El pasado fin de semana, del 17 al 19, se celebró la XX edición del Salón del Cómic de Zaragoza, un evento que se ha ganado una entusiasta acogida por parte de los zaragozanos y que, después de un año de ausencia, regresaba marcado por las restricciones a las que todos nos hemos ido acostumbrado a lo largo de los últimos 2 años. Así desde la Organización se optó por realizar cambios para facilitar el acceso, reducción del número de stands (por simples motivos lógicos, no por odio a lo catalán como insinuó una editorial que después acabó acudiendo como una más al Salón y, esperamos, pidiendo disculpas por sus miserables comentarios) para ello se decidió abrir el viernes por la mañana, ampliar el horario de apertura por las mañanas (en vez de las 11 ahora se abría a las 10 de la mañana) así como el de las tardes (16:30 en vez de 17:00) y dejar fija la hora de cierre a las 20:30 horas (otros años variaba y era un follón), vamos, que los que estábamos en los stands estábamos más cansados que nunca. Además, estaba el hecho de que había que utilizar mascarilla en todo momento (sólo vi a un par de subnormales que no seguían la norma), de que las puertas estaban abiertas para que hubiese ventilación (os puedo asegurar que me he jo#i#o de frío estos 3 días), la obligación de mostrar el pasaporte de vacunación y se limitó el acceso con tan sólo 1.000 entradas para cada mañana y otras 1.000 para cada tarde, para un total de 6.000 visitantes.

Dejando esto aparte os diré que, desde hace ya más de 5 años (y puede que llegue a los 10) gestiono el stand de Dolmen en el Salón del Cómic de Zaragoza por lo que mi experiencia, y disfrute, del evento se ve bastante limitado y más este año porque me tocó estar justo enfrente de la puerta abierta y yo solito, sufriendo unas temperaturas nada recomendables y que me obligaron a llevar ropa térmica durante todo el evento para intentar soportar el frío. Dejando este “detalle menor” aparte el Salón siempre es una época del año que disfruto porque coincido con gran cantidad de amigos y autores con los que reconectas, charlas y, si hay confianza, intentar sacar una dedicatoria o dibujito (este año estoy orgulloso de mis “capturas”, que me van a dar más reseñas por hacer, pero sarna con gusto…), un poco más abajo os dejo una muestra de mis capturas.

En líneas generales, y desde mi stand, este ha sido un Salón del Cómic de Zaragoza más triste, animado sólo a rachas, cuando entraba más público, y con momentos muertos en los que prácticamente no veías a nadie por el stand (normal, con el frío que hacía estaban todos en la parte interior, donde las malas lenguas me han comentado que había “gentuza” que incluso se permitía ir en manga corta…) y con una caída en la afluencia muy notable a partir de las seis, siete, de la tarde, lo que nos invitaba a cerrar un poco antes porque, a fin de cuentas, era imposible que llegasen más visitantes (por la limitación de entradas).

Pero también he podido comprobar cómo los visitantes se iban con sus dedicatorias y dibujos, asistían a talleres o a charlas interesantísimas (cómo es que nadie graba o hace streaming de las mismas es algo que no entenderé nunca) y disfrutaban de la aparición de espectaculares cosplays, menos que otros años, pero aún así espectaculares. Así que os puedo asegurar que la mayoría del público asistente ha disfrutado enormemente con esta XX edición del Salón del Cómic de Zaragoza.

Los Premios del Salón del Cómic de Zaragoza se otorgaron el viernes por la noche (y, por cierto, influyeron muy positivamente en las ventas de esos títulos, como ocurrió con Zilia Quebrantahuesos: El fin del invierno, con una “pobre” Laura Rubio que no dejó de dedicar tomos de Zilia hasta que se fue a coger el tren porque si no lo perdía) y sirvieron para llamar la atención sobre obras y autores, sin que hubiese por ahí ningún premiado al que no le correspondiese el premio (y no miro a nadie, ¿eh Ficomic?). Os dejamos a continuación el listado de premiados.

Premios del XX Salón del Cómic de Zaragoza

Gran Premio del Cómic Aragonés 2021

– Pepe Gálvez

Mejor obra de autoría aragonesa

– Us, de Sara Soler (Astiberri)

Mejor guion de autoría aragonesa

– Sara Soler, por Us (Astiberri)

Mejor dibujo de autoría aragonesa

– Laura Rubio, por Zilia Quebrantahuesos: El fin del invierno (GP Ediciones)

Mejor fanzine aragonés

– El Twangzine, de Los Twangs

Mejor obra de autoría nacional

– Regreso al edén, de Paco Roca (Astiberri)

Mejor obra de autoría internacional

– Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut (novela original), Ryan North (guion) y Albert Monteys (dibujo) (Astiberri)

Para acabar os diré que, un año más, he acabado absolutamente agotado tras la celebración del Salón del Cómic de Zaragoza y, seguramente, opte por no volver a llevar el stand de Dolmen para, el año que viene, poder disfrutar como se merece este Salón del Cómic Aragonés.