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Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que los zombies, los muertos vivientes, los comecerebros, y los no-muertos, como uno prefiera llamarlos, estuvieron muy de moda. Durante unos cuantos años vivimos inmersos en el fenómeno de los zombies, que nos envolvió desde todos los frentes, sin síntomas de agotamiento aparente. Todo pasaba por el filtro de los zombies, los comecerebros, los muertos vivientes, los virus contagiosos y el apocalipsis Z. Y como en todo, siempre hay un principio.

El director George A. Romero está considerado creador y maestro del subgénero de películas de terror dedicado a los muertos vivientes, aunque es muy cierto que antes de su “La noche de los muertos vivientes” de 1968 otras películas ya habían coqueteado con el género (“La legión de los hombres sin alma” de 1932 o “I walked with a zombie” de 1943). Puestos a desmitificar el trabajo de George A. Romero es justo reivindicar también que “Los pitufos negros” llegó antes. Publicada por primera vez en el número 1107 de la revista “Spirou” del 2 de julio de 1959, este cómic de Pierre Culliford ‘Peyo‘ también puede reclamar su lugar como obra seminal del género. Sea como sea, el director norteamericano plasmó en “La noche de los muertos vivientes” (“Night of the living dead“) a los zombies de una forma concreta, con una estética determinada, que se imitó desde entonces hasta la saciedad, convirtiendo su película en el arquetipo de referencia.

La película “La noche de los muertos vivientes“, protagonizada por Duane Jones, Judith O’Dea, Judith Ridley, Karl Hardman, Keith Wayne y Russell Streiner, nos explicó como los muertos comenzaron a levantarse de sus tumbas y a alimentarse de carne humana. Un grupo de supervivientes que se han veían sorprendidos por este nuevo apocalipsis a nivel mundial se atrincheraba en una granja ante las hordas de muertos vivientes que se agolpaba a sus puertas. Pero los vivos pueden ser aún más peligrosos que los muertos…

George A. Romero (Nueva York, Estados Unidos, 4 de febrero de 1940 – Toronto, Ontario, Canadá, 16 de julio de 2017), inspirado en la novela “Soy leyenda” de Richard Matheson , convirtió al zombie del cine de terror clásico, que era simplemente esclavo carente de voluntad controlado por el vudú, en los depredadores definitivos: regresan de la muerte y se alimentan de los vivos. No-muertos aparentemente imparables pese a su evidente estado de putrefacción, sin ninguna otra motivación que devorar, sus numerosas hordas siempre están hambrientas, impacientes por saciarse, como máquinas devoradoras sin mente. La ópera prima de un director joven, rodada con un presupuesto irrisorio de 114.000 dólares, “La noche de los muertos vivientes” se convirtió en un clásico instantáneo del cine de terror y obtuvo un éxito inesperado, llegando a recaudar casi cinco millones de dólares.

Pero la voluntad rompedora de Romero aún fue más allá: en 1968, una época turbulenta para los movimientos por los derechos de los afroamericanos (Martin Luther King fue asesinado en abril de este mismo año), entregó un papel protagonista a una persona de raza negra. De hecho la mayoría de películas de George A. Romero tenían voluntad reivindicativa, y en todas se puede encontrar una idea de crítica social con fondo de terror.

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Where to watch La noche de los muertos vivientes