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Olvidado rey Gudú” es una de las grandes novelas de la literatura en castellano de los últimos cincuenta años y una de las mejores del género de la fantasía. Su autora, la añorada Ana María Matute (Barcelona, 1925-2014), había cosechado los premios literarios más prestigiosos entre los años cuarenta y los años sesenta por su obra pero llevaba mucho tiempo en silencio cuando, en 1996, se adentró en el universo de la fantasía de aire medieval y nos llevó a un viaje maravilloso hasta el imaginario reino de Olar, encajado entre el misterioso Norte, la inhóspita estepa del Este y el rico y exuberante Sur. Era “Olvidado rey Gudú“, una obra en la que había estado trabajando desde los años setenta pero que una larga y profunda depresión hizo abandonar durante casi veinte años. Un largo silencio. Fue Carmen Balcells, su agente literaria, la que logró que se sentara de nuevo ante el escritorio y finalizara la obra.
La historia, que no tiene nada que envidiar a las sagas anglosajonas de “El Señor de los Anillos”, “Juego de Tronos” o “La Rueda del Tiempo”, cuenta el auge y la caída del reino de Olar a través de los ojos de la vengativa Ardid, madre del futuro rey Gudú que no puede amar, acompañada por un viejo hechicero y por un trasgo, una criatura del subsuelo. Tejida de realidad y leyenda, de pasado y presente, la novela aúna la imaginación de los cuentos de hadas (la obra está dedicada por su autora a cuatro grandes cuentistas como Hans Christian Andersen, Jacob y Whilhem Grimm y Charles Perrault) y la majestuosa prosa de la gran Ana María Matute. Constituye también una gran metáfora del alma humana y su historia, alentada por los deseos y las inquietudes que desvelan al ser humano desde hace siglos.
Ana María Matute fue galardonada con el Premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra y, en 2010, con el Premio Cervantes, y esta novela de más de 800 páginas para todos los públicos es, sin duda, el mejor testimonio de su inmenso talento.

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