¡¡¡No es un reboot!!! Es Spiderman integrándose en la saga de los Vengadores y una muy correcta película de superhéroes con acción trepidante, pero sobretodo con personajes y actores que hacen que como espectador tomes interés por lo que les ocurre. Andrew Gardfield naufragó como Spiderman, en cambio Tom Holland lo borda con desparpajo y una ilusión y sentido del humor que casan muy bien con el personaje. Eso es lo que hace que cuando llegan las escenas de acción (tan sofisticadas y aparatosas como en cualquier película de la marca Marvel) sientas la emoción que se le presupone a una situación al límite.

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Título original: Spider-Man: Homecoming
País: Estados Unidos
Duración: 133 min.
Género: Acción, Superhéroes.
Reparto: Tom Holland, Robert Downey Jr., Michael Keaton, Marisa Tomei, Jacob Batalon, Zendaya, Jon Favreau, Tony Revolori, Laura Harrier, Angourie Rice, Kenneth Choi, Michael Barbieri, Logan Marshall-Green, Donald Glover.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Productora: Columbia Pictures, Marvel Studios, Sony Pictures Entertainment.
Guionista: John Francis Daley, Jonathan Goldstein, Christopher Ford, Chris McKenna, Jon Watts, Erik Sommers (Personajes: Steve Ditko, Stan Lee).
Música: Michael Giacchino.
Fotografía: Salvatore Totino

 

Recuerdo con unos ocho añitos haber visto en el cine una película de Spiderman del año 1977 protagonizada por una tal Nicholas Hammond y me encantó a pesar de que era no mala sino peor (parto desde ahí porque siempre he creído que el personaje tiene muchísimo tirón sobretodo entre los más pequeños). Después ya nada en cine hasta el Spiderman de Sam Raimi de 2002, que es la mejor seguramente, pero tras aquella otras dos de Sam Raimi bastante aceptables, las dos de Marc Webb con la abofeteable presencia de Andrew Gardfield y ahora ésta. ¿Pa qué tanto?

Pues no, no sobra ésta y menos cuando el pretendido reboot que la Sony quiso hacer con Andrew Gardfield en el papel protagonista se convirtió en un absoluto fracaso (más entre la crítica que en la taquilla). Ahora es Marvel como productora la que ha querido rescatar a Spiderman porque necesita integrarlo en la saga de los Vengadores, así que negoció con Sony para ello (que tampoco le viene mal que reviva la saga porque la de Marc Webb se había quedado sin opción).

El primer acierto viene del casting. Para mi gusto Tom Holland es un Spiderman perfecto, incluso mejor que Tobey Maguire y dicen los que saben (yo no he leído los cómics) se respeta mucho lo que es el personaje original, no sólo por la edad, sino por su sentido del humor y su ímpetu adolescente. El chaval tiene una capacidad tremenda para empatizar contigo como espectador, cae bien desde el principio y tiene tanto desparpajo que el humor del guión funciona a la perfección y todo eso le da a esta película una frescura muy especial que se percibe desde su inicio cuando vemos varias secuencias que Peter Parker ha grabado con su cámara. No es el único tanto a favor porque Michael Keaton se sale como villano, un “malo” diferente, un trabajador tan harto de que los que mandan le hagan la puñeta que decide un día aprovechar la tecnología extraterrestre que cayó sobre Nueva York en la primera película de los Vengadores para convertirse en El Buitre (¡Toma guiño al “Birdman” de Iñarritu! ¡Me encanta cuando el mundo del cine hace estas cosas!). Y el resto del reparto cumple bastante bien, incluida esa tía May más joven interpretada por Marisa Tomei.

Guión y personajes hacen de este Spiderman el mejor hasta la fecha junto al primero de Raimi (el segundo tampoco estaba mal). Esto es algo que, por suerte o por eficiencia de sus productores, está cuidando mucho y bien la división cinematográfica de Marvel y es que parece evidente que son conscientes que lo que impulsa una película, aunque sea de superhéroes y acción son los personajes. Gracias a ellos, sus diálogos, sus deseos, sus inquietudes y lo que anhelan se producen situaciones interesantes. En esta ocasión no hay un argumento especialmente enrevesado, es más bien sencillo (No quieren empezar muy fuerte para incrementar el interés en sucesivas secuelas, creo que hay pensadas al menos dos), vemos a Peter Parker dando sus primeros pasos, enfrascado en algún devaneo amoroso de instituto y tratando de convencer a Tony Stark y su ayudante Happy de que merece formar parte de los Vengadores, sin más,…..pero todo funciona, la película es entretenida de principio a fin y hay, a pesar de la simplicidad, varias escenas magníficas.

Casi siempre digo que me gustan más las escenas de diálogos de las películas de Marvel que las de acción porque a menudo son aparatosas y excesivas (como casi todo el cine de acción actual, que se empeña en epatarnos audiovisualmente sin que los estudios comprendan que lo verdaderamente importante es la emoción). Una vez más ocurre esto. No hay malas escenas de acción en “Spiderman: Homecoming”, pero la del avión y la del barco pecan de lo de siempre y me dejan algo indiferente y en cambio la del Obelisco de Washington está francamente bien (porque hay emoción); pero los verdaderos platos fuertes son los diálogos de Peter con Happy, de Peter con su amigo Ned o  sobretodo de Peter con el padre de Liz (no digo más, lo entenderéis cuando la veáis).

Por suerte para los que vamos viendo todos los Spiderman que se van haciendo, Marvel no se ha planteado un reboot propiamente dicho. Es decir, no se nos cuenta el comienzo de la historia de Spiderman, se da por hecho que ya lo sabemos, bien a través de los cómics o bien porque hemos visto la película de Raimi y sólo se hace algún breve apunte a través de algún personaje que comenta algo. Lo comento porque he leído es varios sitios que es un reboot y no es un reboot propiamente dicho, no empezamos de cero. Simplemente se rescata al personaje porque Marvel lo necesita para próximas película de los Vengadores (ya lo rescató si os acordáis en “Capitán América: civil war” en la que “robaba” el escudo al Capitán).

En definitiva, una de las películas del verano, entretenida, trufada de humor y acción, fresca y desinhibida como el protagonista…..Yo os la recomiendo, pero sobretodo a los chavales más jóvenes, a los chicos que hoy tienen entre cinco y quince años o a los mayores que aún pueden disfrutar como cuando eran niños, porque si aquella película de 1977 a mí me gustó con mis ocho años, ésta que está mucho mejor hecha puede fascinarles.