Si hay un villano de Spiderman que nunca pasa de moda, ese es el Doctor Octopus. Da igual cuántas veces vuelva, muera, resucite, se redima o se meta en el cuerpo de Peter Parker: Otto Octavius siempre acaba encontrando la forma de regresar al centro del tablero. Este « Spiderman/Doctor Octopus: Año Uno» en formato Marvel Must-Have llega precisamente para recordarnos por qué sigue siendo uno de los antagonistas más potentes del universo arácnido, y lo hace recuperando una historia que en su momento pasó algo desapercibida, pero que hoy se lee con otros ojos y bastante más mala leche.
Asiste al nacimiento de un genio malvado, la infancia de Otto Octavius y los ataques de sus compañeros de colegio, la relación con su posesiva madre y su violento padre, la verdadera inspiración que le llevó a construir sus asombrosos tentáculos, su transformación en el Doctor Octopus, los primeros encuentros tanto con Spiderman como con Peter Parker… con el excepcional arte del renombrado Kaare Andrews.
Porque sí, este cómic es una historia de origen, pero no una de esas amables o épicas que buscan que acabes empatizando del todo con el villano. Zeb Wells plantea algo mucho más incómodo: un retrato casi de terror psicológico sobre cómo Otto Octavius no «se vuelve malo», sino que ya viene roto de serie. Desde su infancia, marcada por el acoso escolar, un padre violento y una madre posesiva hasta el extremo, el joven Otto vive atrapado entre el miedo, la humillación y una inteligencia desbordante que nadie sabe —o quiere— gestionar. El resultado no es sorpresa: un adulto brillante, arrogante y profundamente inestable.
Lo más interesante de «Spiderman/Doctor Octopus: Año Uno» es que Spiderman es casi un secundario. Está ahí, claro, porque hay que vender el cómic y porque su primer encuentro con Octopus es importante, pero el foco está totalmente puesto en Otto. Wells se permite el lujo de construir una historia muy íntima, casi claustrofóbica, donde la ciencia, el poder y la obsesión se mezclan con fantasías nucleares y un desprecio creciente hacia el resto del mundo. Hay momentos realmente perturbadores, especialmente en cómo Otto imagina la destrucción como una especie de liberación personal. Esto no es el típico villano con un plan rocambolesco; es alguien que canaliza toda su frustración a través del conocimiento y la tecnología.
El famoso accidente que fusiona los brazos mecánicos a su cuerpo está tratado con un tono que roza el body horror. No hay glamour ni épica, sino dolor, confusión y una sensación muy física de pérdida de control. Otto no «se pone» los brazos: aprende a convivir con ellos como si fueran miembros nuevos, ajenos y aterradores. Es una escena potente, incómoda y muy alejada del enfoque más cartoon que solemos asociar al personaje. Aquí el Doctor Octopus da más miedo que pena, y eso es un logro nada menor.
Visualmente, Kaare Andrews acompaña muy bien este descenso a la locura. Su estilo puede chocar al principio: figuras deformadas, perspectivas exageradas, rostros tensos y angulosos. Pero una vez entras en la historia, todo cobra sentido. El dibujo no busca realismo, sino transmitir cómo ve el mundo el propio Otto, distorsionado por su ego y su inestabilidad mental. Las composiciones de página, alternando primeros planos obsesivos con escenas más abiertas, refuerzan esa sensación de aislamiento constante. El color de José Villarrubia, oscuro y contenido, remata el conjunto con una atmósfera opresiva que no da tregua.
Eso no significa que el cómic sea perfecto. Como ocurre con muchas historias de «Año Uno«, hay conexiones forzadas con la continuidad y ciertos guiños que parecen metidos con calzador para encajar piezas del pasado marvelita. También hay lectores a los que el trazo de Kaare Andrews les resultará demasiado irregular, e incluso confuso en algunos momentos, especialmente con el tamaño y la funcionalidad cambiante de los brazos mecánicos. Son concesiones propias del género y del medio, y aunque cantan un poco, no llegan a romper la experiencia.
Lo que sí queda claro es que este no es el Doctor Octopus carismático o incluso simpático que algunos conocieron en etapas posteriores como «Superior Spider-Man». Aquí Otto es cruel, rencoroso y peligrosamente brillante. Un villano trágico, sí, pero también profundamente inquietante. Y precisamente por eso funciona tan bien como estudio de personaje. No busca justificarlo, sino explicarlo, y esa diferencia se agradece.
«Spiderman/Doctor Octopus: Año Uno» viene en tapa dura y con los extras habituales de esta longeva línea: Tras las cámaras, Cronología, Lecturas complementarias y la introducción habitual.
En conjunto, «Spiderman/Doctor Octopus: Año Uno» en formato Marvel Must-Have es una pequeña joya oscura dentro del catálogo arácnido. No es una lectura ligera ni pensada para el lector casual, pero sí una obra muy recomendable para quien quiera entender de verdad al enemigo clásico de Spiderman más allá de los tentáculos y las frases grandilocuentes. Un retrato crudo, incómodo y sorprendentemente valiente de uno de los villanos más complejos de Marvel, recuperado con acierto en esta edición Marvel Must-Have.
Spiderman/Doctor Octopus: Año Uno
Autores: Kaare Andrews y Zeb Wells
Fecha de publicación: Noviembre de 2025
Edición original: Spider-Man/Doctor Octopus: Year One #1-5
ISBN: 9791370130763
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 136
Precio: 20,00 euros











¿No te ha conquistado? ¡Estás muerto por dentro! jajajaja Es una película muy disfrutable, el libro es mil veces mejor…