En 1998 el guionista Max Allan Collins y el dibujante Richard Piers Rayner nos presentaron a Michael O’Sullivan, un buen padre y un hombre de familia, pero también un asesino despiadado, en el clásico “Camino a la perdición“. En “Regreso a Perdición” es su nieto quién emprende un camino pedregoso hacia la tragedia, en una historia ambientada en los caóticos años setenta.

El nieto de Michael O’Sullivan emprende un camino pedregoso a la perdición desde un campo de prisioneros de Laos hasta la locura del Hollywood de los años setenta. Ajeno a su legado, Michael Satariano Jr. se sume en el espionaje y el asesinato cuando intenta vengar la muerte de su padre, su madre y su hermana. ¿Lo cambiará o lo destruirá el amor de una mujer decente, la sobrina de un blanco clave?

Camino a la perdición” (“Road to Perdition“) es una novela gráfica publicada por DC Comics ambientada en la América profunda de principios del siglo XX sobre los violentos asuntos de los mafiosos que dominan con puño de hierro el crimen organizado de las grandes ciudades norteamericanas que fue adaptada a la gran pantalla por el director Sam Mendes en el año 2002 en un magnífico largometraje homónimo protagonizado por Tom Hanks, Paul Newman, Jude Law, y Daniel Craig. Ésta es una de aquellas ocasiones en la que es difícil definir que es mejor, si el original o la adaptación, si la película o el cómic.
El protagonista de la historia era Michael O’Sullivan, brazo ejecutor de John Patrick Looney, el padrino irlandés del crimen local, pero cuando su hijo se convirtió en testigo accidental de una ejecución de la mafia, se veían obligados a huir en una serpenteante carretera de traición, culpa y venganza en dirección al pueblo de Perdición donde la historia se cerraba en un baño de sangre y plomo, y los pecadores cumplían penitencia por las faltas cometidas.

Diez años después de “Camino a la perdición“, Max Allan Collins unió su talento al dibujante Terry Beatty en “Regreso a Perdición” (“Return to Perdition“), para contar como el nieto de Michael O’Sullivan emprende su particular camino a la perdición desde un campo de prisioneros de Laos, durante la guerra de Vietnam, hasta la Meca del Cine, el Hollywood de los años setenta. En esta historia el nieto de O’Sullivan, que se ha cambiado su apellido por Satariano, deberá lidiar de nuevo con la mafia y con la venganza, de manera que una vez más la desafortunada familia de origen irlandés deberá asumir el alto precio que suele esto conllevar. Y es que, aunque Michel Santariano desconoce sus raíces y la tragedia que arrastra su herencia, tras conocer la muerte de su padre y de su hermana acabará atrapado en el mismo espiral de venganza que ahogó a sus antepasados. ¡Por cierto! En esta ocasión, acertaron con la traducción del título… pues la novela gráfica de 1998 hubiese tenido que haber sido titulada como “Camino a Perdición“.

¿Es este el final del camino de la familia O’Sullivan? Sí, porqué es el final del camino pero no, puesto que Max Allan Collins continuó escribiendo acerca de ellos y sus desventuras, y hay dos novelas publicadas en inglés (“Road to Purgatory” y “Road to Paradise“), así como tres miniseries que se editaron de manera independiente, dibujadas por Jose Luis García López y Steve Lieber, tituladas “Oasis”, “Santuario” y “Desvío”, publicadas originalmente como “On the Road to Perdition” que ECC Ediciones publicó como “Camino a la perdición: En la carretera“. Estos tres relatos se insertaban dentro de la historia original, mientras que las dos novelas eran secuelas de “Camino a la perdición” que se centraban en el hijo de Michael O’Sullivan. Y luego está “Regreso a Perdición“, que pasa el testigo al nieto en su incesante viaje en pos de venganza. En resumen, una saga familiar que sigue la historia del crimen organizado a través de varias generaciones de una misma familia, desde los tiempos de la Ley Seca hasta los alocados años setenta, en los estertores de la Guerra de Vietnam que destruyó la inocencia de toda una generación de los EE.UU.

Regreso a Perdición“, publicada originalmente en inglés en noviembre de 2011, es pues el cierre de una trilogía de novelas gráficas, pero podría funcionar perfectamente como una obra independiente y autoconclusiva, porqué cambia de época y se desvincula de los personajes protagonistas de las obras precedentes. A pesar de eso, el trabajo de Max Allan Collins con la familia O’Collins debería entenderse como un lienzo único y completo, cosa que podría permitir compararla a “El Padrino” o “Uno de los nuestros“, que aspiraban a explicar el concepto de la mafia de una forma más global, investigando por todos sus vericuetos y que tienen aureola de obra total. Por otro lado “Camino a la perdición” o “Regreso a Perdición” son, en realidad, más que un fresco sobre la mafia, un drama de violencia, venganza y redención, la historia de un hombre concreto en un momento determinado.

Una obra que se puede disfrutar muchísimo como parte de un conjunto sólido, aunque posiblemente es la más floja de la trilogía de Max Allan Collins, que está inspirada en “El Lobo Solitario y su Cachorro” de Kazuo Koike y Goseki Kojima, pero ambientado en la América profunda, al principio de la Gran Depresión y durante la Ley Seca.

Regreso a Perdición.
Guión: Max Allan Collins
Dibujo: Terry Beatty
Edición original: “Return to Perdition”
Fecha de publicación: Octubre de 2017
ISBN: 978-84-17206-43-7
Formato: Cartoné. Blanco y negro.
Páginas: 192
Precio: 17,50 euros