Últimamente y tras el estreno de «Transformers» hemos andado por Vianews discutiendo sobre el cine de acción y ahora «El ultimátum de Bourne», tercera película de la saga tras «El caso Bourne» y «El mito de Bourne», reabre el debate.

 

{mosimage}EL ULTIMÁTUM DE BOURNE (Paul Greengrass, 2007) ***

Dirección: PAUL GREENGRASS
Guión: TONY GILROY, TOM STOPPARD, SCOTT BURNS Y PAUL ATTANASIO; basado en la novela de ROBERT LUDLUM
Interpretes: MATT DAMON, JULIA STILES, JOAN ALLEN, DAVID STRATHAIRN, PADDY CONSIDINE
Producción: FRANK MARSHALL, PATRICK CROWLEY Y PAUL L. SANDBERG
Montaje: CHRISTOPHER ROUSE
Fotografía: OLIVER WOOD
Música: JOHN POWELL
Duración: 111 MINUTOS

Últimamente y tras el estreno de «Transformers» hemos andado por Vianews discutiendo sobre el cine de acción y ahora «El ultimátum de Bourne», tercera película de la saga tras «El caso Bourne» y «El mito de Bourne», reabre el debate.

El quiz de la cuestión sería valorar si estamos ante una gran película de acción o simplemente una película correcta. Creo que todos estaremos de acuerdo que como entretenimiento funciona y cumple con su cometido, que no es otro que proporcionar casi dos horas de evasión.

Yo soy más partidario de considerarla un título correcto (algunos dirán que «bueno», ahí no me meto porque depende de cada cual sacarle brillo o no al calificativo). Para mí correcto es un calificativo positivo. A ver si consigo explicar porqué me gusta, pero también por qué no la considero suficiente para hablar con superlativos.

Para empezar Paul Greengrass me parece un director francamente interesante. Lo demostró con  «United 93», que sí creo que es una muy buena película. Su aportación hasta el momento es una manera de filmar de cámara nerviosa, de encuadre titubeante e inquieto y monta sus películas con una sucesión de imágenes que se yuxtaponen una tras otra a una gran velocidad. La sensación que provoca en el espectador es una saturación de información visual y uno se enfrenta a un ritmo visual frenético en sus películas. En pantalla no hay un momento para el respiro: si el montaje se ralentiza, que suele ser pocas veces, y la imagen se mantiene fija entonces cambia el foco o se mueven los elementos que aparecen en escena. La consigna parece ser que nadie se relaje en la butaca y que continuamente se reciba información visual.

En «United 93» el objetivo de este procedimiento era convertir a la cámara en un testigo más de los hechos reales que narraba, obligar al espectador a vivir casi in situ la tensión de los sucesos y se conseguía una sensación de realismo que acercaba a la película a un seudo-documental. En los dos Bourne que ha filmado el objetivo es lograr un ritmo imparable de imágenes, en algo así como una montaña rusa visual de la que no te puedes apear para no perderte ninguna de las impactantes escenas que se suceden. En este sentido resulta muy importante también la banda sonora y no hablo sólo de la música (magnífico para mi gusto John Powell) sino del sonido (fijaros sobretodo lo importantísimo que es en las escenas de lucha y lo mucho que se resaltan los golpes, los nudillos machacados y los objetos rotos).

Imagen y sonido trabajan juntos en pos de un objetivo que este director tiene muy claro y es que el espectador no tenga un respiro y toda esa información visual y auditiva le llegue a borbotones. Llega un momento en que casi te aturrulla porque en esta película en concreto la acción comienza desde el mismo principio y apenas para hasta el final. Incluso en los flashbacks se juega con ese procedimiento.

Mi duda es si realmente termina de funcionar y si no es excesivo. Para mi gusto sí. Pienso que Grengrass está capacitado para hacer películas memorables ajustando y dosificando este estilo de filmación, pero que en los dos últimos bourne y sobretodo en este no se preocupa de la medida y el equilibrio porque realmente no le interesan y no lo hace porque de no haber filmado así «El ultimátum de bourne» tendría muy poca «chicha». En realidad el argumento es más de lo mismo. De nuevo Bourne perseguido, Bourne que escapa, Bourne que quiere saber, Bourne localizado, Bourne perseguido, Bourne que escapa…..Que sí, que no le llevaré a nadie la contraria admitiendo que es entretenido, pero por así decirlo la exhuberancia de la forma oculta la escasez de contenido. O dicho de otro modo, me parece excepcional la forma pero flojo el fondo.

