él desapareció. Tras los pasos del brujo, a través del tiempo, también llega hasta el presente Giles Redferne, su perseguidor de antaño, y tratará de impedir que Warlock logre su propósito con la ayuda de Kassandra, una joven hechizada por el brujo.

Con unos efectos especiales, los decorados y el vestuario bastante cutre, como es habitual en la serie B de bajo presupuesto, “Warlock” ha envejecido bastante mal. Sobretodo porqué el presente de la función, los años ochenta, es para nosotros una época obsoleta, con una estética que cuesta asimilar para los espectadores más jóvenes. Sin embargo, para aquellos espectadores en busca de ejercicios de nostalgia, la película de Steve Miner les parecerá evocadora y muy representativa de aquel cine. Quizás demasiado suave, poco explícita, sin ese toque de gore que tan bien le hubiese encajado, pero con una banda sonora del maestro Jerry Goldsmith junto a la Melbourne Symphony Orchestra que consigue que le suba una estrella a cualquier valoración.

La historia del brujo Warlock contó con una segunda entrega, “Warlock: The Armageddon“, que contó de nuevo con Julian Sands (y su pelazo) como protagonista y una tercera parte, “Warlock 3: El fin de la inocencia“, protagonizada por Bruce Payne, que cerró la saga.

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Where to watch "Warlock" (Steve Miner, 1989)