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«El lobo de Wall Street» es la película más loca e histérica de Martin Scorsese, hasta el punto que uno llega a dudar si el, habitualmente sobrio, director neoyorquino es el que realmente está detrás de ella. Responsable de obras magníficas como «Malas calles«, «El color del dinero«, «Uno de los nuestros«, «El cabo del miedo» o «Casino«, maestro de las películas con gángsters, criminales trajeados, policías corruptos, delincuentes de gatillo fácil, boxeadores extorsionados y femmes fatales que pueden arruinar la vida de un detective privado con una simple caída de ojos, aparentemente regresaba a su género predilecto con «El lobo de Wall Street«, pero las cosas no son lo que parecen.
Con un guión de Terence Winter que adapta la novela homónima del broker Jordan Belfort, fundador de la agencia bursátil Stratton Oakmont, protagonizada por Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Margot Robbie, Matthew McConaughey, Jon Favreau, Kyle Chandler, Rob Reiner y Jean Dujardin, entre otros, «El lobo de Wall Street» («The wolf of Wall Street«) narrará la vida del joven veinteañero Jordan Belfort, directivo de una firma de inversiones que llegó a ganar miles de dólares por minuto en su momento más álgido.
La película, centrada en uno de los tiburones financieros de Wall Street de los años noventa, en su rápido ascenso y la inevitable y brusca caída, tiene numerosos puntos de encuentro con «Wall Street» de Oliver Stone. El joven broker Bud Fox de aquella, con el maquiavélico Gordon Gekko como tutor, se convierte aquí en Jordan Belfort y nos muestra la evolución del personaje, empezando desde abajo y con la honradez como bandera, en busca del sueño americano, para acabar ahogado en la codicia corporativa, las acciones especulativas, las estafas bursátiles y la corrupción. En esos años las tentaciones abundaban y el temor a la ley brillaba por su ausencia. La gente como Belfort o Gekko vivía amparado en un sistema financiero que hoy, cuarenta años más tarde, sigue igual de podrido. Quizás más.
Martin Scorsese nos contará la vida de Belfort, desatada, tumultuosa y desenfrenada, que no escatima en sexo, drogas y lujo mientras estafa a grandes compañías y pequeños ahorradores sin la menor compasión Para ‘El lobo de Wall Street‘ y su manada la discreción era una cualidad sobrevalorada: nunca se conformaban con lo que tenían. Así acabaron: Stratton Oakmont llegó a tener más de mil empleados y a mover cientos de millones de dólares hasta que, en 1999, Jordan Belfort fue condenado por fraude y pasó dos años en prisión.
«El lobo de Wall Street» fue nominada a cinco premios Oscar, incluyendo mejor director y mejor actor y, aunque no ganó ninguno, se convirtió en uno de los mayores éxitos de la filmografía reciente de Martin Scorsese.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal