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Sí, es cierto, «El precio del poder» de Brian De Palma tiene el récord de la película con mayor número de palabras malsonantes de la historia del cine. Concretamente un taco cada 29 segundos. Solo una palabra como ‘fuck’ se escucha más de doscientas veces a lo largo del film, de casi tres horas. Pero no nos dejemos arrastrar por lo anecdótico, y que los árboles no nos dejen ver el bosque: este remake muy libre del clásico de 1932 «Scarface«, de Howard Hawks, es una de las mejores películas de los años ochenta. La historia del ascenso y la caída de un criminal.

Dirigida por Brian De Palma y escrita por Oliver Stone, «El precio del poder» (traducción estúpida en castellano del «Scarface» original), protagonizada por Al Pacino, F. Murray Abraham, Mary Elizabeth Mastrantonio, Michelle Pfeiffer, Robert Loggia, Steven Bauer y Harris Yulin, nos contaba la historia de Tony Montana, un emigrante cubano, frío, implacable y sanguinario cuando es necesario, que se instala en Miami, donde se propone hacerse con un nombre dentro del crímen organizado de Florida. Junto a su amigo Manny Rivera inician una fulgurante carrera delictiva, hasta levantar su propio imperio. Pero él no es el único que busca enriquecerse con el negocio del narcotráfico, y otras bandas organizadas le intentarán descabalgar de su trono.

Todo un exceso de violencia, pólvora y drogas en el Miami de los años ochenta que adelantaba por la derecha y a toda velocidad del clasicismo de la gran película sobre la mafia que había reinado hasta entonces, «El Padrino» de Francis Ford Coppola. No por ello la película pierde ni un ápice su elegancia aunque al estilo ochentero, con música disco, cocaína y muchas palabrotas, con un Al Pacino en el papel más icónico de su carrera, una Michelle Pfeiffer bellísima, varias escenas memorables y un montón de citas célebres («Siempre digo la verdad, incluso cuando miento» o «Todo lo que tengo son mis pelotas y mi palabra, y no las rompo por nadie«).

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