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Charles Chaplin, Buster Keaton… y Jacques Tati. Los norteamericanos son muy dados al ombliguismo, y en el caso del séptimo arte suelen olvidar con demasiada frecuencia que el origen de este arte y de esta tecnología es europeo, y en concreto francés: el nacimiento del cine se fija el 28 de diciembre de 1895, cuando se proyectaron las primeras películas realizadas por los hermanos Auguste y Louis Lumière, en la memorable sesión realizada en el Salón Indio del Gran Café de París. También son muy amnésicos en lo que a la producción cinematográfica se refiere, pues suelen pensar que Hollywood es el centro del mundo del cine y menosprecian al resto de creadores y creaciones que hay más allá de sus fronteras. Y puestos a señalar a los mejores actores de cine cómico clásico de la historia del cine seguro que mencionarán a Chaplin, a Keaton, e incluso a Harold Lloyd, Roscoe Arbuckle, Stan Laurel, Oliver Hardy o los Hermanos Marx… y se olvidarán de Jacques Tati.
Comediante extraordinario, con un dominio sobresaliente de la mímica y la gestualidad, a Jacques Tati le recordamos casi siempre como un tipo alto y desgarbado, con una pipa en los labios, luciendo un sombrero torcido, pantalones por encima del tobillo, casi siempre con gabardina e muy patoso. Es Monsieur Hulot, y en «Las vacaciones del señor Hulot» nació ese personaje universal y de la que André Bazin, referente de la crítica cinematográfica, declaró que era «la comedia más importante de la historia del cine desde los hermanos Marx«. Lamentablemente Jacques Tati no recibió del cine todo lo que él le dio. Murió empobrecido, triste y amargado, renegando del mundo del cine que solo le había permitido hacer seis largometrajes y siete cortometrajes en treinta años de carrera.
Ganadora del Gran Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes, «Las vacaciones del señor Hulot» («Les vacances de Monsieur Hulot«) es una historia sencilla, y muy divertida, dirigida por Jacques Tati y protagonizada por Jacques Tati, André Dubois, Louis Perrault, Lucien Frégis, Michèle Rolla, Nathalie Pascaud y Valentine Camax, que nos cuenta como el señor Hulot llega en su viejo y destartalado automóvil a un decadente balneario de un pequeño pueblo costero decide animar la estancia de los turistas de la gran ciudad que han venido a relajarse. Su intervención solamente causará cizaña y confusión.
Ni una sola palabra sale en toda la película de los labios de Monsieur Hulot, ni la necesita, pero la película no es muda. A Hulot le rodea el sonido, que ayuda a que Tati a dar forma a su película. «Me sirvo del sonido para centrar la atención en los efectos visuales y apoyar la construcción de la imagen; me sirvo de la mímica y de los gestos para reemplazar los diálogos y aumentar así el valor de la pura imagen fílmica«, explicaba Tati sobre el uso del sonido en «Las vacaciones del señor Hulot«.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal