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Efectivamente, como ya era la primera entrega, esta segunda es un prodigio audiovisual, animación de altos quilates en la que se intuye un descomunal trabajo detrás porque cada fotograma está salpicado de colores, formas, luces y sombras y va siendo superado a ritmo vertiginoso por el fotograma siguiente en una auténtica montaña rusa de acción y movimiento, también humor, imparable. No sólo eso, el guión lanza guiños de todo tipo a ritmo frenético, juega con las posibilidades de los multiversos y trata de extraer todo el jugo posible a partir de un Spiderman muy poco canónico pero muy inclusivo y una Gwen Stacy que es la verdadera protagonista en esta ocasión. Reconozco que, efectivamente, admiro el trabajo y me parece impresionante, pero…..la película me gusta más cuando se detiene (y se detiene poco), cuando los personajes sufren y hablan sobre sus problemas, cuando el frenesí da paso a la calma y cuando los multiversos no se entremezclan atropelladamente. Es muy posible que me esté haciendo mayor o que el ritmo audiovisual que se empieza a imponer me sobrepase; pero siempre he pensado que en el equilibrio está la virtud  y ninguna de las dos entregas de este nuevo Spiderman de animación me parece que sea equilibrada, quizás porque son tan ambiciosas y quieren abarcar tanto que en algún momento llegan a producir indigestión visual y aún peor que todo eso es que no concluye, queda abierta para otra película más en la que, se supone, cerrará las tramas argumentales abiertas. Sí, pero no.

 

Where to watch Spider-Man: Cruzando el Multiverso