Ya se ha estrenado la sexta parte de la saga de Harry Potter y, de nuevo, se ha convertido en una de las películas del momento mientras se preparan las dos películas con las que se cerrará la serie, en el 2010 y 2011.

 

https://www.via-news.es/images/stories/cine/Resenyas/harry-potter-principe-mestizo.jpgHarry Potter and the Half-blood Prince
País: Reino Unido.
Duración: 155 min.
Género: Aventuras, fantasía, misterio.
Interpretación: Daniel Radcliffe (Harry Potter), Rupert Grint (Ron Weasley), Emma Watson (Hermione Granger), Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange), Jim Broadbent (Horace Slughorn), David Bradley (Argus Filch), Robbie Coltrane (Rubeus Hagrid), Tom Felton (Draco Malfoy), Michael Gambon (Albus Dumbledore), Alan Rickman (Severus Snape), Maggie Smith (Minerva McGonagall), Bonnie Wright (Ginny Weasley), David Thewlis (Remus Lupin), Jessie Cave (Lavender Brown).
Guión: Steve Kloves; basado en la novela de J.K. Rowling.
Producción: David Heyman y David Barron.
Música: Nicholas Hooper.
Fotografía: Bruno Delbonnel.
Montaje: Mark Day.
Diseño de producción: Stuart Craig.
Vestuario: Jany Temime.
Estreno en Reino Unido: 15 Julio 2009.
Estreno en España: 15 Julio 2009.
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“Harry Potter y el Príncipe Mendigo” era uno de los libros de la saga más complicados de adaptar al cine o mejor dicho, de convertir en un guión cinematográfico. Un libro permite detallar a lo largo de las páginas multitud de aspectos como el contexto en el que se mueven los personajes y además desarrollar varias historias o varios asuntos de interés sin escatimar en descripciones, pero en el cine todo debe quedar constreñido, dos horas y media como sucede en este caso, porque alargar este metraje no es recomendable y, por su puesto, resulta escasamente comercial (quizás por eso de “Canción de hielo y fuego” están haciendo una serie de televisión). Esta sexta parte de las aventuras de Harry Potter entrañaba muchas dificultades porque la acción vuelve situarse en Hogwarts a lo largo de un curso escolar con sus clases, sus exámenes y sus partidos de Quiddich, porque además los chavales andan en plena “edad del pavo” con los primeros escarceos sentimentales por aquí y por allá, porque fuera de Hogwarts los mortífagos están obteniendo cada vez más poder y la situación política del mundo mago está dando un vuelco y porque a parte de todo este contexto se desarrollan varias tramas en el presente y se recupera además el pasado, la historia de un jovencísimo Tom Riddle que es importante para conocer los porqués de Voldemort.

Casi nada al aparato, mucho por explicar y encajar en un guión para explicar todo ello en imágenes y diálogos precisaba de mucha síntesis. Pienso que el trabajo de Steve Kloves en todos y cada uno de los guiones de las películas de Harry Potter (ha hecho todos menos el de “Harry Potter y la orden del Fénix”) es un más que notable trabajo y dudo que debamos cargar las tintas sobre él en los “peros” que ofrece esta película, que los tiene o yo al menos se los veo. En principio la labor de síntesis en esta película es buena. Pienso en cambio que la serie cinematográfica de Harry Potter peca de lo mismo que pecó la propia J. K. Rowlings y es centrarse en lo que el público o los lectores quieren que seguramente no siempre termina siendo lo más adecuado. Así pues creo que la culpa de que esta película te deje indeferente (que creo que es la sensación mayoritaria del público al salir de la sala) no creo que haya que centrarla en Steve Kloves ni tampoco en el director, sino más bien en la productora (en realidad esta saga, no nos engañemos no es un producto de autor, sino un blockbaster urdido por la Warner Brothers con todos los medios a su alcance).

Tuve la sensación viendo la película y una vez vista, que se ha pretendido hacer una entrega más oscura, más adulta, que se ha intentado acentuar el contenido dramático y terrorífico y que se han dejado de lado algunos temas que desde la producción no se consideran importantes o se creen más apropiados para las dos películas que van a cerrar la saga y para las que ya hay fechas: noviembre de 2010 y julio de 2011. Tuve la sensación de que aunque sea importante en este argumento y veamos alguna cosa, el pasado de Voldemort no lo han querido mostrar aún a fondo y tuve la sensación de que aunque haya un par de escenas dedicadas a ello, el terror que surge con la toma de poder de los mortífagos no lo han querido mostrar del todo (no me convence por cierto la destrucción del puente del milenio al comienzo aunque es una escena de impacto y sí bastante más aquella en que aparecen los mortífagos en casa de los Weasley provocando el caos).

