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Miniserie de seis episodios de Mariano Barroso que, supongo, aspira a seguir contando la historia de ETA en España si tiene éxito o a quedarse en la narración, más o menos fidedigna de lo que fueron sus primeros escarceos violentos, por tanto tema muy interesante y arriesgado nada fácil de llevar a un formato televisivo. Personalmente me convence el estilo clásico, realista pero estilizado que elige Barroso para contar su historia, su apuesta por contar este arco argumental desde la perspectiva personal de los dos antagonistas y lo cuidada que está la serie a nivel de ambientación. Debo decir que la he visto con interés del primer al último capítulo, pero también que me dejó algo frío y con ganas de más (lo valoro como algo positivo, pero si no continuara creo que la propuesta queda coja, incompleta). Tengo la sensación que ni se aprovecha del todo la ocasión para contar bien los entresijos políticos del asunto (aunque algo se muestra), ni se logra del todo una mirada limpia de prejuicios (aunque se intenta), ni se consigue estar siempre al mismo nivel de suspense y emoción exprimiendo todas las posibilidades de la trama (hay altibajos con escenas muy buenas y otras no tanto). La gran baza es la emocional y se basa en el contraste entre los dos protagonistas (interpretados por Alex Monner y Antonio de la Torre) porque se muestra sus vidas, lo que ganan y pierden, lo que implica para ellos y sus familias la decisión de traspasar esa línea invisible del título (la del uso de la violencia) y lo hace con contención, con una cierta frialdad expositiva, desde una cierta distancia. Como drama criminal la serie cumple, como suspense político y policiaco no tanto.