Hace unos días Víctor Santos contactó con nosotros y nos hizo llegar una copia digital de “The Mice Templar #12” en el que se marca un plano secuencia que muy pocas veces se ha visto en el mundo del cómic. Además está nominado como mejor talento promesa a los Premios Harvey que se fallan el 18 de agosto. Así que… ¿os apetece ver ese plano secuencia? Aquí lo tenéis.

Antes de entrar a valorar lo difícil de hacer un plano secuencia en un cómic os comentaré que hace días que dejé de intentar estar al tanto de todo lo que hace Víctor Santos porque… bueno, es imposible, Víctor es una fuerza de la naturaleza en cuanto a lo de hacer cómics se refiere. Mientras otros autores a duras penas son capaces de hacer un cómic al mes Víctor se ventila las páginas de Mice Templar para Image, Furious y Polar para Dark Horse y Black Market para BOOM! Studios y, si le da por ahí, pues hace algún tomillo para Panini Cómics u otra editorial española. No entiendo de dónde saca el tiempo para dibujar y escribir tanto… ¡a mi no me da tiempo a leerme todo lo que hace!

Pero dejando esa menudencia aparte tengo que reconocer que marcarse un plano secuencia en un cómic es algo que, creo, no había visto nunca (aunque se dice que Mike Allred lo hizo en Madman #9 y creo que yo tengo ese cómic por algún lado). Pero antes de seguir con esto vamos a definir plano secuencia:

Es una técnica de planificación de rodaje que consiste en la realización de una toma sin cortes durante un tiempo bastante dilatado, pudiendo usar travellings y diferentes tamaños de planos y ángulos en el seguimiento de los personajes o en la exposición de un escenario

Es decir, comienza la escena y la cámara sigue la acción sin cambiar de plano, una sola cámara graba todo y nos lo muestra sin cortes. Es una forma de rodaje complicada porque requiere de una planificación perfecta ya que la cámara sí puede realizar travellings (desplazamientos frontales, laterales…), etc, todo lo que pueda sin cambiar de plano. El plano secuencia más famoso es el de La soga, de Alfred Hitchcock, y otro que me viene a la cabeza son los quince primeros minutos de Snake eyes, de Brian de Palma, pero no es algo que se haga a menudo porque, bueno, narrativamente hablando es complicado y más en el cine actual plagado de planos y contraplanos.

Llevar esto al mundo del cómic es algo muy arriesgado, sobre todo si lo mantienes una misma viñeta durante 22 páginas y, para hacerlo todo más “sencillo”, lo realizas durante una batalla. Fácil, ¿verdad?

Los Ratones Templarios es una serie que en España publica Dolmen Editorial, un título que tenía previsto no llegar a la decena de números y que ha visto cómo Bryan J.L. Glass ampliaba la historia hasta dejar completamente obsoletos los planes iniciales (que contaban con Michael Avon Oeming como dibujante y que acabó siendo sustituido por Víctor Santos). De momento Dolmen ha publicado tres volúmenes, y nosotros hemos reseñado el primero que podéis leer aquí.

Pero ¿por qué estoy hablando de una serie USA? Normalmente no lo hacemos, pero somos grandes amantes del cómic y del cine, así que cuando un autor español intenta hacer una mezcla entre ambos artes no podemos evitar detenernos a contemplarlo y el trabajo de Víctor Santos en este decimosegundo número de Los Ratones Templarios vol IV se merece algo más que una ojeada. Por suerte el propio Víctor nos ha dado permiso para compartir con vosotros el número para que podáis ver cómo puede putear un guionista a su dibujante (el propio Víctor se encarga de entintarse) y a su colorista, estoy bastante seguro de que a Bryan J.L. Glass le pitaron mucho los oídos mientras el cómic estaba en producción, por mucho que en esta entrevista todos los autores involucrados sólo tengan buenas palabras entre sí, jejeje.

No tiene mucho sentido alargar esto más, así que… bienvenidos al mundo de Los Ratones Templarios, tened en cuenta, eso sí, que es más que seguro que todo este cómic suponga un ENORME SPOILER

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Pero si tan sólo os queréis detener en ver, en una imagen, toda la acción, sin textos, aquí tenéis las 22 páginas que, francamente, resultan impresionantes.