Lo primero de todo, yo soy fan de Harry Potter, de los libros y las películas, así que lo que se va a leer a continuación es posible que responda más a gustos personales y subjetivos que a una realidad objetiva pero en cualquier caso toda reseña no deja de ser una mera opinión.

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Título original: Harry Potter and the Deathly Hallows – Part I.
País: Reino Unido.
Duración: 148 min.
Género: Aventuras, fantástico.
Reparto: Daniel Radcliffe (Harry Potter), Rupert Grint (Ron Weasley), Emma Watson (Hermione Granger), Ralph Fiennes (lord Voldemort), Michael Gambon (Albus Dumbledore), Bill Nighy (Rufus), John Hurt (Sr. Ollivander), Rhys Ifans (Xenophilius), Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange), Robbie Coltrane (Rubeus Hagrid), Imelda Staunton (Dolores Umbridge), Jason Isaacs (Lucius Malfoy), Miranda Richardson (Rita Skeeter), Alan Rickman (Severus Snape), Maggie Smith (Minerva McGonagall), Brendan Gleeson (Alastor ‘Ojoloco’ Moody), Timothy Spall (Peter Pettigrew), David Thewlis (Remus Lupin), Julie Walters (Sra. Weasley), Tom Felton (Draco Malfoy), Bonnie Wright (Ginny Weasley), Jamie Campbell Bower (Gellert), Evanna Lynch (Luna Lovegood), Fiona Shaw (Petunia).
Guión: Steve Kloves; basado en la novela de J.K. Rowling.
Producción: David Heyman, David Barron y J.K. Rowling.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Eduardo Serra.
Montaje: Mark Day.
Diseño de producción: Stuart Craig.
Vestuario: Jany Temime.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en Reino Unido: 19 Noviembre 2010.
Estreno en España: 19 Noviembre 2010.
No recomendada para menores de 7 años.

¡¡¡¡Vaya sorpresa!!!!! Cuando ya tenía asumido que la saga cinematográfica de Harry Potter iba a acabar de manera simplemente “correcta” como lo eran los títulos inmediatamente previos de David Yates y Mike Newell, deciden dividir el último libro en dos películas y resulta que el asunto ¡¡¡funciona!!! Reconozco que era escéptico porque pensaba que el director era una apuesta poco apropiada, pero va a ser, que en todo momento la responsabilidad de los resultados estaba en la producción, seguramente más interesada en hacer taquilla que en elaborar adecuadamente los argumentos.

Tampoco quiero confundir o crear falsas espectativas, si vais a ver esta séptima parte, no os encontraréis una película brillante, pero se nota una mejoría importante respecto a la película inmediatamente anterior “Harry Potter y el misterio del príncipe” y es de agradecer porque el “final de la saga” merece que se nos encoja un poquito la emoción, que es algo que no han conseguido demasiado bien hasta ahora a pesar de que había material para ello (cuando digo final de la saga lo pongo entre comillas porque ya veremos si la escritora J. K. Rowling no se saca alguna novela más de la manga, que ya se “respira” en el ambiente editorial).

Repasando lo hasta ahora visto tenemos dos películas de corte más infantil, las dirigidas por Chris Columbus, “Harry Potter y la piedra filosofal” y “Harry Potter y la cámara secreta” que son poco apreciadas por muchos precisamente por ello y que a mí particularmente me parece que cumplen bastante bien con lo que prometían. Tenemos “Harry Potter y el prisionero de Azkabán”, de Alfonso Quarón, que seguramente es lo mejor que se ha filmado, aunque también la que menos taquilla alcanzó (el gusto democrático de las mayorías tiene estas cosas) y tras ella las adaptaciones de las novelas más densas y oscuras en cuanto a argumento y trasfondo: Mike Newell sólo cumplió a pesar de tener en sus manos la novela seguramente más entretenida y con posibilidades “Harry y el cáliz de fuego” y en cuanto a David Yates una de cal y otra de arena con “Harry y la orden del Fénix” y “Harry y el príncipe mestizo”, en las que la historia avanza de forma un tanto insulsa al tener demasiado que contar y no dar con el enfoque dramático adecuado para dejar huella en nosotros.

Mi impresión general de la saga es que es ante todo un proyecto de productora (La Warner Brothers) así que los directores, salvo quizás Quarón (que introdujo más ideas propias), han sido meros contratados para rodar lo que se decidía en los despachos con el fin de hacer caja. Con esto no digo que no se hayan cuidado aspectos artísticos (sobretodo en lo referido a efectos, soundtrack, decorados y ambientación, que siempre han sido destacados y garantizaban entrar por lo sentidos a una mayoría ávida de espectáculo), lo que quiero hacer notar es que se ha descuidado el meollo de la historia, que a fin de cuentas siempre es su componente dramático. Sin embargo en esta ocasión se ha notado una leve mejoría.

