Aprovechando el 60 Aniversario de la aparición de Mortadelo y Filemón, Ediciones B (Penguin Random House) publica un nuevo Magos del Humor titulado, ejem, “El 60 Aniversario”. Junto a «El gran libro«, el cupo de especiales adscritos al aniversario de los personajes queda completado. Un nuevo álbum que trata un tema de candente y rabiosa actualidad: la tensión armamentística que vive Corea del Norte y Estados Unidos a través de sus dos mandatarios.

Magos del humor Nº 182: Mortadelo y Filemon – El 60 aniversario
Edición original: Mortadelo y Filemon – El 60 aniversario
Guión: Francisco Ibáñez
Dibujo: Francisco Ibáñez
Color: A color
Formato: Libro cartoné, 48 págs. a color
12,9€

La T.I.A. continúa en acción, pero los años pasan para todos y los miembros de la organización están viejos y achacosos. A pesar de ello, Mortadelo y Filemón continúan luchando contra el crimen y las injusticias, y el Súper, con motivo del sesenta aniversario de los agentes, les encarga una nueva misión que los llevará a un lejano país. Allí tendrán que enfrentarse a un tremendo personaje, pero no dudamos de que saldrán airosos de su misión con valentía y buen humor.

Los 60 tacos de Mortadelo y Filemón, como se demuestra en esta aventura, sí han pasado factura a los personajes. El argumento es este: el Súper quiere recuperar el esplendor de los viejos y buenos tiempos de la T.I.A., cuando los dos cabestros todavía eran agencia de información y aún no habían asentado sus posaderas en la todopoderosa agencia de Técnicos de Investigación Aeroterráquea. Para ello, y con la excusa de conmemorar el aniversario de los dos agentes, deben completar una misión peligrosísima, acudiendo a Kolea D´Aliba para inyectar al mandatario Pxing Pxiong un potingue de Bacterio que disuelve las neuronas. Así evitarán que provoque un cataclismo cuando haga despegar todos los misiles que posee. Curiosamente, ese potingue lo ha extraído del propio material neuronal de Mortadelo y Filemón. En las viñetas donde Bacterio explica el origen de su invento, Ibáñez opta por una narración en flash back con superposición de viñetas poco usual en el resto de su obra. Aunque es divertida, la viñeta 7 de la página 6 resulta un tanto extraña.

El cameo de Ibáñez en las primeras viñetas es divertido, y se echa en falta que no aparezca más en el resto del álbum. Las 8 primeras páginas de la aventura son lo mejor de esta. Una vez entrada en harina, resulta la típica aventura de infiltración, sin llegar a la excelencia de historias pasadas como “Los mercenarios” o “El antídoto”. Para incluir la referencia de los 60 años, Ibáñez tira de mil y un achaques de la pareja, en los momentos más inoportunos. Muy parecido a lo que hizo en el álbum ”¡…Y van 50 tacos!” de 2007. En el que nos ocupa, como va siendo habitual últimamente, la escatología aplicada al humor es una constante, y tira de ella en demasiadas ocasiones. Los problemas de micción de Filemón se repiten en unos cuantos gags. De la página 9 hasta la 26, Mortadelo y Filemón intentan colarse en el palacio de Pxing Pxiong, donde guarda todo tipo de armas, y se las verán varias veces con un belicoso tigre. Justo pasada la mitad del álbum entra en juego Mr. Trompf, para acordar la paz entre países. Ni que decir que los dos merluzos estropearán el asunto las ocasiones que haga falta. Putintin intentará mediar para arreglar la cosa, que irá a peor, claro. Las últimas cinco páginas, con cameo de Rajoy incluido incluyen una feroz crítica al estado de las cosas en el mundo moderno: aunque los agentes hayan provocado una situación fatal para los principales mandatarios del mundo, los agentes no serán juzgados ni perseguidos, ya que los nuevos dueños de las poltronas del poder están contentos con la situación creada. Por primera vez tras mucho tiempo, Mortadelo y Filemón, con sus achaques, disfrutarán de un final feliz.

El dibujo de Ibáñez, acompañado por juan Manuel Muñoz conserva toda la fuerza de siempre. Parece mentira con 80 años recién cumplidos, que dibuje y narre con tal brillantez. Aunque la aventura se vuelva repetitiva, o no aporte nada nuevo, el adornado uso del lenguaje es espectacular, y la cantidad de palabras que maneja para el achaque de la vejez de los personajes es absolutamente brillante. El momento en que Súper se desenmascara y nos enseña su auténtico rostro es un momento de gloria del tebeo. Hay otro gag que me hizo reír y que me recordó aquel del álbum “La estatua de la libertad” en la que Mortadelo pretendía ahuyentar a una multitud de personas negras que se manifestaban. Ya adivinarán cual es.

En el formato habitual de tapa dura, 48 páginas, con las geniales ilustraciones de Ibáñez (sin ayudante) para portada, guardas y primera página. El único pero que el pongo es que en mi edición los negros han quedado más bien grises. Cosa de la imprenta o del papel, quién sabe.

“El 60 Aniversario” es una aventura para reírse de esos personajes que están todo el día a la greña y que juegan con nuestro futuro como si fueran niños. Ibáñez los ha calado y ha creado un buen tebeo para los fans, que no somos pocos.