Recientemente los Thunderbolts han debutado en el universo cinematográfico interconectado de Marvel, en una película que ha sido bastante bien recibida. Este grupo tiene un origen bastante reciente (su primera aparición está fechada en 1997) y ha tenido numerosas alineaciones distintas. Lo que sí que coincide en la mayoría de los casos es que sus integrantes son antihéroes, inadaptados, villanos, rebeldes sin causa, criminales que buscan purgar sus delitos, malhechores en busca de redención e incluso asesinos, aunque todos ellos al servicio del gobierno. Los Thunderbolts de Daniel Way y Steve Dillon cuentan con El Castigador, Elektra, Masacre, Veneno y Hulk Rojo, y en «Thunderbolts: Sin cuartel» serán los encargados de derrocar el gobierno del dictador de una isla del sudeste asiático.
Hulk Rojo, Veneno, Elektra, Masacre, El Castigador… Olvídate de los tribunales y las prisiones. Este nuevo equipo de Thunderbolts combate el fuego con fuego. Liderados por el general «Trueno» Ross, el hombre detrás del Hulk Rojo, harán lo que sea necesario para convertir el mundo en un lugar mejor. Daniel Way, el hombre que relanzó a Masacre, y Steve Dillon, el dibujante de Predicador y Marvel Knights: Punisher, reinventan a Los Más Buscados de Marvel.
Al grupo de superhumanos conocidos como los Thunderbolts los conocimos en el año 1997, en una primera aparición en «The Incredible Hulk #449» en la que se enfrentaban al mismísimo Gigante Esmeralda. Esta etapa inicial corrió a cargo de Kurt Busiek y Mark Bagley, y la primera formación del equipo estaba formada por villanos que, aprovechando la aparente muerte de los héroes más importantes a manos de Onslaught, decidieron hacerse pasar por defensores del bien. A las órdenes del Barón Zemo (que se hacía llamar Ciudadano-V) el equipo estaba formado por Atlas (Goliath), MACH-1 (Beetle), Meteorito (Moonstone), Pájaro Cantor (Mimi Aulladora) y Techno (Fixer). Efectivamente: bajo la capucha de los héroes en realidad se escondían los Señores del Mal. Su propósito era hacerse pasar por héroes, usando identidades ficticias, para que se les confiaran los secretos de defensa y seguridad nacional de los EE.UU., además de conseguir fama y poder.
Desde entonces el nombre de Thunderbolts quedó reservado en Marvel Comics para los grupos de héroes disfuncionales, cuyos integrantes suelen ser escogidos entre lo más granado (de lo peor) y trabajan al servicio del gobierno. A veces, obligados a ello y, en ocasiones, voluntariamente. Solo hace falta recordar a los Thunderbolts de Norman Osborn para hacerse una idea de lo estremecedor que podía llegar a ser un grupo como éste si se usaba para el mal: Veneno, Piedra Lunar, Bullseye, Pájaro Cantor, el Hombre Radiactivo, el Espadachín y Penitencia. La versión cinematográfica de los Thunderbolts dirigida por Jake Schreier, por cierto, estaba formada Yelena Belova, Bucky Barnes, el Guardián Rojo, John Walker, la Supervisora y Fantasma, bailando al ritmo que les marca Valentina Allegra de Fontaine.
Los Thunderbolts de Daniel Way y Steve Dillon reúnen un equipo poco convencional de antihéroes y marginados de La Casa de las Ideas: El Castigador, Elektra, Masacre, Veneno y Hulk Rojo. Todos ellos, personajes que suelen trabajar en solitario, que tienen problemas cuando deben cooperar con otros compañeros y que tienen alergia a la autoridad. El general Thaddeus «Trueno» Ross, el alter ego del Hulk Rojo, recluta y dirige al equipo (al menos lo intenta) con la misión de derrocar al dictador de una isla de Indonesia. El guionista encargado de organizar el asunto es Daniel Way, con un estilo violento digno de Garth Ennis, acompañado por el dibujante inglés Steve Dillon y las espectaculares portadas de Julián Totino Tedesco, que quizás es lo mejor de todo el tomo. Steve Dillon, fallecido en el año 2016 a causa de una apendicitis, contaba con muchos seguidores fieles (sobretodo por su Predicador y la etapa de El Castigador junto a Garth Ennis) pero debo confesar que yo no me cuento entre ellos. Su estilo rígido, con poca capacidad para la composición y nula versatilidad para dibujar rostros, me desagrada. Daniel Way y Steve Dillon volverían a trabajar juntos más adelante, en una emblemática etapa de Lobezno, aquella en la que el mutante de las garras y los huesos de adamantium recupera la memoria y sale en busca de su pasado.
«Thunderbolts: Sin cuartel» es una historia en esencia hiperviolenta, sangrienta y macabra, que deja un incontable reguero de cadáveres de soldados de la isla de Kata Jaya desperdigados por el escenario de la función. Tiene algún giro inesperado y sorprendente, como la aparición de El Líder, el enemigo clásico de Hulk, o su hermano Phillip, pero esta miniserie ofrece poca cosa más al lector. Ni siquiera el humor gamberro de Masacre, el rollete pim-pam entre Elektra y Frank Castle o los secretos que esconde el General Ross levantan la función. Por fortuna, los lectores que buscan acción desatada y unos chicos malos que disparan primero y preguntan después quizás encuentren en estas páginas lo que andaban buscando.
«Thunderbolts: Sin cuartel«, un tomo que forma parte del selecto catálogo de la colección Marvel Must-Have y luce su reconocible membrete dorado, recopila los seis números de la miniserie «Thunderbolts» publicados originalmente por Marvel Comics en el año 2013. Un formato, el de Marvel Must-Have, que nos ofrece algunas de las obras más importantes de la historia reciente de La Casa de las Ideas con el acompañamiento de artículos e infografías que amenizan y contextualizan. Pero «Thunderbolts: Sin cuartel» no es, para nada, una de las mejores aventuras protagonizadas por un grupo de héroes clandestinos llamado Thunderbolts. Que pase el siguiente.
Thunderbolts: Sin cuartel
Autores: Daniel Way, Steve Dillon
Fecha de publicación: Julio de 2025
Edición original: Thunderbolts 1-6
ISBN: 9788410519022
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 144
Precio: 20,00 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal