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El cine se suele guardar para el final de la película las sorpresas y los golpes de efecto, ese giro final que deja al espectador con la boca abierta… salvo el listo que “ya sabía que el asesino era el mayordomo desde el principio“. Pero hay quién decide que quiere empezar la película a lo grande, como hicieron Don Bluth y Gary Goldman en “Titan A.E.“, con una escena que dejaba al espectador con el estómago encogido desde el principio. ¿Quién no recuerda como los crueles Drej destruyen la Tierra y obligan a la raza humana a dispersarse por la galaxia, parias exiliados sin ningún lugar al que llamar hogar?

El dúo formado Don Bluth y Gary Goldman impulsaron en los años ochenta, al margen de lo que hacía Walt Disney intentado aún buscando su camino, un estilo propio de cine de animación con películas como “Nimh, el mundo secreto de la Sra. Brisby“, “Fievel y el Nuevo Mundo“, “En busca del Valle Encantado” o “Anastasia“, y con “Titan A.E.” intentaron ofrecer un producto más dirigido al público adolescente y adulto.

La película nos trasladaba al siglo XXX, al año 3028, y nos empezaba contando como los malvados alienígenas Drej, una raza altamente evolucionada hecha de energía pura, decidía destruir la Tierra. En medio del caos, miles de naves han de despegar de la superficie del planeta para escapar de la catástrofe. Entre ellos el científico Sam Tucker y su hijo, Cale. Quince años después, Cale, es un piloto intrépido de carácter rebelde y con un misterioso mapa grabado en la palma de su mano que se embarca en la nave Valkiria, comandada por el misterioso capitán Korso, pilotada por la aguerrida Akima, y con una tripulación de lo más variopinta. Junto a ellos intentará encontrar la mítica Titán, una Arca de Noé en la que se guardaron muestras de todas las especies que había en la Tierra y un sofisticado sistema tecnológico para recrear el planeta perdido.

Corría el año 2000 cuando “Titan A.E.” (la A.E. del título es la abreviatura de ‘After Earth‘) nos presentó una película de ciencia-ficción de animación que combinaba el CGI con los clásicos dibujos pintados a mano, animación tradicional y digital a la vez, algo que en ese momento era muy nuevo. Quizás demasiado nuevo. Producida por 20th Century Fox, basada en un cómic de Dark Horse Comics, con las voces originales de Matt Damon, Drew Barrymore, Bill Pullman, John Leguizamo, Janeane Garofalo y Nathan Lane, la película fue un fracaso de taquilla (recaudó 36 millones de dólares, ¡pero había costado 75!) hasta el punto que los estudios de animación de la Fox bajaron la persiana tras esta película. Muy injusto para un espectáculo audiovisual que aún hoy ofrece a espectadores de todas las edades una hora y media de diversión.

¿Os he comentado que el mismísimo Joss Whedon, una década antes de “Los Vengadores“, firma el guion?

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