A parte me da la sensación que han querido concentrarse más en los actores y en los resortes dramáticos y sentimentales de la historia y menos en el contexto, dejando a un lado el componente fantástico durante gran parte del metraje para hablar más de relaciones, de amoríos o de dramas personales. Incluso la acción, que realmente es lo que pienso que sí domina David Yates, queda en un segundo plano y en muchas escenas todo se detiene para sacar el jugo y recrearse con primeros planos a situaciones de soledad, de compañerismo, de amistad o de intimidad. Cuando el primer plano es de Michael Gambon (Dumbledore), de Alan Rickman (Snape) o de Jim Broadbent (Slughron) la película crece, pero cuando son el resto del reparto los que tienen que trasmitir emociones la cosa flojea (es una pena, pero por ejemplo la relación entre Ginny y Harry es un desastre).

Tanto el planteamiento de la película como los asuntos que se focalizan en el argumento me parecen un error. Se han centrado seguramente en lo que los productores creen que es lo que zarandea emotivamente al público y hacia lo que sobredimensiona dramáticamente la serie, se ha querido convertir esta película en un cliffhanger que deje a todo el mundo con ganas de más (para que se me entienda como lo fue en su día “El imperio contraataca” para Star Wars) pero pienso que es un error porque la intensidad dramática que pretendían lograr se diluye y evapora con actuaciones muy justitas, a menudo sobreactuadas que no logran impactarnos emocionalmente en ningún momento. Y me explico: ninguno de los sucesos claves a nivel emocional de la película logra ponernos un nudo en el pecho cuando para nada debería ser así y mucho menos con el desenlace.

Al margen de lo dicho, que considero un terrible error de planteamiento por parte de la Warner porque viene a ser algo así como apostar por tu caballo más lento (la capacidad del reparto para emocionarnos), lo que es diseño de producción sigue siendo brillante aunque también pondría peros a ello ya que pienso que Alfonso Quaron que firmó el mejor título de la serie (“El prisionero de Azkabán”) e incluso Chris Columbus en las dos primeras entregas lograron una puesta en escena más apropiada y menos dependiente de efectos especiales que con el paso del tiempo harán envejecer muy mal a estas películas (de hecho muchos fondos ya “cantan” en exceso). Lo que más me ha gustado en “El príncipe mestizo” (“Harry Potter y el Misterio del Príncipe”) ha sido cuando entraba en acción Bellatrix Lestrange (Helena Bonhan Carter), el entrenamiento de quiddich en el que Ron se “sale”, cuando se recordaba el pasado de Tom Riddle y desde luego cuando Dumbledore y Harry entran en la cueva al final todas ellas escenas de acción que David Yates sí desarrolla mucho mejor.

Por su puesto la película es entretenida (la historia de Harry lo es), va a recaudar muchísimo dinero, la va a ver muchísima gente, está por encima de la media de lo que podemos ver hoy en día en un cine aunque sólo sea por el mimo en la producción y el cuidado con el que está hecha, cumple en definitiva con lo que se espera de ella pero no soporta un análisis munucioso porque no deja huella y se ha hecho para ello. En ese sentido es una película que no logra dar lo que promete, pero en cualquier hay tantos pros como contras, la valoración final que de ella podamos hacer tiene tantos claros como oscuros, igual que su visionado, que te lleva dando tumbos entre escenas que te atrapan completamente la atención y otras que no te aportan demasiado. Al final me resisto a considerarla una película prescindible o mala, no lo es, es fallida más bien, pero al menos se ha intentado aportar algo más a la saga, un tratamiento más adulto, se ha intentado darle profundidad e intensidad dramática y mucho peor hubiera sido caer en el recurso fácil de hacer todas las películas calcadas una a otra.

En definitiva, película de visión obligatoria para seguir hilando el argumento hasta la conclusión de la saga pero que está por debajo de sus propias posibilidades y de la que uno se olvida prácticamente nada más verla. Veremos si el colofón sí nos da lo que se promete.