Con la segunda entrega de «Los Proyectos Manhattan» se demuestra que estamos ante una de las series más atípicas del panorama editorial estadounidense, una demostración palpable de la revolución que llega de la mano de las pequeñas editoriales y una serie que sorprende a cada número.

 

http://www.via-news.es/images/stories/comic/Planeta/los-proyectos-manhattan-02jpg.jpgLos Proyectos Manhattan nº 02
Edición original: The Manhattan Projects # 6-10 USA
Guión: Jonathan Hickman
Dibujo: Nick Pitarra
Color: Rachelle Rosenberg
Formato: Libro rústica, 152 págs. a color.
14,95€

¿Y si el departamento de investigación y desarrollo creado para construirla primera bomba atómica hubiera sido la tapadera de otra serie de programas más inusuales? ¿Y si la unión de las mentes más brillantes de su generación no hubiera sido una señal para el optimismo, sino para la aprensión? ¿Y si… salió todo mal?

Me encantan las ucronías, no puedo negarlo, la idea de contemplar cómo se hubiese desarrollado la historia si determinados hechos hubiesen cambiado hace que me apasione como un niño pequeño el día de Navidad. Y tengo que reconocer que Los Proyectos Manhattan, a pesar del estilo de dibujo de Nick Pitarra, es una serie que ilusiona, contemplar la unión de los sicóticos cerebros de los científicos más destacados de mediados del siglo XX y cómo éstos se hacen con el poder de Los Proyectos Manhattan es, sencillamente alucinante y escalofriante.

En apenas 10 números la imaginación de Jonathan Hickman se desborda y construye una historia tan sólida que sencillamente no puedo imaginar en qué dirección nos llevará en el tercer volumen (¡ni quiero! Tan sólo quiero que me siga sorprendiendo), pero lo que está claro es que estamos, en parte, inmersos en una novela pulp de ci-fi… y en el más absoluto y genial disparate que he leído en mucho tiempo. Y menudo final el del tomo, una nueva demostración de que no tenemos ni idea de hacia dónde se va a mover la historia, por mucho que especulemos con un enfrentamiento abierto con el resto de Gobiernos de la Tierra o una lucha contra nuevas razas alienígenas… la verdad es que, sin leer la actualidad USA, nadie sabe hacia dónde nos vamos a mover. Por eso el viaje es tan divertido.

En cuanto a  Nick Pitarra, tengo que reconocer que su estilo de dibujo me resulta mucho más propio de la BD que del cómic USA, pero no es menos cierto que esta serie ya no se entiende sin él a bordo, sin su realista trazo y sus escenas más propias del gore. Pero dejando eso aparte hay que reconocerle que es un gran narrador y que ha sabido diseñar unos personajes estupendos. Puede que no sea de esos dibujantes que te enamoran al primer vistazo, pero Pitarra es todo un acierto.

Sobre la edición de Planeta DeAgostini poco tengo que decir, es tan completa como en el volumen anterior y es de agradecer que se apueste por productos así que, a priori, quizás no fuesen a llamar la atención del público generalista (que no sabría lo que se está perdiendo).

En definitiva, si echamos la vista atrás nos sorprenderíamos al ver que tan sólo han publicado diez números y, sin embargo, la serie ha recorrido un largo trecho. Pero estoy deseando ver qué más va a llegar.