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Explotar la nostalgia suele ser garantía de éxito, aunque luego uno debe estar a la altura de las circunstancias y aprovechar el material del que se dispone para hacer con él algo relevante, que dignifique el producto original, que sea a la vez un homenaje, con guiños y referencias para los fieles, pero sin caer en la melancolía. «Top Gun: Maverick» consigue todo eso, aunque tampoco va más allà. Sin embargo, las cifras dicen lo contrario: nominada a seis Oscars, arrasó en cines recaudando 1.500 millones de dólares, y muchos consideran que salvó Hollywood tras el bajón del Covid y la irrupción del streaming.

Tom Cruise recuperó su papel de Pete ‘Maverick’ Mitchell en la secuela de «Top Gun (Ídolos del aire)» (1986) de Tony Scott, uno de sus papeles más icónicos y recordados, y uno de los que le catapultó a la fama. Dirigida por Joseph Kosinski, y ambientada más de tres décadas después de los eventos de su predecesora, «Top Gun: Maverick» devuelve al intrépido y insubordinado Maverick a la prestigiosa academia Top Gun para pilotos de élite de la Marina de los Estados Unidos para ejercer de instructor de vuelo para un grupo de pilotos que deberá realizar una misión arriesgada en territorio enemigo. El protagonista deberá enfrentarse a su pasado pues mientras entrena a una nueva generación de pilotos se encontrará con Bradley ‘Rooster’ Bradshaw, hijo de su difunto amigo ‘Goose’.

Protagonizada por Tom Cruise, Miles Teller, Jennifer Connelly, Ed Harris y Jon Hamm, el reparto del film incluye también a Val Kilmer, quien regresa brevemente, poco antes de fallecer a causa del cáncer que padecía, para recuperar su mítico personaje de ‘Iceman’, lo que sin duda supone una de las conexiones más nostálgicas con el filme original y un momento muy emotivo pues el personaje y su protagonista sufren la misma dolencia que les lleva a la muerte. No aparece Kelly McGillis como interés romántico del protagonista pero sí la bellísima Jennifer Connelly.

«Top Gun: Maverick» no deja de ser un deja vu del film original, y reproduce la mayoría de las situaciones del «Top Gun» original de 1986 de forma rutinaria y sin muchas novedades. Puro fetichismo nostálgico para los espectadores ochenteros, incluyendo las gafas Ray-Ban, la cazadora de cuero y la moto Kawasaki. Pese a ello recaudó 1.500 millones de dólares en taquilla con el azote del Covid en la nuca y eso, según el mismísimo Steven Spielberg, «salvó el culo de Hollywood«. Fue nominada a seis Oscar, en las categorías de mejor película, mejor guion adaptado, mejor montaje, mejor canción (‘Hold My Hand‘ de Lady Gaga), mejores efectos visuales y mejor sonido, y se llevó la estatuilla dorada de esta última.

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