Explico todo esto porque se ha justificado la división en dos partes de la última película con fines “artísticos” y aunque esto no se lo creen ni ellos (la caja es la caja y dos películas hacen más caja que una), el caso es que sí es verdad que esta séptima parte funciona mejor gracias a que se toma su tiempo en explicar motivaciones, recelos, temores, angustias y estados de ánimo, que a fin de cuentas son lo que hace que empaticemos con los personajes.

La labor del director David Yates y del guionista Steve Kloves (buen guionista y si no véase “Los fabulosos Baker boys” o “Jóvenes prodigiosos”, responsable de todos los guiones salvo de la quinta entrega, que hizo Michael Goldenberg) sí brillan en esta séptima película al disponer del tiempo necesario para trabajar con los personajes y todas las subtramas y se nota porque como espectador vas cobrando interés por los personajes. Además hay en esta película un fragmento bastante amplio del relato en el que aumenta la sensación de realismo (Yates usa incluso el recurso pseudodocumental de la cámara en mano) y de aventura clásica (es inevitable recordar la aventura de Frodo y Sam de camino a Mordor en “El señor de los anillos”) , en el que se explora la desesperación y el desamparo que viven Harry, Ron y Hermione en su huida de los Mortífagos de Lord Voldemort y en el que se siente desde la butaca la soledad, la sensación de pérdida, la lejanía de los seres queridos….con ello la carga dramática aumenta y la saga parece hacerse “adulta” e intensamente emotiva.

A grosso modo el argumento trata sobre la huida de Harry, Ron y Hermione de los Mortífagos una vez que éstos se han apoderado de las instituciones políticas del mundo mágico y su búsqueda de los horrocruxes (objetos que guardan fragmentos del alma de Voldemort); pero la sorpresa argumental es la explicación de lo que son las reliquias de la muerte que aparecen en el título.

Ya he escuchado a varias personas comentar que las escenas en las que Harry, Ron y Hermione van huyendo por los campos de Inglaterra (todas con escenarios naturales muy llamativos visualmente) se hacen un poquito largas, pero son las que permiten que, por primera vez en esta saga, se sienta el desamparo de los personajes y se sufra con ellos. Además guardan todas ellas una importante carga dramática al enfrentar a los tres amigos entre sí, a obligarles a dialogar y discutir para seguir adelante y por una vez se siente el peligro, que ya no parece una amenaza que lograrán superar. Por añadidura los tres actores tienen líneas de diálogo y escenas en las que demostrar que sí son actores con sus miradas, silencios y gestos, algo que hemos puesto en duda a menudo incluso cuando realmente tenían muy pocas oportunidades para hacerlo debido a lo milimetrado tiempo de verdadero lucimiento del que disponían. Es entonces cuando corroboramos lo que ya intuíamos y es que Daniel Radcliffe cumple, pero que Rupert Grint y sobretodo Emma Watson pueden hacer carrera en esto del cine.

Por supuesto la película mantiene el tono frío y lúgubre de los azules y esmeraldas que dominan la fotografía y que se ha ido incrementando entrega a entrega conforme los Mortífagos alcanzaban el poder en el mundo mágico y no olvida el gran espectáculo porque es fiel a la línea de producción preestablecida y encontramos grandes momentos de acción como la huida de los distintos Harrys por el cielo de Londres, el episodio en el Ministerio de Magia (particularmente lo que menos me gusta tanto del libro como de la película) o el enfrentamiento en la casa de los Malfoy, aunque realmente la verdadera traca final se ha reservado para la última película, en la que es de suponer que se disminuirá el tono realista y dramático para acabar con una gran traca de escenas de acción.

Eso sí, el sorpresón que encierra esta séptima parte es un cuento de animación con el que se nos explica qué son las reliquias de la muerte, que en sí mismo es una pura delicia, una pequeña obra maestra dentro del relato.

En suma, una entrega más, en esta ocasión más lograda que los títulos inmediatos, que nos devuelve en gran parte la ilusión por la saga de Harry Potter anticipando un final que puede ser más espectacular de lo que anticipábamos hace no mucho y desde luego una película entretenida, de evasión, para ver en familia y especialmente recomendada para los amantes del fantástico. Gustará más o menos, pero no repara en gastos, en ambientación ni en reparto (vuelve a ser de lujo con una lista de actores sencillamente espectacular), así que pocas cosas mejores de este género pueden verse en estos momentos.