Seguimos recordando la saga de «Piratas del Caribe» y lo hacemos esta vez con la segunda parte, para mi gusto incluso más divertida que la primera y con un excepcional despliegue de efectos visuales.

 

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Título original: Pirates of the Caribbean: Dead Man´s Chest
Dirección: Gore Verbinski.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 150 min.
Género: Acción, comedia, aventuras.
Interpretación: Johnny Depp (Capitán Jack Sparrow), Orlando Bloom (Will Turner), Keira Knightley (Elizabeth Swann), Stellan Skarsgard (Bill), Bill Nighy (Davy Jones), Jack Davenport (Norrington), Kevin R. McNally (Gibbs), Jonathan Pryce (Gobernador Weatherby Swann), Naomie Harris (Tia Dalma), Tom Hollander (Lord Cutler Beckett), Lee Arenberg (Pintel), Mackenzie Crook (Ragetti), David Bailie (Cotton).
Guión: Ted Elliott y Terry Rossio; basado en los personajes creados por Ted Elliott, Terry Rossio, Stuart Beattle y Jay Wolpert.
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Montaje: Craig Wood y Stephen Rivkin.
Diseño de producción: Rick Heinrichs.
Vestuario: Penny Rose.
Estreno en USA: 7 Julio 2006.
Estreno en España: 11 Agosto 2006.

Seguimos recordando y allá por agosto del 2006 se estrenó la segunda parte de “Piratas del Caribe”, “El cofre del hombre muerto” y me sucedió lo impensable porque así como la primera parte en su día me había parecido “facilona” la segunda me encantó. Seguramente no había tanta diferencia entre ambas y lo constato con la seguridad que da la perspectiva del paso del tiempo, sobretodo porque la primera no estaba tan mal ni la segunda tan bien, pero el caso es que la segunda película de la saga me hizo disfrutar como un enano.

Por aquel entonces la recomendé vivamente, asegurando que pocas películas íbamos a encontrar aquel verano en un cine que nos entretuvieran más quizás con la excepción de «Cars» y «Poseidón». Y, en efecto, la segunda parte, es más diversión, más efectos especiales, más espectacularidad. Cine de evasión y entretenimiento en estado puro, una película construida única y exclusivamente para divertirse.

Para entonces ya todos sabíamos lo que nos íbamos a topar, por así decirlo estábamos mejor preparados, éramos más conscientes. Ya no era posible desengaño de ningún tipo. Y lo digo porque yo en la primera esperaba una recuperación de la aventura clásica y no se trata de eso puesto que el fantástico y la comedia son tan importantes en la construcción de los argumentos de esta saga como la aventura en sí.

Esencialmente identifiqué en ella dos virtudes: por un lado su capacidad para dejarte con la boca abierta a base de escenas espectaculares diseñadas casi como una serpentina de piezas de dominó en el que cada acción provoca una reacción que a su vez es causa de otra acción y así sucesivamente (quizás un procedimiento argumental algo sobrecargado y poco verosímil, pero que resulta divertidísimo la gran mayoría de las veces) y por otro lado algo a lo que no estamos muy acostumbrados, la risa, pero no a costa de ese humor «payaso» que nos brindan las típicas comedias «chorronas», sino con ironía, picaresca y picardía (algo en lo que Johnny Depp, con su sobreactuación, se muestra insuperable). Todo ello consigue que sus más de dos horas y media se pasen en un suspiro, aunque sí, es cierto, que ajustando un poco más el metraje la película hubiera quedado más redonda.

