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A veces una película consigue un éxito inesperado, descubre una nueva manera de hacer cine, y en seguida sus productores se lanzan a crear secuelas y más secuelas, de menor calidad, que traicionan el espíritu de la obra original. Hay otros que, por su parte, se dedican a hacer copias malas, a imitar el modelo hasta agotarlo. Un ejemplo muy claro es “Saw“, una película de terror donde se somete al espectador a una hora y media de angustia ante un juego sádico y macabro que seduce tanto como repugna. Otros ejemplos podrían ser “Pesadilla en Elm Street“, “El muñeco diabólico” o “Destino final“, donde el abuso de la fórmula llevaron a las franquicias en una imparable curva descendente hasta su desaparición. Y a la espera de tiempos mejores… o de un reboot.

Como muchos de estos éxitos inesperados, la primera entrega de “Saw” era una propuesta humilde, con una buena idea escrita por Leigh Whannell y dirigida con mucho talento por James Wan, que logró cifras desorbitantes en taquilla (costó apenas un millón de dólares y recaudó más de cien) y generó un montón de secuelas que han dado al espectador fiel numerosas y sangrientas trampas ideadas por John Kramer, más conocido como Jigsaw, que, en general, suelen acabar con la muerte de los protagonistas.

La primera “Saw” es la mejor “Saw” de todas. ¿Que depravados demonios provocan sobre el ser humano esa fascinación por los rincones más oscuros del alma? En “Saw” dos hombres despiertan en un sucio baño junto a un cadáver. No saben qué hacen allí, pero según una voz grabada tienen ocho horas para matar a su compañero de encierro y escapar o morirán. Unas sierras que no son muy útiles con sus sólidos grilletes resultan de lo más apropiado para cortarse un pie y liberarse. Uno de ellos, el doctor Gordon, no lo duda y sale de allí tambaleándose justo antes de descubrir que el hombre asesinado en el suelo no está tan muerto como parece.

Protagonizada por Cary Elwes, Danny Glover, Monica Potter, Dina Meyer, Leigh Whannell y Tobin Bell, el actor que ha interpretado a Jigsaw a lo largo de ocho entregas, la base de la propuesta de “Saw” y sus secuelas son las enrevesadas trampas mortales a las que el villano somete a sus víctimas, esos retorcidos rompecabezas que suelen acabar con sangrientas soluciones, aunque la primera de ellas es la mejor de todas. Por simple y por la originalidad de ser la primera.

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