Cuando uno se sienta en una sala de cine para ver una película de Walt Disney Pictures y se apagan las luces ya sabe que todo empezará con el castillo de la Cenicienta, unos fuegos artificiales de fondo y una música pegadiza. Es una imagen que ya forma parte del imaginario colectivo y que todo el mundo asocia a Disney, pero hay quienes son capaces de sacarle punta incluso a esto.

En la actualidad, el pequeño estudio de animación que en 1923 fundaron los hermanos Walt y Roy Disney se ha convertido en una de las mayores empresas del mundo en el ámbito del entretenimiento, con unos ingresos anuales de 36.000 millones de dólares. The Walt Disney Company gestiona dieciocho parques de atracciones, treinta y nueve hoteles, ocho estudios cinematográficos, once canales de televisión por cable y uno terrestre (la cadena ABC), y entre sus últimas adquisiciones se encuentran las licencias de los héroes de Marvel, los estudios de animación Pixar o LucasFilm y toda la franquicia de “Star Wars”.
El logotipo que identifica a la compañía nace en 1932, a partir de la firma de Walt Disney, y la tipografía está inspirada en la letra del mismo Walt, en su rúbrica. Este logo ha sufrido pocas variaciones a lo largo de los años. La más significativa, la incorporación del castillo de Cenicienta en 1985. Desde el año 2006, las películas de Disney empiezan con una visión en 3D del castillo y sus alrededores, realizada por Weta Workshop y música de Mark Mancina.
Y como sucede con todo símbolo, signo o imagen universal, hay artistas, diseñadores e ilustradores, que se toman la libertad de reinterpretarlo. Y es que el arte posee los resortes necesarios para reimaginar y retorcer la realidad.

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