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Cuándo hace unos pocos años preguntaron al director danés Nicolas Winding Refn por sus películas de miedo preferidas, entre su selección mencionó “El más allá“. “Cuando se trata de historias de fantasmas, nadie lo hace mejor que los japoneses“, afirmó para justificar su elección. Y es posible que sea así. La prolífica mitología del archipiélago nipón tiene demonios y espectros, yokais, onis y yureis, para hacer miles de películas, y “El más allá” (“Kwaidan“) de Masaki Kobayashi podría ser una de las más terroríficas, pero también de las más bellas y poéticas.

El más allá” es una película con cuatro capítulos, cuatro historias de terror autoconclusivas inspiradas en cuentos tradicionales japoneses. En “El pelo negro” (“Kurokami“) un samurai que abandona a su esposa para casarse con otra, de familia adinerada, aunque en su nuevo matrimonio será infeliz y pronto deseará regresar con su primera esposa. En “La mujer de nieve” (“Yuki-onna“) un leñador hace un trato con un espíritu para salvar su vida: nunca debe hablar a nadie de ella. En “Hoichi el sin orejas” (“Miminashi Hōichi no Hanashi“) un joven ciego acude cada noche al bosque a cantar y un samurái espectral le acompaña hasta la corte del emperador muerto para que recite la balada épica de su batalla mortal, para consolar a los espíritus afligidos y permitirles descansar. Y “En una taza de té” (“Chawan no Naka“) un hombre no deja de ver un misterioso rostro sonriente reflejado en su taza de té.

Dirigida por Masaki Kobayashi, un respetado e influyente director nipón que en occidente quedó ensombrecido por Akira Kurosawa y Yasujiro Ozu, y protagonizada por Rentaro Mikuni, Michiyo Aratama, Tatsuya Nakadai, Keiko Kishi, Katsuo Nakamura y Osamu Takizawa, la película “El más allá” ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes de 1965 y recibió una nominación al Oscar como mejor película en lengua extranjera (que ganó la película checoslovaca “La tienda de la calle mayor” de Ján Kadár y Elmar Klos).

Los cuatro relatos de la película adaptan cuatro cuentos de terror que se encuentran en la recopilación “Kwaidan: Stories and Studies of Strange Things” del escritor griego Lafcadio Hearn (1850-1904), una antología de historias de fantasmas de la era Meiji reunidas en un libro por un escritor griego, criado en el Reino Unido, afincado en Estados Unidos, que se instaló en Japón en 1890, casándose con una mujer japonesa con la que tuvo cuatro hijos, profesor en la Universidad Imperial de Tokio y que llegó a ser súbdito japonés, adoptando el nombre de Yakumo Koizumi. Fue uno de los máximos divulgadores de la cultura japonesa en occidente. El libro también incluye una última parte dedicada a los insectos (mariposas, mosquitos, hormigas), donde el autor sintetiza las supersticiones y creencias japonesas en torno a dichos animales.

El subgénero del cine de terror japonés denominado ‘Kaidan Eiga‘ del que forma parte “El más allá” tuvo su apogeo a finales de los años noventa, y se hizo tremendamente popular en occidente a raíz del éxito comercial de “Ringu” de Hideo Nakata, pero muy especialmente de su remake norteamericano, “The Ring” dirigida por Gore Verbinski. Pero, claro, había terror de origen nipón y ‘Kaidan Eiga‘ desde mucho antes.

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