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Drama que podríamos calificar como ciencia-ficción de autor. Los grandes estudios ya no planifican películas de este tipo, así que tiene las virtudes y defectos del cine de su director. Argumentalmente apuesta por la aventura espacial y se nota que han tratado de incorporar sucesos que garantizan cierto entretenimiento aunque no acaban de funcionar bien (alguno por rebuscado termina siendo inverosímil). Creo que no es lo que más le interesa a James Gray que donde pone fundamentalmente su empeño es en convertir la película en una experiencia sensorial diferente a todo cuanto hemos visto antes. Se pretende cierto realismo pero a la vez la voz en off del protagonista da al conjunto un enfoque introspectivo y existencial cruce de relatos como «El corazón de las tinieblas» de Joseph Conrad y «Solaris» de Stanislaw Lem que puede resultar tan interesante para unos como pesado para otros y el tono que le dan la fotografía y la banda sonora está impregnado de cierto suspense, una atmósfera extraña, inquietante e inhóspita. El visionado, especialmente recomendable si es en pantalla grande, resulta tan fascinante como contemplativo y no dejará indiferente a nadie. O te atrapa irremediablemente o te aburre, no hay término medio.