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Drama sobre las víctimas de ETA basado en hechos reales y concretamente en Maixabel Lasa, viuda del político vasco asesinado por ETA, Juan María Jaúregui y una de las primeras familiares de víctimas de la banda armada que accedieron a hablar con los asesinos en la cárcel. Es una película de diálogos, íntima, con mucho significado encada mirada y cada gesto, cargada de un intenso dramatismo que, en cambio, no se regodea en él, al contrario, apuesta por mostrar el dolor de una manera contenida, apoyándose en todo momento en la integridad y fortaleza de la protagonista, una persona que apuesta por el diálogo y por perdonar para pasar página y seguir adelante. Iciar Bollaín utiliza el contexto sólo como telón de fondo y no indaga demasiado ni en motivaciones ni en lo político, lo justo para que entendamos en qué ambiente se mueven los personajes; sí se fija y ahonda en el impacto que tienen ciertos hechos, en sus consecuencias y en lo importante que es cerrar las heridas para poder seguir adelante y lo hace a través de encuentros y conversaciones. Extraordinarios todos los actores, consiguen que comprendas que nadie sale indemne de la violencia y que ese no es el camino para conseguir nada. Consiguió los Goya a mejor actriz principal (Blanca Portillo), actor de reparto (Urko Olazábal) y actriz revelación (María Cerezuela) y once nominaciones más (mejor película, dirección, actor principal, guión original, montaje, música original, dirección de producción, dirección artística, diseño de vestuario, maquillaje y peluquería y sonido).