Si alguna vez pensaste que los hongos solo servían para pizzas o pociones de videojuegos, «Sabikui Bisco» viene a refutarte con flechas, explosiones y una narrativa posapocalíptica que sabe más a aventura desatada que a distopía deprimente. El segundo volumen de esta serie, editado por Distrito Manga, no solo mantiene el ritmo vibrante del primero, sino que multiplica las apuestas con una historia que no teme volverse aún más estrafalaria y salvajemente divertida.Sabikui Bisco #2En un mundo asediado por un viento oxidante que lo destruye todo, Bisco Akaboshi es un guardián de las setas, tribu odiada por ser la causante del viento. Bisco viaja en busca de una seta elixir, la tragaóxido, junto con el joven y apuesto médico Milo Nekoyanagi.

Juntos abandonan Imihama y llegan a Ukimobara, Milo decidido a encontrar la cura a la enfermedad de su hermana. Con un largo viaje por delante, el médico intenta aprender a montar a Akutagawa, el cangrejo gigante compañero de Bisco. Un día, en pleno entrenamiento, aparece una misteriosa vendedora ambulante que trata de robárselo. Y volverán a encontrársela en el templo Senchôgû. La joven se comporta de un modo muy extraño…

Tras presentarse como novela ligera (tal y como vemos en el extra al final del tomo) , «Sabikui Bisco» tuvo adaptación a manga con arte de Yūsuke Takahashi que se serializó en línea entre abril de 2019 y marzo de 2021 a través de la revista Manga «UP!» de Square Enix. Se recopiló en cuatro volúmenes de tankōbon.

Pero antes de zambullirnos en este segundo tomo, conviene recordar por dónde veníamos. En el primer volumen, nos presentaron un Japón devastado por una enfermedad llamada «óxido», una plaga que corroe tanto a las ciudades como a las personas. En este mundo desolado, Bisco Akaboshi emerge como un joven arquero con fama de terrorista, aunque en realidad es un protector con una misión altruista: hallar un hongo legendario que pueda salvar a su maestro moribundo. Su poder, disparar flechas que hacen brotar setas gigantes, es tan curioso como útil. En su camino se cruza Milo Nekoyanagi, un médico tan pulcro como decidido, que abandona su clínica para acompañarlo. Juntos emprenden un viaje por el país, huyendo del gobierno y buscando la cura en un mundo cada vez más extraño.

El segundo volumen recoge esa premisa y la lleva aún más lejos. La travesía de Bisco (en busca y captura) y Milo se intensifica, y si ya habíamos visto cangrejos gigantes y hongos colosales, ahora se suman… ¡peces globo voladores del tamaño de autobuses! Estas criaturas, hinchadas e ingobernables, surcan los cielos y suponen una amenaza tan grotesca como espectacular. La escena en la que los protagonistas deben enfrentarlos es puro delirio visual, con una mezcla de humor absurdo, peligro real y soluciones creativas que solo podrían surgir en este universo. Y ese es uno de los mayores encantos de «Sabikui Bisco«: su capacidad de presentar amenazas insólitas sin que chirríen dentro de su propia lógica interna.

El manga mantiene la estructura clásica del buddy movie mezclada con el sabor de una buena road movie. Esto significa que la narrativa se apoya en el contraste entre los dos protagonistas —el impulsivo Bisco y el racional Milo— mientras atraviesan escenarios cambiantes y conocen personajes que entran y salen de escena con dinamismo. Uno de ellos es Kurage, un personaje que aparece al principio y al final del tomo. La chica deja huella y una de las escenas más locas de este manga, cuando Mil le ayuda a expulsar un gusanón de seda que tenía alojado en el estómago.

Yūsuke Takahashi sigue destacando al frente del apartado gráfico. Su estilo, enérgico y expresivo, sabe cuándo desatar la locura y cuándo contenerse para dejar espacio a la emoción. Las secuencias de acción son intensas, con composiciones atrevidas que no temen la exageración. A veces resultan un poco confusas, por ponerle un pero. Al mismo tiempo, las escenas más tranquilas están cuidadas y permiten respirar. El trazo limpio, el diseño extravagante de los enemigos y el detallismo de los escenarios post-industriales confirman que esta adaptación no es una obra menor: hay ambición detrás de cada viñeta.

Lo que realmente hace brillar a este segundo tomo es su mundo. Aunque no se nos da toda la información que quisiéramos —el lore se mantiene en gran parte como un telón de fondo enigmático—, se percibe una coherencia y riqueza subyacente. ¿Por qué el gobierno se empeña en culpar a los hongos? ¿Cuál es el verdadero origen del óxido? ¿Qué otras criaturas mutadas esperan en el camino? No todo se responde, pero las preguntas no molestan; al contrario, empujan a seguir leyendo.

Es cierto que «Sabikui Bisco» no escapa a ciertos tropos del shonen: enemigos que resurgen, nuevas habilidades que brotan justo a tiempo, secundarios con funciones algo testimoniales… Pero todo eso se digiere con facilidad porque el manga no pretende ser solemne. Sabe reírse de sí mismo, acelerar cuando toca y detenerse lo justo para que el lector se encariñe con sus personajes. En este punto, el segundo tomo resulta más variado. Vamos, que le estamos cogiendo el pulso. Algo debe de tener cuando tras las novelas ligeras y el manga, ha dado el salto al anime.

En definitiva, este segundo volumen confirma que «Sabikui Bisco» no es un simple festival de rarezas —aunque lo es, gloriosamente—, sino una aventura con alma. Si te gustan los duelos imposibles, los mundos hostiles pero llenos de vida, y las historias de amistad forjadas en el fuego cruzado, este manga es tu próxima parada. Con peces globo aéreos, cangrejos gigantes, hongos salvadores y un dúo protagonista que ya quisiéramos ver en la gran pantalla, la carretera de este explosivo manga aún promete muchos desvíos sorprendentes.

Sabikui Bisco #2
Autores: Yūsuke Takahashi y Shinji Cobkubo
Traducción: Judith Zamora Lablanca
Fecha de publicación: Marzo de 2025
ISBN: 9788419686756
Formato: 13×18,4cm. Tapa blanda con sobrecubierta
Páginas 220
Precio: 9,95 euros