Y no se trata de un  problema de guión, sino de coherencia argumental, de planificación. Voy a poner algún ejemplo para que se me entienda: para empezar escenas como la persecución en el aeropuerto o por las calles en los coches o por los tejados o cualquier persecución de las muchas que hay vamos, son espectaculares, no lo niego, pero debemos dejar pasar muchas cosas ¿no localizan a Bourne nunca pese a que va con la cara descubierta? ¿Tan bien conoce los espacios por los que se mueve como para saber dónde hay cámaras y agentes que le persiguen? ¿Tan bien conoce las calles de Tánger como para escapar con una moto incluso subiendo y bajando escaleras y transitando por vias secundarias sin calzada o como para ubicarse después de saltar una docena de tejados? Eso por no hablar de que sale ileso de todos los golpes, choques y porrazos que se pega mientras los que le persiguen se dan unas chufas de miedo y por no hablar de lo «tontos» que a fin de cuentas demuestran ser todos los agentes que le persiguen, que ni se enteran de que entra en sus mismas oficinas. Y otra cosa: ¿de verdad es posible hacer un rastreo con ordenadores como el que le hacen? No niego que seguro que hay unos sistemas de vigilancia avanzadísimos, pero te piden que te tragues «todo», absolutamente «todo».

Ya sé que es una película de acción y que en este género desde James Bond está permitido casi todo, pero si además del estilo visual es excesiva también la coherencia de los sucesos que estamos viendo la cosa queda un poquito sobrecargada de excesos y es para mí (quizás no para vosotros) un error que está cometiendo el cine actual porque al final terminas con empacho y lo que pretendía divertirte tiene tantos rizos rizados que termina por causarte indiferencia.

Además Grengrass consigue que te pongas nervioso en tu butaca, que vibres con las escenas de acción y que tus sentidos se aceleren logrando una cierta verosimilitud porque te mete de lleno en la acción; pero por otro lado te desconcentra y te vuelve loco porque muchas veces no sabes ni dónde estás ni de dónde viene quién o va cuál y eso contrarresta lo bueno que había conseguido. Es decir, sí, pero no. Que me lo paso pipa viendo como persiguen a Bourne y cómo éste escapa rompiendo cristaleras y saltando tejados y robando motos; pero preferiría saber qué piensa, cómo urde sus planes y huidas, cuánto sufre, qué ventaja le lleva a su perseguidor, por donde ataja y por qué decide hacerlo por ahí y no por otro lado…..preferiría más respiro, más claridad en lo que se nos muestra y cuenta y más equilibrio. Sí, quizás sólo es una preferencia personal.

La pregunta es ¿por qué se ha hecho así pudiendo conseguir también esa coherencia de la que hablo? ¿es impericia o una opción meditada?. No creo que sea impericia. Creo que el argumento era justito porque era más de lo mismo y se ha solventado dando más cuerpo a la forma y se ha hecho así porque cuanto más espectacular es lo que vemos parece que menos nos fijamos en los detalles. Creo que los productores y Bruckheimer es el que mejor ejemplo, piensan que cuanto más espectacular es lo que se ve en un cine más fácil es contentar al público. Y lo malo es que tienen razón.

Y para Mañik: Películas de acción mejores en los últimos años sin pensar demasiado: cualquiera de «Los piratas del Caribe», cualquiera de los «Harry Potter», cualquiera de los «Spiderman», «Apocalypto», «Casino royale», «Hijos de los hombres», «United 93», «Firewall», «La guerra de los mundos», «Collateral», esta os va a gustar «Matrix revolutions» (2003), «The italian job», «Terminator 3», «Hulk», todos los X-men menos la 3, «El último golpe», todos los «Señores de los anillos». Y por supuesto la mejor: «Heat».

Sí estoy de acuerdo en que salvando a Bond al último Bourne y sin contar películas que sean clasificables en otros géneros, la saga del  Bourne es lo mejor que ha dado el cine exclusivamente de acción en los últimos años (muy escasas por cierto las producciones tipo Bourne durante este tiempo) y que Paul Grengrass es un gran director y es capaz de hacer interesante un argumento (que no guión) simplón. Al menos Greengrass tiene un estilo personal y pretende lograr un efecto en su público con la forma con la que filma. Creo que en el momento en que tenga un buen argumento y de pausa a su incontinencia visual logrará una gran película como ya digo que fue «United 93».