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¿Terror japonés de los años sesenta? Pues sí, porqué no. Y es que hay cine de terror más allá de las fronteras de los EE.UU., y los japoneses son algunos de los que mejor saben trabajar con este tipo de material. De hecho el cine asiático nos ha regalado algunas de las mejores películas de terror de la historia del cine. En el archipiélago nipón han definido una forma de provocar pavor al espectador única e inconfundible. El J-Horror lo llaman. “Ring“, “Rasen“, “Llamada perdida“, “Audition“, “La maldición” o “Dark Water” son algunas de las películas de miedo más recientes del cine japonés que no querrás volver. Con una vez tuvimos bastante. Añadid “Onibaba” a la lista.

Fallecido a los 100 años, hace ya una década, Kaneto Shindo fue el guionista y director de “Onibaba“, una película del año 1964 que nos contó la historia de la madre y la esposa de Kichi, un guerrero al que esperan que regrese a casa del campo de batalla, que se dedican a vivir de la venta de las pertenencias de los soldados perdidos a los que engañan y asesinan. Ambas quedan devastadas cuando se enteran de que Kichi ha muerto en la guerra, pero la viuda pronto comienza una relación con un soldado que sobrevivió a la guerra, Hachi. La madre lo desaprueba, temerosa de quedarse sola, y para evitarlo intenta asustar a su nuera con una horripilante máscara de un samurái muerto con la que se hace pasar por un fantasma. Después de lograr su objetivo la suegra descubre horrorizada que es incapaz de quitarse la máscara.

Rodada en blanco y negro, protagonizada por Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Sato, Taiji Tonoyama, Jûkichi Uno, Senshô Matsumoto, Hosui Araya, Michinori Yoshida y Kentarô Kaji, “Onibaba” es una película que creaba una atmósfera agobiante basada en el engaño, el miedo a lo desconocido y deseos reprimidos. Como la mayoría de películas del cine de terror japonés “Onibaba” de Kaneto Shindo provoca el miedo al espectador de manera muy distinta a como lo entendemos y estamos acostumbrados en occidente. Muchas de estas películas asiáticas nos cuentan historias en las que el mal toma forma de espíritus y seres sobrenaturales que atormentan a los vivos por sus pecados, y los sustos suelen brillar por su ausencia. El terror aparece en el ambiente, en la oscuridad de apariencia líquida, en esos desasosegantes cuerpos blancuzcos y húmedos de pelo lacio y negro.

Onibaba” quizás es la película de terror más conocida de la historia del cine japonés en Japón, pero una simple cinta de culto poco conocida en occidente. Tocará poner remedio.

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