El que Francisco Ibañez publicase el 200º tebeo de Mortadelo y Filemón ya era motivo sobrado para darle una oportunidad, el que Bárcenas fuese el protagonista sólo servía para afilar mis dientes, pero que PP y RTVE intentasen censurar la noticia de la publicación de “El Tesorero” es lo que hizo que decidiese reseñar un tebeo muy divertido en el que la crítica a la corrupción impregna cada página.

Mortadelo y Filemón. El tesorero

Guión y dibujo: Francisco Ibañez
Editorial: Ediciones  B
Formato: Cartoné
Páginas: 48 a color
Precio: 12 €

La aventura comienza cuando el responsable de economía del gobierno quiere disponer de dinero para gastos varios y descubre, horrorizado, que alguien ha robado los fondos de la tesorería del Partido Papilar.

Se sospecha del tesorero del partido de gobierno, porque no aparece por ningún lado. 

Mortadelo y Filemón reciben el encargo del Súper de seguir al sospechoso para averiguar adónde ha ido a parar el dinero desaparecido

No me duelen prendas en reconocer que hacía mucho, muuuucho, que no leía ningún tebeo “actual” de Mortadelo y Filemón. Hubo un momento en el que me sentí bastante desconectado de todo lo que hacía referencia a ambos personajes y en los que buscaba una mayor evasión en mis lecturas, el simple disfrute o un poso más adulto (sí, soy así de raro cuando leo). El caso es que recientemente supe que, una vez más, nuestro “glorioso” Gobierno había hecho de las suyas, censurando la noticia de la publicación de un nuevo álbum de Mortadelo y Filemón para evitar así mencionar una de las muchas vergüenzas que asolan al Partido Popular: Bárcenas, antiguo tesorero del partido, es la figura central de esta nueva entrega y, claro, eso obligaría a TVE a mencionar en los Telediarios parte, al menos, de la trama de corrupción del PP. Así que decidieron censurar la noticia, no emitirla, en la Televisión Pública, la que pagamos entre todos. Y como sucede en las historias más divertidas el tiro les salió por la culata, parece que este plan de la T.I.A. para evitar mencionar en los Telediarios la publicación de este tebeo se ha saltado con un absoluto “éxito” y es que se vendieron 10.000 ejemplares en el primer día ventas aupadas, obviamente, por este burdo intento de censura que, a la postre, es lo que hizo que yo pidiese una copia de prensa, y seguro que sucedió lo mismo con muchos otros medios. En Ediciones B reaccionaron con rapidez y anunciaron una segunda tirada de 40.000 ejemplares que se sumaba a los 50.000 ejemplares iniciales. Visto lo visto seguro que agotan ambas tiradas.

Porque este álbum es, además, el número 200 de las aventuras protagonizadas por Mortadelo y Filemón, dos claros ejemplos de picaresca, “españolidad” e incompetencia a partes iguales. No hay forma de que podamos soslayar que si El Quijote y Sancho Panza tejieron un más que acertado tapiz sobre la sociedad española del XVII, Mortadelo y Filemón son el espejo de la España actual. Puede que Ibañez se resista a realizar una dura crítica social en sus tebeos, pero está claro que la situación de corrupción que vivimos no le ha pasado desapercibida (y más si tenemos en cuenta los títulos de sus anteriores álbumes; Marrullería en la alcaldía, Jubilación… ¡a los noventa!, ¡Tijeretazo! o Contra Jimmy el “Cachondo”, mientras anuncian que el próximo álbum se titulará “Sueldecitos más bien bajitos”) y que, lo quiera él o no, se “filtra” en sus obras. Mostrando, parcialmente, el comportamiento de esta gentuza que nos gobierna y que se ha llenado los bolsillos con el dinero de todos.

Pero es obvio que Ibañez no quiere tener que enfrentarse a ningún tipo de denuncia, por lo que procura andar con pies de plomo y hablar del “Partido Papilar”, del Ministro del Peculio y la “ibañización” de los nombres de los más altos dirigentes del PP; Mamerto Rojoy, Demetria Coscorral o Servando Rubacalva, nos dan una pista de por dónde van los tiros. Si eso no os basta ver la caracterización del Ministro del Peculio o la de el Tesorero os demostrarán, con claridad, por dónde van los tiros. Y, por cierto, esa última viñeta, quiera o no Ibañez hacer crítica y denuncia social, es un demoledor golpe contra nuestra “Justicia” y las esperpénticas situaciones que se viven en nuestro país con esas leyes hechas a medida de políticos, empresarios y banqueros.

Pero, claro, una cosa es hacer una parodia de la política actual y otra ganarse una demanda (¿será por eso que no ha parodiado a “Espe”?) el caso es que Ibañez busca el equilibrio entre la crítica social “camuflada” y el humor de slapstick (es decir, de “golpe, batacazo y risas” que tanto, y tan bien explotaron actores como Charlie Chaplin, Buster Keaton o “el Gordo y el Flaco”) que caracteriza a Mortadelo y Filemón, a la par que intenta que la historia sea también accesible para el público infantil al que también va dirigido El Tesorero. Y lo consigue, mientras leía este tebeo y me acordaba de los personajes retratados por Ibañez no podía evitar que las sonrisas, carcajadas incluso, aflorasen a mis labios. Y es que Ibañez refleja a una España que nos duele, una España corrupta donde la gente intenta vivir con apreturas, recortes, desempleo y bajadas de sueldos (el “menú” de la pensión es demoledor, por muy divertido que sea)  mientras unos sinvergüenzas corruptos se lo llevan todo puesto… y aún así logra arrancarnos esas risas, tan necesarias en una situación como la que vivimos. 

Tengo que decir que la edición es muy buena, aunque se les hayan colado 2 ó 3 erratas (un “ariba” en vez de “arriba”, un “hecho” en vez de “echo”, y poco más), pero lo cierto es que es uno de esos tebeos que me alegro de poseer, que he disfrutado y que, seguramente, será releído en alguna que otra ocasión.

En definitiva, mi regreso a Mortadelo y Filemón ha sido agridulce, lo he disfrutado, muchísimo, pero no puedo dejar de ver cómo se me amargaba el chiste al recordar que todo esto, y mucho más, está sucediendo en España y que lo único, por el momento, que podemos hacer es tomar nota…y reírnos. Paciencia, el tiempo pone a cada cual en su sitio. Eso sí, ya tengo ganas de leer Sueldecitos más bien bajitos.