Que Diábolo Ediciones haya decidido inaugurar su línea de manga con «La invasión de los hongos del espacio«, una joya rara y desbordante de imaginación, es casi una declaración de intenciones, porque este manga de Marina Shirakawa no es una simple historia de invasiones alienígenas, sino una mezcla hipnótica de ciencia ficción setentera, terror ecológico y folclore japonés que se te pega como una espora y ya no te suelta.
¡Diábolo publica su primer y espectacular manga, una obra maestra del terror y la ciencia ficción que encantará a todos los seguidores de Junji Ito!
«Los ovnis son uno de los grandes misterios de nuestro mundo… y espero que así lo sigan siendo. ¡El día en que los alienígenas se muestren ante nosotros, podría ser el inicio del fin de la Tierra tal y como la conocemos ahora!».
Un platillo volante se estrella en las montañas de Japón. Cautos ante el ser de gran inteligencia que encuentran en su interior, el gobierno decide ocultar la noticia de la nave espacial. Pero no es a este visitante del espacio al que deberían temer: ¡el verdadero peligro son las esporas parásitas que había a bordo! ¡¿Podrá sobrevivir la Tierra a la invasión de los hongos espaciales?!
Publicado originalmente en 1976, «La invasión de los hongos espaciales«, de Marina Shirakawa, es una obra maestra del terror y la ciencia ficción. Empleando sus profundos conocimientos sobre folclore japonés y sus leyendas sobrenaturales, el autor creó uno de los grandes clásicos de culto en el mundo del manga y una inolvidable entrada de lo más siniestra en el canon de las historias de hongos. El presente volumen cuenta con un ensayo del experto en fenómenos paranormales Takeo Udagawa y un repaso del historiador de manga clásico Ryan Holmberg sobre la obra de Marina Shirakawa.
La premisa de este manga publicado en 1976 en Japón es tan sencilla como inquietante: un platillo volante se estrella en las montañas de Ubagatake y, con él, llega algo mucho peor que unos visitantes verdes con antenas. El joven Aoki, que se ha quedado rezagado en una excursión escolar tras lesionarse una pierna, y su profesor Sada son testigos del accidente. A partir de ahí, lo que parecía una anécdota se convierte en una pesadilla lenta y pegajosa: unas misteriosas esporas comienzan a propagarse y la gente empieza a transformarse en criaturas mitad humanas, mitad hongos. No hay grandes héroes ni ejércitos salvadores, solo una humanidad confundida, autoridades que ocultan la verdad y una naturaleza alienígena que avanza sin pedir permiso.
Lo fascinante es cómo Marina Shirakawa cuenta todo esto. El tono es casi inocente al principio, como si estuviéramos leyendo una aventura juvenil, pero poco a poco el horror va filtrándose por las viñetas. Hay escenas realmente perturbadoras, con cuerpos invadidos por setas, paisajes apocalípticos y una sensación constante de fatalidad. Y, sin embargo, también hay algo tristemente bello en todo ello, una melancolía que recuerda que quizá el ser humano no es el centro del universo, ni siquiera del planeta que habita. El pesimismo de fondo no resulta nihilista, sino más bien poético, como una fábula oscura sobre nuestra fragilidad frente a fuerzas que no entendemos.
Uno de los grandes aciertos del cómic es la manera en que intercala la trama principal con pequeñas historias y leyendas sobre hongos. Estas digresiones, que podrían parecer caprichosas, funcionan como respiraderos extraños en medio del relato, ampliando su significado y conectándolo con el folclore japonés. Los hongos no son solo un elemento de terror biológico, sino criaturas casi míticas, cercanas a los yōkai, esos espíritus y monstruos de la tradición nipona. Al leerlas, uno siente que la invasión no viene solo del espacio, sino también de algo muy antiguo, muy enterrado en la memoria cultural.
El dibujo de Shirakawa tiene un encanto muy particular. Los personajes humanos son deliberadamente sencillos, casi ingenuos, con ese aire de manga clásico de los años setenta que hoy resulta entrañable. En contraste, las criaturas fúngicas y los escenarios de destrucción están llenos de detalle y de una imaginación desbordada. Esa diferencia refuerza el impacto del horror: cuanto más normales parecen las personas, más aterrador es verlas deformarse y perder su identidad. Incluso los pequeños errores de continuidad, como heridas que desaparecen o ropa que cambia de una página a otra, acaban sumando al aire de serie B, de película de ciencia ficción antigua que se proyecta en un cine de barrio a medianoche.
Hay momentos que se quedan grabados, como cuando Aoki pierde la visión de un ojo y, en lugar de hundirse, piensa que al menos ahora se verá más guay. Ese humor raro, casi infantil, convive con la tragedia y hace que todo resulte todavía más humano. Es un cómic que puede hacerte sonreír y estremecerte en la misma página, algo que no se consigue tan fácilmente.
Detrás de esta obra está Marina Shirakawa (白川まり奈), nacido en 1940 en la prefectura de Nagasaki. Estudió en la Universidad de Bellas Artes de Musashino, aunque abandonó la carrera para dedicarse profesionalmente a la ilustración y al manga. Entre los años sesenta y ochenta publicó historias de terror, ciencia ficción y lo sobrenatural para editoriales como Akebono Shuppan e Hibari Shobō, convirtiéndose con el tiempo en un autor de culto dentro del manga más oscuro y experimental. Su obra combina de forma única el folclore japonés, los yōkai y las leyendas rurales con ovnis, mutaciones y una sensibilidad casi surrealista. Títulos como «Yōkai Emmonogatari» o esta «La invasión de los hongos del espacio» le han convertido, con los años, en una referencia para quienes buscan un manga fantástico diferente y visionario.
La edición de Diábolo Ediciones, en un manejable formato rústica sin solapas y a tamaño A5, hace justicia a esta rareza, incluyendo además un ensayo de Takeo Udagawa que contextualiza la obra y la figura de Marina Shirakawa, y que deja con ganas de seguir explorando su universo. También hay un repaso a la obra del autor (con imágenes a todo color) del historiador Ryan Holmberg.
Este primer manga de la editorial no podría ser una elección más estimulante: es extraño, es inquietante y es profundamente sugerente. «La invasión de los hongos del espacio» no se limita a contar una historia de monstruos, sino que plantea, con una sonrisa torcida y un nudo en el estómago, qué pasaría si la naturaleza —o algo que se le parece demasiado— decidiera reclamarnos como simples huéspedes temporales. Y una vez que lees la última página, te queda esa sensación rara de haber sido testigo de algo único, como si una espora invisible se hubiera quedado flotando en tu cabeza, creciendo poco a poco.
La invasión de los hongos del espacio
Edición original: Shinryaku enban Kinokonga (侵略円盤キノコンガ) (Akebono Shuppan, 1976)
Autor: Marina Shirakawa
Fecha de publicación: Noviembre de 2025
Traducción: David Heredia Pitarch
Formato: Rústica. 210 páginas
Precio: 19,95 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal