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No tengo la menor duda que cada uno de vosotros, lectores, tendrá su película de superhéroes preferida y que, quizás, algunos coincidiremos. Tal vez muchos señalaremos en la misma dirección: «Guardianes de la Galaxia«.

«Guardianes de la Galaxia» («Guardians of the Galaxy«), la primera película de la trilogía de antihéroes galácticos de Marvel Comics, está dirigida por James Gunn, a partir de una historia escrita por el mismo Gunn, junto a Nicole Perlman. La película fue una gran e inesperada sorpresa que reveló al público una vertiente totalmente nueva y asombrosa del universo cinematográfico de Marvel, con un grupo de héroes interestelares encargados de proteger la galaxia encabezado por el, aparentemente, inepto líder Starlord y secundado por el coloso Drax el Destructor, la asesina Gamora, el mapache Rocket y el alienígena arbóreo Groot. Un equipo sorprendente que se tomó directamente de la alineación de los cómics de Dan Abnett y Andy Lanning del año 2008, un nuevo equipo que los guionistas formaron a partir de personajes sin conexión ni relación entre ellos, personajes secundarios y olvidados creados por otros autores distintos en momentos diferentes.

La primera entrega de las aventuras de los Guardianes de la Galaxia nos contaba como el temerario aventurero Peter Quill es objeto de un implacable cazarrecompensas después de robar una misteriosa esfera codiciada por Ronan, el Acusador, un poderoso kree cuya ambición amenaza todo el universo. Para poder escapar del incansable Ronan, Quill se ve obligado a pactar una complicada tregua con un cuarteto de extrañas criaturas inadaptadas: Rocket, un mapache con gran habilidad para la tecnología y las armas, Groot, un humanoide con forma de árbol, la letal y enigmática Gamora, hija del mismísmo Thanos, y el coloso aunque algo bobo Drax el Destructor. Pero cuando Quill descubre el verdadero poder del orbe, que esconde en su interior una de las poderosas Gemas del Infinito, deberá hacer todo lo posible para derrotar a sus implacables rivales en un intento desesperado de salvar el destino de la galaxia.

La película está plagada de escenas espectaculares, emocionantes y divertidas. Desde el principio, con el robo de la esfera (¡con Gema del Infinito en su interior!) en el planeta muerto de Morag al ritmo de «Come and get your love» de Redbone y su primer encuentro con los kree hasta la sensacional fuga de la prisión de máxima seguridad de Kyln con sus cuatro compinches con el aroma del cine clásico de aventuras, pasando por la primera aparición de Sapiencial, la estación espacial enclavada en el cráneo de un Celestial muerto, el museo del Coleccionista, en enfrentamiento entre la nave de Ronan y los Nova Corps en el planeta Xandar,…

El reparto de esta entretenida space-opera titulada «Guardianes de la Galaxia» nos presentó a Chris Pratt como Peter Quill alias Starlord, Zoe Saldana como Gamora, el ex-luchador de la WWF convertido en actor de método Dave Bautista como Drax el Destructor, Lee Pace como el kree Ronan el Acusador, Michael Rooker como Yondu Udonta, Karen Gillan como Nebula, Djimon Hounsou como el kree Korath, Benicio del Toro como El Coleccionista, John C. Reilly como Rhomann Dey, y Glenn Close como Nova Prime. Además Vin Diesel que cedía su voz a Groot (para repetir una y otra vez ese emblemático «Yo soy Groot«, aunque tras esas tres palabras se esconde un mundo entero de significados y emociones), y Bradley Cooper al mapache Rocket Raccoon.

Las aventuras de este grupo de zarrapastrosos antihéroes nos demostraron que había un lugar en Marvel Studios y en el estricto plan de Kevin Fiege para un creador de espíritu libre como James Gunn, que consiguió hacer funcionar a los Guardianes de la Galaxia dentro del maremágnum marvelita, con una historia que sorprendió y deslumbró pero que, como vimos en «Infinity War» y «Endgame», se ciñó al esquema previsto.

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