linea_separadora

Muchos escritores han fantaseado con el fin del mundo, sobre el cómo y sobre el después de, haciendo sus propias conjeturas acerca de los motivos y las consecuencias. Un asteroide, un virus, una guerra nuclear, invasiones extraterrestres… El cine, las series de televisión, el cómic, la literatura o incluso los videojuegos nos han llevado hasta el apocalípsis, y más allá, y nos han puesto cara a cara con el lado más oscuro del ser humano. Desde «La carretera» hasta «Guerra Mundial Z«, pasando por «Soy leyenda«, «Mecanoscrito de segundo origen» o «Mad Max«, uno no puede más que temblar ante lo indefensos que estamos ante una catástrofe global.

Algunos autores interpretan el inminente finis hominis como un cambio, un nuevo principio, incluso como una oportunidad, y muchos otros entienden que el final no tiene matices: fundido a negro, telón, despedida y cierre. En el caso del escritor Manuel de Pedrolo, el fin del mundo de «Mecanoscrito de segundo origen» es un nuevo principio.

Una de las novelas más leídas de la historia de la literatura catalana es «Mecanoscrito de segundo origen» («Mecanoscrit del segon origen«), y todo un clásico del género de ciencia-ficción y de la literatura juvenil. La novela de Manuel de Pedrolo, publicada originalmente en catalán en 1974, nos contó como Alba, una adolescente de catorce años, se tira a una alberca para rescatar a Dídac, un chico mulato de nueve años que ha sido empujado inconsciente por dos chicos que le han dado una paliza. Mientras ambos estan bajo el agua se produce un ataque alienígena que extermina a la mayor parte de la raza humana. Justo en ese instante en el que Alba y Dídac están bajo el agua, el mundo, tal y como lo han conocido hasta entonces, deja de existir. Cuando salen a la superficie, atónitos, descubren lo ocurrido y se van dando cuenta de que parecen ser los únicos supervivientes. A partir de ese momento tocará sobrevivir, e incluso enfrentarse a los alienígenas hostiles que han llegado a nuestro planeta, y viajarán por todo el Mediterráneo en busca de su propio destino.

El autor cierra «Mecanoscrito de segundo origen» con un último capítulo en el que nos explica que el narrador se ha limitado a publicar unos cuadernos hallados en el remoto futuro, más de siete mil años después de la invasión de los extraterrestres, y que en ellos se da a entender que Alba y Dídac fueron los nuevos padres de la humanidad, una suerte de Adán y Eva. ¿Son Alba y Dídac los padres de la civilización actual? Quizás su relato no sea una novela sino un diario, un Génesis laico, el del segundo origen. Una nueva oportunidad en la que la humanidad ya no es una amenaza para sí misma.

«Mecanoscrito de segundo origen» ha sido traducida a diversos idiomas y reeditada en numerosas ocasiones, y el mensaje de su historia (de hecho son varios mensajes los que nos expone su autor, y os invitamos a descubrirlos) sigue siendo vigente hoy, casi cincuenta años después de su primera publicación.

linea_separadora