linea_separadora

En el mundo existen más de 45.000 especies distintas de arañas y es posible encontrarlas en casi cualquier hábitat, desde las selvas tropicales hasta las ciudades más populosas. Es posible que tengas alguna en un rincón de tu habitación en este mismo momento. Per tranquilo, no hay razón para preocuparse pues menos de la mitad de las especies son venenosas, y tan solo unas doscientas son peligrosas para el ser humano, pudiendo llegar a ser mortales. Sin embargo, una araña es una araña y el ser humano siente un pavor irracional por estas criaturas. Según varios estudios este pavor a los artrópodos es producto de la evolución del ser humano. Osea, que el miedo a las arañas es innato y no aprendido.

Ante esta realidad, el cine ha sabido explotar menos de lo pensado el uso de arañas como protagonistas de la función, y solamente algunas películas de serie B han aprovechado esta idea, empezando por el espeluznante clásico dirigido por Jack Arnold “Tarántula“, allá por 1955, hasta las más recientes “Aracnofobia” (1990), “Arac Attack” (2002), la delirante “Lavalántula” (2015), que mezcla a las arañas con volcanes en erupción y la reciente “Vermin“, que dejó un buen sabor de boca tras su paso por el Festival de Sitges.

Seguramente “Aracnofobia” (“Arachnophobia“) es una de las pocas películas con arañas que intentó salir del ámbito de la serie B, y contar con el director Frank Marshall, veterano colaborador de Steven Spielberg, al frente de la función parecía que era una buena manera de dar un barniz de seriedad a la propuesta. Protagonizada por Brian McNamara, Harley Jane Kozak, Jeff Daniels, John Goodman, Julian Sands y Stuart Pankin, el film nos contaba como una peligrosa y extraña variedad de araña de la selva de Venezuela es transportada accidentalmente a un pequeño y pacífico pueblo de California. La araña se refugia en un granero, y pronto una plaga de enormes arañas asesinas invaden la paz del lugar. El Dr. Ross Jennings, un joven médico que padece aracnofobia y su familia, que se han mudado recientemente a la localidad, se verán obligados a hacer frente a la plaga arácnida.

Producida por Kathleen Kennedy y el mismísimo Steven Spielberg, para rodar “Aracnofobia” se utilizaron cerca de 400 arañas reales. La mayoría de ellas era de la especie Delena cancerides, originaria de Australia e inofensiva, pero también se usaron unas arañas de mayor tamaño, las Nhandu tripepii o tarántulas rojas de Brasil, cuya mordedura puede resultar muy dolorosa. Junto con este montón de arañas reales, también se utilizaron animatrónicos creados por Chris Walas. Seguramente hoy en día no habría ni una araña real y todo sería CGI pero no importa mucho: la mera presencia de una araña a lo lejos, en la pared, o incluso la simple amenaza de que puedan estar escondidas y al acecho en cualquier recoveco son suficientes para despertar nuestro pavor.

linea_separadora

Where to watch "Aracnofobia" (Frank Marshall, 1990)