«After School Dice Club«, el delicioso manga juvenil editado por Distrito Manga, alcanza su sexto volumen con la calidez y el ritmo relajado que lo caracteriza desde el principio. Pero ojo: bajo esa apariencia tranquila se esconden corazones agitados, decisiones difíciles y relaciones que se transforman, todo ilustrado con un trazo cada vez más expresivo y pulido. Si has seguido la serie hasta ahora, este tomo te molará; si aún no te has enganchado, quizá esta reseña te anime a tirar el dado por primera vez.

After School Dice Club #6Tras adoptar a Tigre, a quien tiene mucho cariño, Nao empieza poco a poco a abrir su corazón. Mientras tanto, parece que la amistad que han construido las alumnas de primero con las de segundo va viento en popa, pero Kanna tiene, por azares del destino, un insólito encuentro… Además, aparece la rival de amores de Nao ¡y su relación con el encargado de la tienda toma un giro inesperado!

Estamos ante un manga delicioso, que engancha tanto por la dinámica entre sus protagonistas como por la forma en que combina el mundo del hobby con la vida cotidiana. En el tomo anterior, la historia giró en torno al fortalecimiento de los lazos entre Kanna y Nao, la llegada de nuevas integrantes al Dice Club y el inicio de varios pequeños romances adolescentes. Además, Nao comenzó a enamorarse de Kinjo, el dueño de la tienda de juegos, aunque él la seguía tratando como una niña. En el club, se exploraron más juegos —como Patchwork, Dixit o Agrícola: animales en la granja—, mientras los vínculos entre las chicas se hacían más intensos. También empezamos a ver una tímida evolución en personajes como Tanoe, cuyos sentimientos hacia Takayashiki fueron tomando forma, y una relación naciente entre Kanno y Tanoe. Todo esto dejó el escenario listo para que «After School Dice Club #6» entrase de lleno en el terreno emocional.

Este nuevo tomo pone claramente el foco en los afectos, y especialmente en los desafíos que cada una de las chicas enfrenta al intentar encontrar su lugar en el corazón del otro. Nao, por ejemplo, se ve obligada a dar un paso al frente y dejar claro que no quiere ser vista como una niña. Su relación con Kinjo se encuentra en un punto de inflexión: ella quiere demostrar que puede ser una mujer en la que fijarse, no alguien a quien proteger. Su transformación no es solo emocional, también estética, lo cual queda reflejado con gran acierto por Hiro Nakamichi a través de pequeños pero significativos cambios visuales.

El amor también rodea a Kanna, aunque en su caso la historia es más melancólica. Sabe que sus sentimientos no serán correspondidos, y a pesar de todo, elige no interferir ni dañar a nadie. Su forma de afrontar la situación es ejemplar, y lo hace con la dignidad de quien decide dejar atrás una página difícil y avanzar. En este proceso, también ella se transforma, tanto por dentro como por fuera, en una de las secuencias más emotivas del tomo.

Paralelamente, Emi regresa a Alemania por unas semanas y reencuentra a Hans y Johan, viejos amigos con los que comparte momentos de diversión alrededor de los juegos de mesa. Pero la sombra de Anna, una amiga cuya relación se quebró cuando Emi se marchó, planea sobre estos días. Aunque no vemos un conflicto explosivo, sí se percibe un deseo de cerrar heridas y entender cómo han cambiado las cosas con el paso del tiempo. Este arco con cambio de escenario tan radical añade una dimensión más internacional a la historia, con un entorno distinto y un tono nostálgico que enriquece el conjunto.

Lo interesante es que, mientras algunas chicas ya tienen tramas emocionales o incluso empresariales (como la de iniciar su propia tienda de juegos), Aya sigue sin mostrar una motivación clara más allá de ser el alma divertida del grupo. Puede que este sea un recurso intencionado para dejar margen a una futura evolución, o simplemente una forma de mantener un equilibrio dentro del elenco. En cualquier caso, su ligereza sirve de contraste necesario frente a los dramas románticos que ocupan la mayor parte de este volumen. Mientras todo esto sucede, aprendemos las reglas de nuevos juegos como Pingüinos, Tiemblanada, Bluff, Niagara, Barony, entre otros.

En lo visual, este sexto tomo brilla especialmente. Nakamichi opta por una estética muy cuidada, con composiciones dulces, fondos suaves y una atención renovada al diseño de personajes. Desde el cambio de look de Kanna hasta las escenas en Alemania, todo transmite una sensación de calidez y romanticismo, muy acorde con el tono de la historia. Es, sin duda, uno de los volúmenes más bonitos de la serie hasta la fecha y eso que los anteriores no son moco de pavo en estos aspectos.

Como es habitual «After School Dice Club #6» cuenta con una calidad de impresión, traducción y rotulación exquisitas. Las reglas de todos los juegos se presentan de forma cristalina y pienso que no tiene que ser cosa fácil de traducir. En las páginas finales aparecen unas páginas extras agrupadas con las dos partes de las que se compone este tankobon de doble extensión. En ellas descubrimos el viaje del autor, junto con su esposa y una comitiva editorial, a una fábrica de juegos alemana así como a una feria de juegos (la Spiel Essen) del país teutón. Todo ello tratado con mucho humor.

Así, «After School Dice Club #6» confirma que la obra ha superado su fase inicial de «catálogo de juegos con anécdotas» para convertirse en una comedia emocional con verdadero peso narrativo. Los sentimientos están bien desarrollados, las relaciones evolucionan con naturalidad y el dibujo acompaña con elegancia. Se nota que nos acercamos a un punto clave de la serie, donde cada una de las chicas deberá tomar decisiones importantes. Y lo mejor: lo hacen rodeadas de dados, tableros y cartas, porque aquí, como en la vida, todo empieza con una partida compartida. ¿Juegas?

After School Dice Club #6
Autor: Hirô Nakamichi
Traducción: Nagareboshi, S.L.
Fecha de publicación: Marzo de 2025
ISBN: 9788419290861
Formato: 13,2x18cm. Tapa blanda con sobrecubierta
Páginas 384
Precio: 15,95 euros