Cada vez estoy más metido en el concepto de la final girl, por este motivo anoche me vi Las últimas supervivientes, de Todd Strauss-Schulson, una cinta correcta sin más.

Las últimas supervivientesLas últimas supervivientes
The Final Girls
Director: Todd Strauss-Schulson
Cast: Taissa Farmiga, Malin Åkerman, Adam DeVine, Thomas Middleditch, Alia Shawkat, Alexander Ludwig, Nina Dobrev
Género: Slasher

Cuando Max (Taissa Farmiga) y sus amigas asisten a regañadientes a la proyección de aniversario de «Campamento Sangriento», la infame película de terror de los 80 protagonizada por la difunta madre de Max (Malin Akerman), son absorbidas misteriosamente por la gran pantalla. Pronto se dan cuenta de que están atrapadas en el clásico de culto y deben unirse a las ficticias y desafortunadas monitoras del campamento, incluyendo a la madre de Max como la reina del grito, para luchar contra el asesino a machete de la película. Con el número de muertos aumentando escena tras escena icónica, ¿quiénes serán las últimas chicas que sobrevivan para escapar de esta película?

No soy aficionado al género de terror, no me gusta sufrir mientras veo una película, pero el género de slasher-comedia sí que me gusta, tanto como para que sea un gran amante de la serie de Scream y películas similares. Pero desde que leí Grupo de apoyo para Final Girls, la novela de Grady Hendrix, me reafirme en el disfrute que me suponen este tipo de historias que es por lo que, en última instancia, anoche empecé a buscar películas tituladas Final girl (pero parece que aún no han adaptado la novela de Hendrix, libro que os recomiendo efusivamente, por cierto) y me encontré con varias películas con ese título y entre estás, Las últimas supervivientes, que me llamó suficientemente la atención como para verla.

Las últimas supervivientes

Las últimas supervivientes trata sobre Max (Taissa Farmiga, a quien muchos conocemos por American horror story), huérfano de una actriz de cine que falleció en un accidente de coche años atrás. Ahora, con motivo del aniversario de Campamento sangriento Max es invitada a participar en la proyección de las 2 películas de la saga, y aunque no está muy por la labor, al final acepta participar. Pero durante la proyección (alocada y llena de alcohol y tabaco, justo como considero que son ahora las salas de proyección: un lugar donde la mala educación campa a sus anchas) se prenderá un fuego, Max y sus amigos atravesarán la pantalla de la película para escapar y serán transportados a la película, donde pronto descubrirán que el psicópata de Bill, el malo de la cinta, también pretende asesinarlos a ellos. Pero lo más traumático sucederá cuando Max se encuentre con el personaje interpretado por Malin Åkerman, su madre, lo que dificultará todo mucho más, ya que Max intentará que el personaje interpretado por su madre salve la vida.

Lo cierto es que la cinta de Todd Strauss-Schulson se deja ver, es entretenida y tiene algunos buenos momentos de humor negro, con un Adam Devine al que, siempre, es mejor ver cómo asesinan en pantalla (no me cae muy bien este actor) y que, poco a poco, va ganando interés, aunque lo más interesante es la escena post-créditos y me sobra, completamente, la historia de amor entre Max y Chris.

Por desgracia no se hizo una segunda entrega que podría haber funcionado mucho mejor que esta primera cinta, pero, bueno, para pasar 91 minutos desconectando el cerebro Las últimas supervivientes cumple.