La gran ventaja de una segunda parte que es nexo de unión entre la primera y la tercera (la Disney dio permiso para dos secuelas tras el éxito de «La maldición de la perla negra» y se rodaron seguidas) es que no tienes que presentar a los personajes y que no tienes que acabar la historia (en esta ocasión los cabos sueltos son innumerables) con lo que el director se puede lanzar a la acción desde el principio y casi hasta el final sin miedo a que tilden a su película de incompleta porque en esencia una segunda parte que tiene tercera es eso. En ese sentido esta película es una auténtica montaña rusa, aunque lo curioso es que comienza como el Dragon Khan, subiendo lentamente, de pronto se lanza a hacer unos «loopings» monumentales y acaba en alto, justito antes de la gran caída libre……porque ese final es….bufff…..INMEJORABLE. Aunque claro, ¿a cuál me refiero?…..al que vimos todos o al que sólo vimos los que nos quedamos hasta el final de los títulos de crédito jeje. Voy a ser bueno, me refiero al final que todos vimos, que el otro es un mero chascarrillo, pero si la recuperais quedaros a verlo, que las películas hay que verlas hasta que sale el copyright.

Por no ponerlo todo por las nubes, cosa con la que en el fondo no estoy de acuerdo, decir que me sigue pareciendo escasa la química entre Keira Knightley y Orlando Bloom y menos mal que no les dio por derivar la historia hacia el lado romántico (ya veremos en la cuarta) porque en ese caso naufragaría el asunto, sobretodo después de comprobar que, como en Star Wars, mola mucho más la química de la princesa con Han Solo que con Luke Skywalker y con esto he dicho más de la cuenta (perdón, al menos no destripo nada). El trío protagonista para mi gusto está mejor que en la primera parte, aunque a Johnny Depp le basta con repetirse y exagerar sus maneras aún más y sí crecen un poquito más los personajes de Knightley y Bloom, que están algo más entonados aunque sin llegar al nivel de Depp, que consiguió un Capitán Jack Sparrow que ya es historia del cine. Los que de verdad están insuperables son los personajes digitales y en concreto Davy Jones, que es otro de esos personajes con los que te quedas hipnotizado ante la pantalla y los secundarios son parte muy importante de la película en un esfuerzo que hay que alabar por dar profundidad a la historia y que no quede concentrado el protagonismo en unos pocos personajes.

Pienso que a parte de la espectacularidad indudable de la película (su mejor baza), hay que reconocerle a la Disney y al director Gore Verbinski que hicieron apuestas arriesgadas (quizás sea la mano de John Lasseter ya al frente de la compañía tras la absorción de Píxar, aunque lo ignoro). Primero habría que destacar que la historia acaba por ser coral aunque haya tres protagonistas principales o, mejor dicho, tres estrellas al frente de su reparto, y es que si nos fijamos son multitud de personajes los que influyen en la trama y los que entrecruzan sus intereses haciendo que el argumento avance y eso es muy complicado de hacer y sobretodo de dirigir y mucho más cuando estos personajes modifican a cada momento el estado de las cosas en las escenas de acción (brillantísima y muy divertida por ejemplo la escena de la rueda de molino).

En segundo lugar me gustaría llamar la atención sobre la estética mugrienta y en ocasiones viscosa de la película, sobre sus aspectos más truculentos y oscuros lo cual no es muy habitual en una película para toda la familia y menos siendo de Disney (se nota que el cambio de directiva influyó en estos cambios).

En tercer lugar hay que reconocer que de nuevo se puso sumo cuidado en todos los detalles técnicos y estéticos. Si «La maldición de la perla negra» cosechó 5 nominaciones a los óscars (actor secundario, maquillaje, sonido, efectos sonoros, efectos visuales) «El cofre del hombre muerto» logró cuatro (Dirección artística, sonido, efectos sonoros, efectos visuales) y ganó el óscar por los efectos especiales.

En resumen, que merece muy mucho la pena, que me lo pasé bomba y me lo he pasado igual cada vez que la he visto, que de vez en cuando se precisa de películas como éstas para disfrutar del cine en todo lo que puede aportar como espectáculo (fijaros que muchas escenas son cine puro y duro porque ningún otro espectáculo puede ofrecértelas). No es preciso que sean una obra de arte o que los argumentos estén perfectamente acabados si entretienen tanto como lo hace «El cofre del hombre muerto». Ha de haber cine y películas para todo y para todos y ésta es de lo mejor que podemos encontrar en la estantería del entretenimiento.