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«El Señor de los Anillos«, tanto la obra literaria de J. R. R. Tolkien como las adaptaciones cinematográficas dirigidas por Peter Jackson, marcaron un antes y un después en la historia de la literatura fantástica y del cine, y han dejado una huella indeleble en varias generaciones de lectores y espectadores. Para algunos de nosotros, leer una y otra vez sus novelas, o revisitar la trilogía cinematográfica, se ha convertido en una sana costumbre, que repetimos con la misma fascinación del primer día.
«El Señor de los Anillos: Las Dos Torres» es la segunda entrega de la trilogía de la Guerra del Anillo, el auténtico nudo narrativo de una saga que nos cuenta cómo Frodo Bolsón, un humilde hobbit, asume el difícil y peligroso reto de destruir el Anillo Único, forjado por el Señor Oscuro Sauron, para salvar su mundo, la Tierra Media, de las garras del mal.
Las tres películas de Peter Jackson («La Comunidad del Anillo«, «Las Dos Torres» y «El Retorno del Rey«) narran las aventuras extraordinarias de sus protagonistas a través de los paisajes traicioneros y majestuosos de la Tierra Media: bosques ancestrales, ríos caudalosos, cuevas, pantanos y cordilleras imponentes, y revelan cómo el poder de la amistad, el amor, la lealtad y el valor puede contener, e incluso desafiar, a las fuerzas de la oscuridad.
Las películas están protagonizadas por Elijah Wood, Ian McKellen, Liv Tyler, Viggo Mortensen, Sean Astin, Cate Blanchett, John Rhys-Davies, Billy Boyd, Dominic Monaghan, Orlando Bloom, Christopher Lee, Hugo Weaving, Sean Bean, Ian Holm y Andy Serkis, este último en un papel revolucionario para la historia del cine digital, interpretando a Gollum y Sméagol, entre muchos otros intérpretes destacados.
La trilogía cinematográfica de «El Señor de los Anillos» fue rodada simultáneamente durante 18 meses en las antípodas, en la exótica Nueva Zelanda, con uno de los mayores presupuestos jamás invertidos en la historia del cine, bajo la dirección de un director y guionista visionario, con un reparto seleccionado minuciosamente y partiendo de una de las obras literarias más influyentes del siglo XX, con más de 100 millones de ejemplares vendidos y traducida a más de 25 lenguas.
Todo parecía indicar que la empresa iba a hacer historia, que pasaría a los anales del séptimo arte por el enorme desafío que supuso a nivel creativo, logístico y tecnológico, y «El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo» lo confirmó: fue nominada a trece premios Óscar, obtuvo cuatro estatuillas doradas, logró una recaudación superior a los 900 millones de dólares en todo el mundo y recibió críticas unánimemente elogiosas. El segundo episodio también fue magnífico, y supuso la consolidación definitiva del mito, la confirmación de que la saga estaba destinada a convertirse en una auténtica leyenda cinematográfica.
La película «El Señor de los Anillos: Las Dos Torres» («The Lord of the Rings: The Two Towers«) llegó a los cines en 2002, apenas un año después de la primera entrega, y nos cuenta cómo, tras la disolución de la Compañía del Anillo, la muerte de Boromir y el secuestro de Merry y Pippin por parte de los uruk-hai al servicio de Saruman, Frodo y Sam continúan su arduo periplo hacia el Monte del Destino, en Mordor, con el objetivo de destruir el Anillo Único. Mientras tanto, Aragorn, Gimli y Legolas siguen el rastro de los orcos para liberar a sus amigos hobbits, y se ven arrastrados de lleno a una guerra abierta, cuya batalla decisiva, la del Abismo de Helm, será feroz, épica y, sobre todo, determinante para el futuro de la Tierra Media. Pero antes de eso, aún quedan muchos interrogantes por resolver. ¿Quién es el anciano misterioso que sigue a Aragorn y a sus compañeros? Surgen todavía más preguntas: ¿continúa la traicionera y atormentada criatura Gollum tras el Anillo? Los caminos de unos y otros los conducirán a destinos muy distintos y cada vez más lejanos, marcados por decisiones cruciales y sacrificios irreversibles.
Es evidente, y el paso del tiempo lo ha confirmado, que la trilogía cinematográfica de «El Señor de los Anillos» de Peter Jackson no es simplemente una adaptación de un libro al celuloide. En este caso, es mucho más que eso: un icono cultural único. Desde su publicación en 1954, «El Señor de los Anillos» se convirtió rápidamente en un libro de culto, un fenómeno editorial sin precedentes, elevado a la categoría de mito compartido por varias generaciones de lectores. Y lo mismo ha sucedido con la adaptación cinematográfica.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja