Hay obras que trascienden el momento en el que fueron creadas, que son demasiado ambiciosas, o modernas, o liberales, o valientes para su tiempo. Sus autores son despreciados, insultados, incluso ajusticiados, y es el paso de los años el que les otorga el reconocimiento merecido. Hay otras, por el contrario, que al instante se identifican como obras imprescindibles, como creaciones rompedoras que servirán de modelo, de inspiración y de referencia. «Elektra Assassin«, un cómic de Bill Sienkiewicz y Frank Miller publicada entre marzo de 1986 y agosto de 1987, puede clasificarse en esta segunda categoría.

Dos de los mejores creadores del Noveno Arte unen fuerzas en un relato que se sumerge en la mente de Elektra, la más mortífera asesina del Universo Marvel, cuya vida está llena de amor, muerte y pasión. Un cómic experimental y de acción sin límites.

Frank Miller, el veterano autor norteamericano responsable de «Ronin», «Sin City», «300», «Batman: El regreso del Caballero Oscuro», «Daredevil: Born Again» o «Elektra Lives Again», entre otras obras maestras del género, es la figura sobre la que gira «Colección Frank Miller» de Panini Cómics, una línea que recoge las principales obras del dibujante y guionista. Hasta el momento se han publicado siete entregas: la antología «El Universo Marvel según Frank Miller», «Daredevil: El Hombre Sin Miedo» con John Romita Jr., «Lobezno: Honor» con Chris Claremont, «Elektra Lives Again» con Lynn Varley, «Daredevil de Frank Miller y Klaus Janson» y, evidentemente, su excelsa «Daredevil: Born Again» con David Mazzucchelli, una de las referencias principales de las que se ha nutrido el cómic USA a lo largo de las últimas décadas y una influencia palpable para todo el mundo desde que se publicó. Y la séptima entrega, la más reciente, éste «Elektra Asesina» publicado en febrero del 2018.

Elektra Natchios es, sin duda, uno de los personajes secundarios más importantes de la historia de la Casa de las Ideas. Hija del embajador griego Nikolas Kostas Natchios y Christina Natchios, Elektra fue instruida desde joven en las artes marciales. Como estudiante de derecho en Nueva York conoció a Matt Murdock, alias Daredevil, se convirtieron en amigos y amantes, pero sus caminos se separaron pronto. La muerte del padre de Elektra, asesinado, condujo a la chica hacia un sendero sin salida y a caer en manos de la secta de ninjas conocida como La Mano, que acabó moldeando su mente y borrando todo rastro de humanidad en ella, convirtiendo a Elektra en una despiadada y mortífera asesina.

Como muchos ya deben saber, el destino funesto de Elektra estaba escrito: después de servir durante años a La Mano, se convirtió en asesina a sueldo en solitario, regresó a Nueva York para asesinar a Foggy Nelson por encargo de Kingpin, se enfrentó a Bullseye y murió en los brazos de Murdock. Una de las grandes tragedias del Universo Marvel.

¿Era éste el final de Elektra? No, como sucede con la mayoría de superhéroes de Marvel Comics hay vida después de la muerte, pero Frank Miller no estaba dispuesto a dejar que la asesina de los sais tuviera su final feliz, y certificó la defunción definitiva del personaje en el, también muy recomendable, «Elektra Lives Again«.

Aquí estamos hablando de «Elektra Asesina«, una de las obras más importantes de la historia de Marvel. Por rompedora, sin duda. Por valiente, también. Por diferente, por supuesto. Por premiada (el Kirby y el Yellow Kid), claro. Por criticada, también. Y en todo ello tiene mucho que ver el dibujo de Bill Sienkiewicz, que no es apto para todos los estómagos, y resultó ser demasiado vanguardista para la conservadora industria del cómic de los años ochenta. Primero en las páginas de la serie del «Caballero Luna» con Doug Moench y luego en las de «Los Nuevos Mutantes«, el lápiz y el pincel de Sienkiewicz escandalizaron a unos e impresionaron a otros. Las reacciones eran polarizadas, sin término medio. O lo adoraban o lo odiaban. Con sus composiciones, la abstracción, un estilo pictórico, experimentando con la rotulación, el uso del collage, un punto de surrealismo, rompiendo la retícula cuadriculada de la página y buscando siempre la expresividad, Sienkiewicz atrapó a los lectores más modernos y abiertos, y se consagró.

Elektra había debutado en el número 168, de enero de 1981, en la serie regular norteamericana de «Daredevil» cuando Miller era el responsable de la serie, y en «Elektra Asesina«, una serie limitada de ocho números publicada en grapa entre agosto de 1986 y marzo de 1987 bajo el sello Epic de Marvel Comics, Frank Miller y Bill Sienkiewicz se reencontraron tras «Daredevil Love and War«.

La historia que nos cuentan es un sofisticado juego del gato y el ratón con el destino del mundo libre como premio al final del camino que nos ubica fuera de continuidad, en la época en la que Elektra Natchios ya había abandonado La Mano y viajaba por el mundo asesinando por encargo, aunque la historia empieza con una Elektra amnésica encerrada en un manicomio sudamericano y termina con un enfrentamiento en Washington con la Bestia, un monstruo sobrenatural que ha dominado al candidato demócrata a las elecciones de los EE.UU. Elektra y el agente de SHIELD John Garrett, aliado y amante, viven una aventura que es tanto un thriller psicológico como una historia de espías, humor negro y corrosivo, una comedia repleta de sangre, violencia (explícita) y sexo, acción sin límites, un viaje onírico, y una profunda crítica social y política de los EE.UU. de Ronald Reagan. Todo eso, y más. Un «Taxi Driver» dibujado, un «Apocalypse Now» en viñetas, «El Cazador» en papel.

«Elektra Asesina» es un trabajo experimental, de dos autores que eran renovadores del medio, que se atrevieron a navegar por mares desconocidos. De hecho Miller incluye a lo largo del relato numerosos flashbacks, un narrador omnisciente que da voz subjetiva a los personajes, personajes secundarios tan interesantes como Nick Furia, el ciborg Arthur Perry o Chastity McBryde, una narración no lineal que desorienta y confunde, y que no tiene ningún parecido con ningún cómic mainstream de superhéroes de la época. Excepto, claro, «Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth» de Grant Morrison y Dave McKean, que se publicó tres años más tarde, y donde queda en evidencia la influencia de Sienkiewicz sobre McKean.

En conclusión, estamos hablando de una obra maestra del cómic de los años ochenta que, treinta años después, sigue dejando a los lectores con la boca abierta. O bien encantados, o bien escandalizados. Ha pasado el tiempo, pero los sentimientos encontrados que provoca «Elektra Asesina» siguen siendo los mismos que antaño. Es cierto que esta obra puede dar respeto, y que no todos los lectores seran capaces de apreciar lo que nos ofrece, pero puestos a atreverse con ella la edición de Panini Comics es un lujo y la más adecuada para apreciar el trabajo de Frank Miller y Bill Sienkiewicz, e incluye dos artículos escritos por Santiago García, «Elektra: Siempre joven» y «Frank Miller y Bill Sienkiewicz: Mil señales distintas a la vez», así como una galería de portadas y bocetos que harán las delicias de los seguidores de Sienkiewicz. ¡Qué lo disfruten!

Elektra Asesina
Dibujo: Bill Sienkiewicz
Guión: Frank Miller
Colección: Frank Miller 7
Edición original: «Elektra Assassin #1-8»
Formato: 17x26cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 288
Precio: 30,00 euros