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Buster Keaton (Kansas, 4 de octubre de 1895 – Los Ángeles, 1 de febrero de 1966) es uno de los cómicos más importantes del siglo XX, uno de los actores más carismáticos del cine mudo y, en resumen, uno de los cineastas más grandes de la historia del cine. Le llamaban «The Great Stone Face» porque nunca se reía ante la cámara y siempre mantenía una expresión impasible, lo que se convirtió en su sello distintivo.

«El maquinista de la general» («The General«) es una obra maestra indiscutible del cine mudo que desafía el paso del tiempo y sigue siendo tan divertida como antaño. El slapstick no envejece, y el Johnny de Keaton ha hecho reír a varias generaciones de espectadores desde 1926. Se inspiró en la «Great Locomotive Chase» (la Gran Persecución de Locomotoras), una historia real ocurrida durante la Guerra Civil norteamericana, sobre la que William Pittenger escribió en 1889 («Daring and Suffering: A History of the Great Railroad Adventure«). En ella, un espía civil de la Unión atravesó cientos de kilómetros de territorio enemigo junto a una pequeña unidad de soldados en una locomotora de la Western & Atlantic Railroad.

Aunque los créditos indican que la película está dirigida por Clyde Bruckman y Buster Keaton, en realidad Keaton era el principal responsable creativo y quien lo controlaba todo. Trabajaba sin guion, improvisaba mucho e inventaba sobre la marcha. A menudo le gustaba contar con un codirector que le ayudara, pero él llevaba las riendas. En este caso, hay guionistas acreditados (Al Boasberg y Charles Henry Smith) y un codirector (Bruckman), aunque la historia cuenta que Keaton hacía y deshacía a su antojo.

Protagonizada por Buster Keaton, Frederick Vroom, Glenn Cavender, Jim Farley, Joseph Keaton y Marion Mack, el film presenta a Johnny Gray, maquinista de tren en un estado del sur que tiene dos grandes amores: una chica y una locomotora de vapor llamada La General. En 1861, al estallar la guerra, Johnny intenta alistarse, pero el ejército considera que será más útil trabajando en la retaguardia. Sin embargo, Annabelle cree que es un cobarde y lo rechaza. Johnny solo podrá demostrar su auténtico valor cuando un comando del ejército nordista infiltrado en las líneas confederadas robe «La General» y rapte a Annabelle. No dudará en subirse a otra locomotora y perseguir a los yanquis para recuperar a sus dos amadas.

En su momento, la película no fue bien recibida, pese a que Buster Keaton siempre la consideró como su mejor película. Debido a su enorme presupuesto de 750.000 dólares, una cifra descomunal para la época, aportados por Metro-Goldwyn-Mayer (el clímax, que lanzó un tren real por un acantilado, está considerado una de las escenas más caras del cine mudo), el fracaso supuso que Keaton perdiera su independencia económica y artística. Se vio obligado a aceptar un contrato restrictivo con MGM, que él consideró el mayor error de su carrera, marcando el inicio de su declive. Caído en desgracia, a finales de los años 30 llegó a ganarse la vida como asesor de gags, sin acreditar, para los Hermanos Marx.

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